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PROGRAMACIÓN

Cuatro descubre en Tailandia a un intrépido 'Indiana' de la selva

La cadena presenta, en ocho programas, las peripecias de 'Frank de la jungla'

JUAN CARLOS ROSADO
MADRID

Aquí hay un Indiana Jones español que está como una cabra». Esta intrigante frase, pronunciada por un ciudadano tailandés, fue la que puso a Cuatro sobre la pista del excéntrico personaje que protagoniza los documentales que estrena hoy la cadena, bajo el título de Frank de la jungla. A lo largo de sus ocho entregas, se muestra el grado de simbiosis, y también de locura, al que puede llegar un ser humano con los animales más salvajes y peligrosos que se pueda imaginar.

Frank Cuesta, un profesor de tenis leonés que lleva viviendo desde hace 11 años en Tailandia, fue descubierto hace unos meses por el equipo de Callejeros viajeros. El programa grabó a Frank rescatando una cobra dentro de una casa y Cuatro se dio cuenta de que había encontrado un filón. Mandó allí a los reporteros Nacho Medina y Santiago Trancho para que acompañaran a Frank en un alucinante viaje por varias selvas perdidas de Asia. El resultado es esta serie de documentales en los que se ve, entre otras cosas, cómo los tres protagonistas tuvieron que dormir en la copa de un árbol mientras una manada de elefantes salvajes trataban de desalojar por la fuerza a los molestos intrusos.

Frank es todo un personaje en Tailandia desde que se le ocurrió presentarse en una cadena televisiva con unos vídeos espeluznantes. Las imágenes de un latino vestido de tenista con una serpiente en la mano a modo de raqueta dejaron tan impactada a la cadena que decidió darle un programa en horario estelar. Desde entonces, la policía le llama cada vez que hay que capturar a una pitón de debajo de un fregadero, a una cobra que aparece en un falso techo o a una boa que asoma su cabeza por la taza del váter.

APUESTA MACABRA // Nadie se explica que este profesor de la academia de tenis de Nick Bollettieri siga vivo, después de haber estado dos veces en coma por picaduras de serpiente. Se han llegado incluso a hacer apuestas en un diario sobre el año en que moriría el español. «De momento nadie la ha ganado porque la gente apostaba a que no pasaría del 2009», apunta el propio Frank.