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Polémica en EEUU

Boicot a ChatGPT: la campaña contra OpenAI por sus vínculos con Trump ya suma 4 millones de desinstalaciones

La start-up de IA ha cerrado un contrato militar con el Pentágono después que la administración pusiese a la empresa rival Anthropic en su lista negra por negarse a que sus sistemas puedan ser utilizados para espiar a los ciudadanos y crear armas autónomas

La creciente oposición social a la IA, un arma que amenaza a los republicanos en año de elecciones: ¿Podrá vencer a Trump?

Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT, testifica ante el Congreso de EEUU.

Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT, testifica ante el Congreso de EEUU. / Jose Luis Magana / AP

Carles Planas Bou

Carles Planas Bou

Barcelona
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La campaña de boicot a ChatGPT no para de ganar apoyos. Al menos cuatro millones de personas han cancelado su suscripción o han dejado de utilizar el chatbot de inteligencia artificial a lo largo de la última semana, según indica la organización, QuitGPT.

El rechazo a la popular aplicación responde al contrato militar que su desarrolladora, OpenAI, ha cerrado con el Pentágono y que podría abrir la puerta al uso de su IA para casos extremos como la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o la creación de armas autónomas.

Hasta ahora, el Departamento de Defensa de Estados Unidos solo había utilizado Claude —el modelo la empresa Anthropic— para gestionar sus sistemas clasificados. Sin embargo, la negativa de la start-up a que su IA generativa sea utilizada "para todos los fines legales" desencadenó un tenso conflicto con la administración Trump. A finales de la semana pasada, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, puso a Anthropic en la lista negra al considerarla un riesgo para la cadena de suministro, una sanción habitualmente reservada a compañías extranjeras como Huawei que se traduce en la prohibición del uso del Claude y la anulación de un contrato militar valorado en 200 millones de dólares.

De izquierda a derecha: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump

De izquierda a derecha: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Will Oliver - Pool via CNP

El golpe de la Casa Blanca contra Anthropic ha hecho que su chatbot superase la semana pasada a ChatGPT como la app móvil más descargada en EEUU tanto en la App Store como en Google Play, según datos de Sensor Tower.

Contrato con el Pentágono

Pocas horas después de que el Pentágono tomase represalias contra Anthropic, OpenAI corrió a anunciar que pasaba a ocupar el sitio de su rival. El acuerdo provocó de inmediato una reacción contraria a la creadora de ChatGPT, con cientos de mensajes negativos publicados en internet. Ese sábado, las desinstalaciones de la app se dispararon un 295%, según Sensor Tower.

"No deberíamos habernos precipitado a anunciarlo el viernes", confesó Sam Altman, director ejecutivo de la compañía, en un mensaje a los empleados publicado en X. "[Con el acuerdo con el Pentágono] intentábamos sinceramente calmar los ánimos y evitar un desenlace mucho peor, pero creo que ha parecido oportunista y descuidado".

[Con el acuerdo con el Pentágono] intentábamos calmar los ánimos y evitar un desenlace mucho peor, pero creo que ha parecido oportunista y descuidado

Sam Altman

— director ejecutivo de OpenAI

Las palabras de Altman no han sido suficientes. Tampoco sus promesas de que el acuerdo entre OpenAI y el rebautizado como Departamento de Guerra incluye "más medidas de protección que cualquier acuerdo anterior para implementaciones clasificadas de IA". Y es que, a falta de que se hagan públicos los detalles del contrato, muchos expertos advierten del potencial uso anticonstitucional de ChatGPT. El director ejecutivo de Anthropic y enemigo de Altman, Dario Amodei, incluso ha acusado a OpenAI de participar en un "teatro" y de anunciar medidas de seguridad que "no funcionan en su mayoría".

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y el de Anthropic, Dario Amodei, se niegan a darse la mano durante el AI Impact Summit de la India, en febrero de 2026.

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y el de Anthropic, Dario Amodei, se niegan a darse la mano durante el AI Impact Summit de la India, en febrero de 2026. / Ludovic Marin / AFP

Alianza con Trump

Aunque se ha visto impulsada por ese contrato militar, la campaña de boicot a ChatGPT se basa en muchas otras críticas. Entre ellas, que el presidente de OpenAI, Greg Brockman, y su esposa ha donado 25 millones de dólares al comité de acción política de Donald Trump, convirtiéndose así en uno de los principales donantes del presidente republicano. Además, la compañía ha movilizado hasta 50 millones de dólares para tratar de influir en los procesos electorales para frenar las regulaciones de la IA y su tecnología está siendo utilizada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la agencia convertida en la fuerza paramilitar de Trump contra la población migrante.

A eso se le suman otras cuestiones de disrupción social como el impacto que ChatGPT estaría teniendo en la salud mental de algunos usuarios —desde aquellos que se han enamorado de la máquina a quienes les ha asistido en su suicidio— o los perjuicios climáticos de sus centros de datos, que también estarían contribuyendo a encarecer las facturas de energía.

Publicación integrada de LinkedIn sobre Rutger Bregman.

El historiador neerlandés Rutger Bregman, uno de los principales impulsores de la campaña de boicot, ha señalado que OpenAI es el "objetivo perfecto" porque es "increíblemente vulnerable". Y es que, a pesar de estar valorada en unos 730.000 millones de dólares, la start-up pierde dinero. Por ahora, sus 900 millones de usuarios no compensan el mastodóntico coste de entrenar esos modelos de IA ni su inversión en centros de datos. En 2028, sus pérdidas operativas podrían superar los 74.000 millones, según documentos financieros internos obtenidos por The Wall Street Journal, lo que explica que la compañía haya apostado por colocar publicidad en ChatGPT. Todo eso le hace ser optimista: "podemos ganar".

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