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Vilallonga merecía otro RIP

FERRAN MONEGAL

Si ya de por sí el programa Epílogo (C+) tiene un punto de macabro --una entrevista que te hacen en vida y esperan a que te mueras para emitirla--, la que nos acaban de ofrecer sobre José Luis de Vilallonga ha tenido además un surrealismo añadido: la entrevistadora, Begoña Aranguren, quien se casó con él después de grabar esa sesión televisiva. Y luego hasta hubo tiempo de separarse estrepitosamente, con gran pirotecnia de ataques mútuos. O sea, si por un lado, es verdad que ver ahora ese encuentro tenía morbo, era necesario complementarlo con otra entrevista tras lo ocurrido durante los casi nueve años que han transcurrido. Además de antigua, la sesión ha sido floja, tibia, gris. Ese marqués de Castellbell de hace diez años era un prodigio de ironía cada vez que pisaba un programa de TV. Le recuerdo momentos deliciosos. Algunos dando incluso exclusivas con las que te partías de risa. Por ejemplo, a Julia Otero, en noviembre de 2003 (La columna, TV-3), le soltó de pronto: "Voy a dar una noticia, Julia: Felipe González está perdidamente enamorado de tí. Cada vez que se menciona tu nombre, le dan pasmos". A Julia, aquella tarde, le tuvieron que dar una coca cola y una aspirina. O aquella vez que le desveló a Jaume Barberà el secreto del matrimonio entre la Duquesa de Alba y el exjesuíta Jesús Aguirre: en la intimidad del dormitorio Cayetana cada noche gritaba "¡Sandokán!" y él aparecía y se organizaba tal safari que los de las novelas de Emilio Salgari parecían una birria. Tampoco ha habido en este desafortunado Epílogo ninguna referencia a la incomprensible inmersión de Vilallonga en el garbancero Hostal Royal Manzanares de Lina Morgan y Valerio Lazarov (TVE-1, 1997). Aquella incrustación en telecomedia tan cutre levantó muchos comentarios. Ver al que fue partenaire de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes --o con Jeanne Moreau en Les amants-- sumergido en esa pensión y departiendo con aquella gallina de corral que también circulaba por allí, fue doloroso. Hubiera sido interesante alguna pregunta al respecto. Resumiendo: ese Epílogo, antiguo y flojo, ha sido un RIP televisivo que no le ha hecho justicia a un finado tan sutil, fallecido en "la localidad mallorquina de Antrax" según algunos presentadores televisivos de Madrid.