24 oct 2020

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La 'patito feo' de 'Supermodelo'

Ferran MONEGAL

Se llama Raquel Hernández. Participa en el concurso Supermodelo 2007 (Cuatro). Tiene unos ojos muy hermosos. Pero es considerada la fea del grupo. Una concursante que ya ha sido expulsada, Dabrina, la acusó el otro día de haber sobornado al jurado para evitar que la echen "porque tú no das las medidas". Es mala leche. Es posible que esta deliciosa niña no de, en efecto, las medidas que alguien supone que son la ideales, pero tiene un encanto superlativo. Su cerebro, por ejemplo, está muy bien amueblado. Habla francés, inglés, italiano y alemán de corrido, y se defiende con el noruego y el chino mandarín. La cámara la sorprendió el otro día iluminando a sus compañeras acerca de los seres humanos que han cambiado el curso del mundo. Les decía: "Es un tipo de gente que no tiene miedo, como Galileo, que se enfrentó a la Iglesia demostrando que la Tierra no era plana, sino redonda. O como el gran Copérnico". ¡Ah!, el resto de compañeras la miraban pasmadas y admirativas. Posee también Raquel una facilidad por el llanto muy bonita. Llora muy bien. Cuando le caen las lágrimas transmite un tipo de ternura, húmeda y dulce, que emociona mucho. Y el programa --que sabe que el llanto es rentabilísimo y atrae una audiencia colosal-- a veces le suelta a la profesora Cristina, que es un poco sádica, para que le atice reprimendas terribles. El otro día le soltó, a cara de perro, delante de todas: "Tú eres la que peor desfilas. Tienes un problema con tu cuerpo. ¡No coordinas! Si quieres descansar te vas a casita y descansas todo el día". Y Raquel lloraba y lloraba, y la audiencia subía y subía. Judit Mascó con Raquel contemporiza. No la ataca. Resalta tiernamente sus dudas, su fragilidad en el concurso. Decía de ella, con dulzura: "Raquel siempre se ha sentido como un patito feo, pero está dejando huella en esta casa. Sus conocimientos han asombrado a todas". ¡Ah!, en esta actual edición, el tándem Judith-Cristina --más el italiano Valerio, que también arrea mucho-- es una combinación perfecta: mientras unos muerden, Judith cauteriza y humaniza. Nosotros en casa ya sentimos por Raquel un notable cariño. Nos importa un pito que no tenga las medidas requeridas. El programa ha conseguido hacer de ella una heroína. Son listísimos.