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A FONDO

Dyson Airwrap i.d. Apricot: la varita mágica para cuidar el cabello y domar el encrespado

Un moldeador 6 en 1, con tecnología Coanda y conectividad, que consigue reescribir la rutina de peinado y mejora la salud capilar

Cuidado del cabello con Dyson.

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Pilar Enériz

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Ciutadella
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El Dyson Airwrap i.d. en el nuevo acabado Ceramic Apricot/Topaz es un moldeador–secador multifunción para cabellos lisos y ondulados, diseñado para secar, rizar, ondular, alisar, dar volumen y ocultar el encrespado con un único dispositivo. Se apoya en el motor digital Dyson V9 y en un control inteligente del calor que evita el “calor extremo” típico de muchas herramientas térmicas domésticas.

El formato Apricot/Topaz no cambia nada a nivel funcional frente a otros colores, pero sí lo posiciona como objeto de diseño: naranja cerámico muy reconocible, con estuche rígido acolchado y cierre magnético que reclama espacio propio sobre el lavabo. No es el típico aparato que se esconde en el armario del baño; está pensado para ser visto y para decir algo de quien lo usa.

Núcleo tecnológico: efecto Coanda y calor regulado

El corazón del Airwrap i.d. es el efecto Coanda: el flujo de aire se adhiere a la superficie del moldeador y arrastra el mechón alrededor, creando rizos y ondas sin necesidad de aplastar el cabello entre dos placas calientes. En lugar de confiar en temperaturas muy altas, combina aire dirigido y control de calor para moldear el pelo mientras intenta preservar su estructura y su brillo natural.

La lógicaaplicada por la marca es trabajar con aire y temperatura regulada en lugar de depender únicamente de calor intenso. El resultado es un peinado que busca equilibrio entre definición y respeto por la fibra capilar. Menos temperatura y menos presión mecánica deberían traducirse, con uso continuado, en menos puntas castigadas y menos sensación de “pelo quemado”.

Conectividad y i.d. curl: el peinado guiado

La parte más provocadora del Airwrap i.d. es su conectividad. Estamos ante un moldeador con Bluetooth, capaz de enlazarse con la app MyDyson para crear un perfil de cabello y activar la función i.d. curl. El usuario responde a unas preguntas sobre tipo, textura y longitud de cabello, y el sistema ajusta automáticamente una secuencia de peinado: tiempos sobre cada mechón, flujo de aire, calor y disparos de aire frío.

Algoritmos en el baño

El objetivo es hacer los rizos más fáciles y coherentes, reduciendo la improvisación y el ensayo‑error. También abre otras posibilidades: el peinado pasa a ser un ritual parcialmente guiado por software. Frente al secador de toda la vida, este dispositivo sugiere rutinas, vigila la temperatura y busca resultados reproducibles. Quien esté cómodo con esa idea verá la conectividad como un plus; quien prefiera la sencillez absoluta puede percibirla como una sofisticación innecesaria.

Accesorios: del secado al acabado

Viene con un conjunto de cabezales diseñado para cubrir toda la rutina de peinado, desde el secado inicial hasta el acabado final. Incluye un cepillo pensado para desenredar y suavizar la fibra, otro de mayor tamaño orientado a dar volumen y forma en cabellos largos y un accesorio de secado rápido que concentra el flujo de aire para eliminar la humedad de forma eficiente.

Domar el encrespado y diseñar el rizo

A partir de ahí, entra en juego la gestión del encrespado y el diseño del rizo. El accesorio de secado alisador se apoya en el efecto Coanda para reducir exceso de volumen y domar los “flyaways” mientras se termina de secar el cabello. Los moldeadores cilíndricos permiten crear ondas sueltas y rizos de aspecto natural, y la pieza de forma cónica trabaja más cerca de la raíz para lograr rizos más compactos sin sacrificar volumen. En conjunto, no se trata de un único gesto, sino de un pequeño repertorio de técnicas que el usuario debe encadenar.

Menos calor, menos daño acumulado

Más allá de la capa tecnológica, el principal argumento del Airwrap i.d. es la salud capilar. Dyson insiste en evitar el calor extremo y en construir resultados a partir de aire y temperatura controlada. El objetivo es reducir el daño que se acumula cuando se abusa de planchas y rizadores tradicionales.

La lógica es sencilla: a menor temperatura, menor daño térmico a largo plazo. Muchas herramientas convencionales trabajan en rangos muy por encima de lo que el cabello soporta bien de forma continuada. Aquí se apuesta por un límite más conservador y por sensores que regulan el calor, apoyados en el propio efecto Coanda. El cabello no se prensa entre placas, se envuelve en aire. Eso implica menos presión mecánica y menos fricción, dos factores que también contribuyen a la rotura y al aspecto apagado del pelo.

Encrespado, brillo y exposición total al calor

El enfoque en el encrespado y los “flyaways” va más allá de la pura estética. Una cutícula más ordenada y una fibra menos deshidratada se traducen en mayor capacidad de reflejar la luz, y, por tanto, en un brillo más evidente. Además, poder trabajar desde fases de cabello húmedo con accesorios específicos reduce la necesidad de encadenar varias herramientas distintas (secador, luego plancha, luego rizador), lo que limita la exposición global al calor. Para quien se peina con herramientas térmicas casi a diario, esta combinación es probablemente el argumento más convincente del Airwrap i.d.

No hace magia, exige práctica

El Airwrap i.d. se presenta como una forma más fácil y rápida de conseguir rizos coherentes y estilos pulidos, sin daños extremos y sin depender tanto de la cita de peluquería. La misión es que el usuario pueda aproximarse a resultados de salón en casa, apoyándose en la app, los accesorios y la secuencia i.d. curl.

Sin embargo, la textura del cabello y el tiempo disponible no desaparecen de la ecuación. En pelo muy fino y liso, los peinados pueden necesitar algo de producto de fijación para sobrevivir a una jornada completa; en cabellos muy rizados, la experiencia será distinta a la de modelos pensados específicamente para esa tipología. Y sigue existiendo una curva de aprendizaje: el aparato acelera procesos y reduce agresiones, pero exige práctica. No convierte a cualquiera en estilista profesional en dos usos.

Peinado tecnológicamente asistido

Lo que sí hace es abrir las ventanas a la categoría del peinado tecnológicamente asistido. Si el usuario está dispuesto a reconocer que su relación con el cabello pasa por una combinación de técnica y algoritmo, el Airwrap i.d. tiene sentido. Si concibe el peinado como algo rápido, intuitivo y de baja implicación, puede ver en este dispositivo más complejidad de la que está dispuesto a asumir.

Precio, posicionamiento y valoración

El Dyson Airwrap i.d. se comercializa en nuestro mercado, en la actualidad, con un precio en torno a los 549 euros en la web de Dyson y en grandes superficies, donde no es raro encontrar campañas puntuales que lo rebajan de forma temporal. Es, sin matices, un aparato posicionado en el segmento alto, en una liga distinta a la de la mayoría de aparatos domésticos.

La valoración exige partir de ese dato. El Airwrap i.d. en color Apricot es un moldeador técnicamente brillante, coherente con la línea de cuidado del cabello de Dyson y con un set de funciones que, para quien lo explota, sí puede cambiar la forma en que se peina a diario. Aporta versatilidad, control del calor, efecto Coanda, reducción del encrespado y un ecosistema de accesorios bien pensado. Además, introduce la capa conectada, que se puede interpretar como evolución natural del ritual de peinado.

Para quien sitúa el cabello en el centro de su imagen, usa herramientas de calor con frecuencia y busca resultados de peluquería sin seguir castigando la fibra, el Airwrap i.d. no es un simple capricho: es una inversión en rendimiento y salud capilar, a condición de estar dispuesto a aprender a usarlo. Para quienes solo recurren al rizador en ocasiones puntuales, el precio pesa tanto que puede convertirse en un argumento definitivo en contra.

En resumen, no es un moldeador para todo el mundo, pero sí para un usuario bien definido: el que acepta que el futuro del peinado ya no depende solo de unas manos expertas, sino también de un motor digital, una secuencia programada y un dispositivo que reclama su sitio, un sitio a la cabeza.