entrevista con la periodista

M. Teresa Campos: «Con '¡Qué tiempo tan feliz!' se recupera la tele de antes»

María Teresa Campos.

María Teresa Campos.

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INÉS ÁLVAREZ
BARCELONA

La veterana periodista María Teresa Campos afronta ilusionada la nueva etapa de ¡Qué tiempo tan feliz!', el programa que viene emitiendo, desde hace algo más de un año, 

Tele 5 los sábados, y que ha logrado un buen nivel de audiencia.

-'¡Qué tiempo tan feliz!' ha cumplido un año con éxito de audiencia y, como va bien, amplían el negocio.

-Sí, a partir de este fin de semana salimos también el domingo.

-¿Qué se proponen?

-Que siga siendo cercano, divertido y familiar. Que tenga mucha música y gente famosa. Haremos dos grandes corrillos, algo que yo ya hacía en Por la mañana, en los que hablaremos de actualidad; del corazón; de los reality, porque en Tele 5 siempre hay (ahora Gran hermano, luego será OT); iremos a la calle a hacer bodas, bautizos y comuniones... Y volveremos a promocionar la música, porque salen discos que no se promocionan. El programa es un gran contenedor cuyo leitmotiv es la diversión y acompañar a la gente dándoles un poco de todo. 

-¿El secreto de su éxito?

-Que hemos recuperado el gusto por ver cosas que se hacían en la televisión, que son clásicos de siempre. A mí me pasa algo muy bonito, que me dicen los matrimonios: «Oye, que ya no salimos los sábados. Porque nos gusta ver cosas que hemos vivido juntos». Eso en cuanto al sábado. El domingo, el público será diferente. Y como hará más frío...

-Y habrá más crisis...

-Esperemos que haya menos. Pero como, desgraciadamente, la gente no está para muchos dispendios, que al menos tenga la satisfacción de divertirse dentro de casa. Es lo que queremos. Y que haya un perfil de audiencia más amplio.

- Porque su público es mayorcito, ¿no?

-El espectador del programa del sábado tenía a partir de 45 años, pero los domingos nos seguirá gente de 35. Aunque los más jóvenes no ven la televisión, están más por internet.

¿Más corazón, ¿no hay un exceso? 

¿Cuando se hace un programa de tres horas, un programa contenedor, no se puede dejar la crónica rosa. Además, nos parezca bien o mal, a la gente le gusta. Yo los he hecho toda la vida. Lo que pasa es que cada uno los hace a su manera. Iremos ensayando cosas, porque en un programa de tres horas se pueden probar un montón. 

- ¿Someterán a sus entrevistados a situaciones sorprendentes?

-No, creo que va más por la línea de sorprenderme a mí. Que no sepa a quién entrevisto. Yo me paso la vida poniéndome a prueba (ríe). Me divierte. Como he entrevistado a tanta gente, me imagino que será difícil que me pongan delante a alguien a quien no tenga nada que decirle. Aunque, no seré prepotente, depende del día en que me cojan.

-Tiene tablas....

-La experiencia al menos me servirá para nadar en la ambigüedad (ríe).

-Y, usted, ¿qué época recordará como la más feliz de su vida?

-A mí nunca me ha parecido bien eso de hablar de los mejores años. De décadas... Cada edad tiene sus momentos felices y desgraciados. Por supuesto, las ilusiones son muy importantes, y se tiene más cuando eres joven, porque tienes más expectativas. Pero yo ahora disfruto de otras cosas. Como levantándome a las 10 de la mañana, cosa que no había hecho desde los 15 años. Y tengo más tiempo para leer.

-Y sigue trabajando.

-Sí, y siento algo muy importante: que a la gente le interesa lo que haces, que lo valora el público y la empresa que te contrata. Te crea la sensación de que no estás aparcada.

-Además, acaba de convertirse en la defensora del espectador en 'Sálvame...'

-Me lo paso bomba. Con Jorge Javier Vázquez ya había trabajado, y siempre me he sentido muy reconocida por él. Y luego se ha convertido en el gran presentador que es, a quien la gente le sigue durante cuatro horas; con una gran capacidad de trabajo y de innovar; algo que no era fácil, pero él lo ha hecho. Y la gente se lo pasa bien. Aunque en un programa de cuatro horas, ya se sabe, hay cosas que te gustan más o y otras menos...Y, sí, teníamos la asignatura pendiente de trabajar juntos y se ha dado la oportunidad.

-¿Cree que  debe haber una figura del defensor en este tipo de programas?

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-Creo que sí, porque son muy polémicos. Se dicen muchas cosas y creo que está bien que el público tenga la oportunidad de decir allí él mismo lo que se dice por detrás. Un día llegamos a recibir 8.000 llamadas... Lo único que pasa es que, como soy yo el mensajero, ponen en mi boca cosas que no he dicho, y, luego, dicen que soy una chula, que tal y que cual (ríe).