A FONDO
Active 3 Premium: un reloj deportivo para empezar a correr sin perderse en el camino
Amazfit afina su propuesta para corredores noveles con un reloj que combina mapas sin conexión, autonomía larga y métricas avanzadas

Active 3 Premium

El Active 3 Premium de Amazfit se presenta como un reloj deportivo de perfil contenido, pensado para acompañar a quienes quieren empezar a entrenar con cierta estructura y sin complicaciones innecesarias. Su propuesta no pasa por el exceso ni por el alarde, sino por reunir funciones útiles en un formato equilibrado y fácil de integrar en la rutina diaria.
Ese planteamiento tiene lógica en un mercado que comienza a estar muy saturado de relojes deportivos que, muchas veces, prometen más de lo que el usuario medio necesita. El Active 3 Premium no parece querer competir en el terreno del lujo, sino en el de la utilidad cotidiana: controlar ritmos, leer mejor el esfuerzo, orientar entrenamientos y ayudar a recuperarse con una cierta inteligencia práctica. Es una propuesta que encaja bien con un corredor amateur, con alguien que entrena por salud o con quien quiere dar un salto desde un smartwatch básico sin irse a un equipo mucho más caro.
Diseño y presencia
En la mano, el Active 3 Premium transmite una sensación de sobriedad contenida. Amazfit ha diseñado una caja de 45 mm, marco de acero inoxidable y un peso de 38 gramos sin correa, un conjunto que apunta a un reloj ligero para uso continuado y no a un armatoste sobredimensionado. La pantalla AMOLED de 1,32 pulgadas está protegida por cristal de zafiro, un detalle que lo acerca a un acabado más cuidado de lo habitual en esta gama.
El diseño no juega a sorprender, y eso en este caso puede leerse como una virtud. La marca ofrece tres colores oficiales —Apex Silver, Atlas Blue y Aero White—, una gama corta pero suficiente para no dispersar el producto en una estética demasiado comercial. También incorpora cuatro botones, una decisión interesante porque refuerza el uso deportivo real y no solo la navegación táctil, que en exteriores, con sudor o bajo luz intensa, no siempre es la opción más cómoda.
Pantalla y visibilidad
Uno de los elementos más sólidos de esta generación es la pantalla. Amazfit pone en juego hasta 3.000 nits de brillo máximo, aunque aclara que esa cifra no aplica en cualquier situación y que puede variar según el nivel de batería y el entorno. En la práctica, eso sugiere una buena lectura al aire libre, algo esencial en un reloj orientado a correr, caminar o entrenar en exteriores.
La combinación de AMOLED, resolución de 466 x 466 y protección de zafiro hace que el producto apunte a una experiencia visual más premium que la de muchos rivales directos. No estamos ante un reloj de ficha modesta que intenta esconder sus límites, sino ante un dispositivo que asume el papel de pantalla central del entrenamiento. Si uno mira el reloj mientras corre, consulta un mapa o revisa pulsaciones, la pantalla no debería ser una barrera, y ahí Amazfit ha afinado mucho el conjunto.
Entrenamiento y navegación
Donde el Active 3 Premium ganar autoridad es en la parte deportiva. La marca incluye más de 170 modos deportivos, planes con Zepp Coach, navegación paso a paso, corrección inteligente de trayectoria, búsqueda de puntos de interés y planificación de rutas punto a punto, todo ello con mapas sin conexión. Es una batería de funciones que, en la práctica, lo acerca más a un reloj de entrenamiento serio que a un mero accesorio de notificaciones.
Lo más interesante no es la cantidad, sino el sentido del conjunto. En lugar de abrumar con métricas desconectadas, la marca insiste en ofrecer estructura: guías de carrera, objetivos, zonas de esfuerzo y herramientas para entender mejor qué está haciendo el cuerpo. Ahí está su principal argumento frente a otros relojes de precio parecido: no solo registra, sino que intenta ordenar la experiencia del usuario.
El umbral de lactato, el VO2 máx., el entrenamiento por zonas, el training load o el training effect son datos que suelen sonar a reloj de categoría superior, y aquí se integran como parte del paquete. Eso no convierte al Active 3 Premium en un reloj para atleta avanzado, pero sí le da una capa de lectura técnica poco frecuente en este nivel de precio.
Salud y seguimiento
La parte de salud sigue la línea de los últimos productos de la marca: sensor BioTracker, seguimiento continuo de frecuencia cardiaca, oxígeno en sangre, estrés, sueño, recuperación y una puntuación de preparación que denomina BioCharge. El reloj también añade medición con un solo toque para obtener varias métricas de forma rápida, un recurso que en la práctica facilita revisar el estado general sin tener que abrir demasiados menús.
Aquí conviene ser prudentes: como recuerda la propia marca, no es un dispositivo médico y sus mediciones no deben tomarse como diagnóstico clínico. Pero dentro del uso cotidiano sí ofrece un panorama bastante amplio del estado físico y del descanso, algo especialmente útil para quien entrena y necesita saber si conviene apretar o descansar. En ese sentido, el reloj se mueve mejor como herramienta de orientación que como aparato de precisión absoluta, y eso está bien si se entiende su función real.
Autonomía y uso diario
La batería es otro de los argumentos fuertes, hasta 12 días de autonomía típica, hasta 7 en uso intensivo, hasta 4 con pantalla siempre activa y hasta 24 horas de GPS continuo. Son cifras que, con el margen habitual de variación según uso, siguen dejando al reloj en una zona cómoda frente a modelos que obligan a cargar casi cada noche.
Ese punto importa más de lo que parece porque el valor de un smartwatch deportivo no depende solo de sus métricas, sino de su convivencia con la rutina. Si un reloj te obliga a pensar demasiado en el cargador, empieza a perder sentido como herramienta de seguimiento continuo. Aquí Amazfit juega bien la carta de la autonomía como parte de la experiencia, no como un añadido secundario.
Conectividad y funciones prácticas
El Active 3 Premium también apunta a una vida cotidiana más amplia que la deportiva. Incluye micrófono y altavoz integrados, llamadas Bluetooth, notificaciones, control de música, asistencia por voz Zepp Flow, pagos mediante Zepp Pay en mercados compatibles y sincronización con plataformas como Strava, TrainingPeaks o Google Fit. No es un reloj que viva solo en el entrenamiento; intenta acompañar todo el día.
Ese equilibrio entre deporte y uso diario es importante porque evita una de las limitaciones clásicas de muchos relojes deportivos puros: ser muy capaces entrenando pero torpes fuera de la pista. Aquí hay una ambición clara de convertirse en reloj principal para un perfil amplio de usuario, aunque con una prioridad evidente: quien más partido le sacará será alguien que salga a correr con regularidad y quiera registrar más que los pasos del día.
Precio
El precio en la web de Amazfit España es de 169,90 euros.
Valoración
El Amazfit Active 3 Premium es un reloj que parece diseñado con una idea madura: ayudar a entrenar sin convertir cada salida en una tesis de datos. Su combinación de pantalla cuidada, navegación con mapas sin conexión, autonomía larga y métricas de entrenamiento avanzadas lo coloca como una opción muy seria para quien está empezando a correr y quiere hacerlo con algo más de método que el que ofrece un reloj básico.
Busca conquistar el mercado por funcionalidad, y eso implica aceptar que su personalidad es más práctica que emocionante. Pero precisamente ahí reside su mejor cualidad: en un sector plagado de objetos que quieren parecer más inteligentes de lo que son, el Active 3 Premium intenta ser simplemente un reloj que acompaña bien el progreso.
Su mayor mérito es el equilibrio: parece pensado para quienes quieren entrenar con cabeza, ver claro en la pantalla, no depender del cargador y tener suficientes datos como para entender su evolución sin perderse en el exceso. Si se mide por utilidad real y no por sus excesos, deja una impresión muy favorable.
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