Agentes de IA
La IA deja el chat y entra en el día a día: la nueva fase será gestionar pagos, WhatsApp y tareas cotidianas
La startup española Luzia ejemplifica el salto hacia agentes capaces de actuar por el usuario y no solo responder preguntas

Una persona utilizando su teléfono móvil. / ARCHIVO

Durante años, la promesa de la inteligencia artificial consistía en responder preguntas mejor y más rápido que un buscador. La siguiente fase es mucho más ambiciosa: que la IA empiece a hacer cosas por el usuario. Recordar el pago del seguro del coche, resumir los mensajes pendientes de varios grupos de WhatsApp, avisar de que un familiar salió del hospital y quizá conviene preguntarle cómo se encuentra o localizar automáticamente la factura del gas antes de que venza el recibo. Ese es el tipo de tareas en las que ya trabajan las nuevas generaciones de asistentes inteligentes.
La española Luzia presentó recientemente su apuesta para esa nueva etapa. La compañía, nacida hace apenas tres años como un asistente integrado en WhatsApp, lanzó LuziClaw, un sistema de IA agéntica diseñado para transformar conversaciones y documentos en acciones, recordatorios y seguimientos automáticos.
Durante el desayuno informativo, la compañía mostró ejemplos muy alejados de los habituales chats con inteligencia artificial: desde revisar automáticamente correos pendientes y programar reuniones hasta recordar la inscripción de actividades escolares o avisar de conversaciones personales que han quedado sin respuesta.
“La IA ya no solo responde preguntas, sino que empieza a hacer cosas por ti”, resumían desde la compañía durante la presentación. La idea, explicaban, es reducir la llamada “carga mental” asociada a pequeñas gestiones cotidianas que consumen tiempo y atención.
La carrera tecnológica ya no es por el mejor chatbot
El movimiento de Luzia forma parte de una tendencia mucho más amplia. Las grandes tecnológicas y las startups de inteligencia artificial están desplazando el foco desde los chatbots hacia los llamados agentes de IA, sistemas capaces de ejecutar tareas y no solo mantener conversaciones.
OpenAI abrió esta carrera ya en 2024 con Operator, un agente capaz de navegar por páginas web, rellenar formularios o realizar gestiones directamente en nombre del usuario, capacidades que posteriormente integró dentro de ChatGPT mediante su “modo agente”.
Anthropic, creadora de Claude, ha desarrollado su tecnología “Computer Use”, que permite a la inteligencia artificial utilizar aplicaciones y ordenadores de forma similar a como lo hace una persona, interpretando pantallas, moviendo el cursor o introduciendo información.
Google tampoco quiere quedarse fuera de esta batalla y trabaja desde hace meses en sistemas capaces de ejecutar acciones directamente desde el navegador y otros servicios de su ecosistema.
Construimos para el 90% de la población, que no está sentada delante de un ordenador todo el día. Para ellos, que la IA actúe es más valiosa que cualquier competición de laboratorio
La diferencia de Luzia respecto a estas plataformas es el público al que se dirige. La empresa insiste en que su objetivo no es competir con usuarios avanzados de ChatGPT o Claude, sino acercar estas herramientas a perfiles mucho más generalistas. De hecho, durante el encuentro, sus responsables insistieron varias veces en la idea de que quieren seguir siendo “la IA que tu madre puede usar”.
La apuesta parece tener recorrido. Según datos de la propia compañía, Luzia supera ya los 90 millones de usuarios en más de 40 países, acumula más de 50 millones de descargas y ha captado cerca de 50 millones de dólares de inversores internacionales como Prosus Ventures, Khosla Ventures o Monashees.
Miles de millones en juego
Detrás de esta carrera hay también una enorme apuesta económica. El AI Index elaborado por la Universidad de Stanford confirma que la inteligencia artificial crece a un ritmo histórico. En el estudio, las principales conclusiones destacan que su adopción y su impacto superan ya los de innovaciones tecnológicas anteriores como Internet o el ordenador personal.
Los inversores buscan ahora algo más que modelos cada vez más potentes, sino que quieren empresas capaces de convertirse en la nueva puerta de entrada a internet y de generar hábitos de uso diarios.
Durante dos décadas las tecnológicas compitieron por captar la atención del usuario y conseguir que pasara más tiempo dentro de sus plataformas.
La nueva inteligencia artificial persigue exactamente lo contrario: que el usuario tenga que abrir menos aplicaciones, recuerde menos contraseñas y dedique menos tiempo a tareas administrativas.
La pregunta ya no es qué puede responder la inteligencia artificial. La pregunta empieza a ser qué parte de la vida cotidiana estaremos dispuestos a delegarle.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rodri, electricista: 'La gente se gasta 4.000 euros en un sofá, pero le cuesta hacerlo en una instalación eléctrica porque no se ve
- Terremoto hoy en Granada: última hora en directo
- Crece el temor en el PSOE a una posible imputación del partido por el caso Leire tras el verano
- Bernat sobrevive en el bosque rompiendo todas las reglas: 'No creo que en el colegio haya aprendido casi nada de lo que es primordial para esta vida. Incluso he tenido que desaprender muchas cosas
- La promesa', avance semanal: Ángela le hace una difícil petición a Máximo y Curro recibe una carta de la Casa Real
- Feijóo vela armas en su verano más corto para su última oportunidad de llegar a la Moncloa
- Sorteo Extra Verano de la ONCE 2026, última hora en directo: número premiado y resultados
- Mario, agricultor español viviendo en Australia: 'Gano 1.800 euros a la semana