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ENTREVISTA EN EL 'TELETODO'

Adela Ucar: "Samanta Villar y yo somos muy distintas"

La nueva presentadora de '21 días' asume el reto de sustituir a la exreportera de Cuatro

JUAN CARLOS ROSADO

Adela Ucar asume confiada la difícil misión de sustituir a Samanta Villar como alma del 21 días de Cuatro. Consciente del reto, la periodista bilbaína espera que el paso del tiempo dé la razón a quienes han apostado por ella.

-¿Qué puede aportar usted al programa que no tuviera ya Samanta Villar?
-Creo que Samanta y yo somos muy distintas. Por mi parte, tengo un bagaje más enfocado al mundo de los documentales sociales, culturales y de viajes que al mundo de la información y los reportajes. La aproximación a los temas puede ser diferente. Ni mejor ni peor.

-¿Hay alguna ventaja en ser la sustituta?
-En un primer momento, una cara nueva puede descolocar un poco, pero siempre es un elemento de frescura. Representa una forma diferente de reaccionar ante lo que va sucediendo en el programa.

-¿Qué le impulsó a presentarse a las pruebas para elegir a la sucesora?
-El programa me atraía muchísimo y es de los que más me gustan. Me parece un formato muy interesante. Además, Cuatro es mi cadena preferida, porque tiene una mentalidad más abierta, arriesgada y moderna que las demás. Todo eso me atrajo, pero también vi que mi vida laboral necesitaba un cambio. Y eso que estaba muy a gusto haciendo cosas tan interesantes como trabajar para Guías Pilot-Lonely, donde hacía reportajes por todo el mundo. También he producido varios documentales, como uno que hice en Cuba en mes y medio.

-Si estaba tan feliz con su trabajo, ¿por qué lo ha abandonado?
-Porque sentía que necesitaba dar un paso más, meter el pie más a fondo. Creo que este proyecto es un claro avance y una oportunidad muy grande.

-¿Es usted emocionalmente fuerte? Se lo digo porque Samanta acabó psíquicamente agotada y se fue con un chamán a Las Alpujarras...
-Sí, creo que tengo fuerza y, sobre todo, equilibrio. Soy muy estable, porque mi entorno cercano lo es también: me da mucha serenidad. Llevo mucho tiempo trabajando sola fuera de casa y eso me va a ayudar.

-O sea, que emocional y físicamente hablando usted es del mismo Bilbao...
-[Ríe]. Bueno, también me afectan bastante las tragedias de la gente: soy sensible y un poco llorona. Creo que esto es más una ventaja que un inconveniente, porque transmite más al espectador.

-Hasta ahora, 21 días era sinónimo de Samanta Villar. ¿No le va a resultar difícil romper esta ecuación?
-Ya sé que al principio va a ser complicado, porque hay mucha gente que identifica el formato con ella. Pero es cuestión de que el espectador se vaya acostumbrando.

-¿Ha puesto algún tipo de límite en su contrato?
-No quiero hacer nada ilegal ni nada que pueda suponer un peligro serio para mí.

Entonces no será tan intrépida como su antecesora, que se vio implicada sin darse cuenta en un robo de chatarra...
Creo que eso no tiene nada que ver con ser intrépida, sino con cosas que ocurren a veces a tu alrededor y que no puedes controlar. Le puede pasar a cualquiera en su vida cotidiana.

Hábleme de su etapa en Españoles en el mundo, de TVE-1.
Fue muy positiva, pero no llegué a estar mucho tiempo. Aprendí mucho a reaccionar y a improvisar.

¿Cómo será ese primer programa en el que le cederá el testigo Samanta Villar? Me han dicho que una hará de paparazi y la otra, de famosa...
Tengo que decir que Samanta es una chica encantadora que me ha apoyado muchísimo. En este primer 21 días hemos estado en el mundo de la fama. Las dos compartimos la misma experiencia y aportamos dos puntos de vista diferentes, porque vivimos dos realidades.

Villar confesó que el programa que le había salido peor fue el del porno. ¿Se atrevería a repetirlo?
No me interesaría repetir temas que se han hecho ya. El problema de ese programa fue que se generaron unas expectativas que no se cumplieron: pensar que una periodista, por un programa, va a hacer de actriz porno es ridículo. Una periodista es una periodista y, por mucho que te impliques en una historia, siempre hay límites.

De su antecesora se llegó a decir incluso que actuaba y que todo era una pantomima...
No estoy de acuerdo. Es verdad que hay situaciones tan complicadas que te hacen pensar que son imposibles. Pero más por esa incredulidad que por el hecho de que pienses que hay truco.