y cierre

Más miedo que con 'El resplandor'

García Aguado, presentadorde ’Hermano mayor’ (Cuatro).

García Aguado, presentadorde ’Hermano mayor’ (Cuatro).

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Hermano mayor(sábado, en Cuatro) parece un programa de terror. Da más miedo queEl resplandor. Es acongojante ver qué jóvenes ha parido España. Chicos y chicas que no saben qué significa trabajar y que, sin embargo, conducen un BMW. Papá se lo compró. Y eso que papá no es rico. Más bien, todo lo contrario. Pero le dio el capricho a su vástago para que no se traumatizara. Ahora viene la crisis y papá le pide vender el coche.«Vende tú el tuyo, a mí no me quites el mío»,responde entre gritos y portazos el chaval. Brutal. Y eso fue un programalight. Más duro fue descubrir aJudith,una chavala que en lugar de ponerse a dieta y aprender a quererse decidió declarar la guerra a sus padres. O aAndoni,que borracho perdido le dice a su madre que se vaya a tomar viento (lo dice con otras palabras).

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Hermano mayor nos demuestra que hay personas que, sea por lo que sea, no han cumplido los 20 y su proyecto vital es nulo. No viven, solo duermen. No tienen ideas, ni ilusión, ni ganas de estudiar, ni de aprender un oficio, ni de salir adelante. No tienen nada a lo que agarrarse. Lo único que les gusta es no hacer nada y cagarse en sus padres. No hablan, solo chillan. Duele mucho pensar en qué hijos tenemos. Más duele todavía preguntar por qué hemos llegado a esto. Tampoco seamos alarmistas. No todos los jóvenes son así. Pero haberlos, los hay. YHermano mayor nos lo demuestra tratando (aquí reside el mérito) de aportar soluciones.

Pedro García Aguado,el presentador, no les pone el hombro encima para que lloren. Tampoco lo hacía, recuerden,Vicens Castellano enAjuste de cuentas, otro programa de terror de Cuatro que nos mostraba cómo una familia con un sueldo, por ejemplo, de 1.200 euros tenía una hipoteca, por ejemplo, de 1.000.García Aguadoestá ahí para demostrarles a todos esos jóvenes que otra vida es posible. Nunca mejor dicho. Él, que conquistó el oro olímpico con el waterpolo, también fue cocainómano. Pero lo hace sin lamer demasiado las heridas. La terapia suele venir por el trabajo. La máxima es sencilla. Si trabajas, ganas dinero. Y el dinero sirve para comer y vivir. Es algo que la generación anterior lo tuvo muy claro. Otra de las cosas queGarcía Aguadointenta inculcar es el diálogo. Hay que aprender a hablar sin chillar. Es beneficioso para la garganta y, sobre todo, para la cabeza. Una lástima que en televisión se estile todo lo contrario.