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Promesa dudosa

¿Y si utilizar inteligencia artificial no solo no reduce el trabajo, sino que lo intensifica?

Un estudio advierte que utilizar herramientas de IA generativa como ChatGPT, Claude o Gemini puede impulsar la productividad a corto plazo, pero también aumentar la carga laboral hasta causar "fatiga, agotamiento y sensación de que es más difícil alejarse del trabajo"

El nivel de productividad y eficiencia medio de la empresa en España baja 5,05 puntos respecto a 2023

El nivel de productividad y eficiencia medio de la empresa en España baja 5,05 puntos respecto a 2023 / Shutterstock

Carles Planas Bou

Carles Planas Bou

Barcelona
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La inteligencia artificial nos hará "más productivos". Automatizará las partes más tediosas del trabajo para que los empleados puedan centrarse en las tareas de más valor. Será un win-win para la economía.

Con permiso de las ensoñaciones de ciencia ficción sobre máquinas con conciencia, esta es la gran promesa de Silicon Valley, meca de la industria tecnológica de Estados Unidos. Día tras día desde que activaron su frenética carrera empresarial, los popes del sector nos lo recuerdan. Sam Altman, el madamás de ChatGPT, ha asegurado que la IA multiplicará por diez la productividad de los programadores, mientras que el magnate Elon Musk —¿quién sino?— se ha aventurado a vaticinar que dentro de 10 o 20 años trabajar "será opcional".

Más carga de trabajo

Esa promesa de futuro se está resquebrajando. Por ahora, esta tecnología no solo no ha generado ganancias significativas en la reducción de la carga laboral, sino que la estaría intensificando. Un reciente estudio de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de Berkeley analizó cómo la introducción de IA generativa cambió a lo largo de ocho meses las rutinas de trabajo en una empresa estadounidense con 200 empleados. Lo que descubrieron es que estos pasaron a trabajar más horas, a un mayor ritmo y asumiendo un mayor número de tareas.

El uso de herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini supuso un "potenciamiento cognitivo" para los empleados que les llevó a "ampliar sus competencias". Es decir, a sentirse capacitados para hacer trabajos antes asignados a otras personas. Aunque se sintieron más productivos a corto plazo, eso oculta un "aumento silencioso" de la carga de trabajo que, por acumulación, puede traducirse en "fatiga, agotamiento y una creciente sensación de que es más difícil alejarse del trabajo". También en una mayor presión por parte de los empleadores. Es por eso que los autores del estudio, publicado en Harvard Business Review, proponen acotar su uso.

El interior de un centro logístico de Amazon en el Far d'Empordà (Girona)

El interior de un centro logístico de Amazon en el Far d'Empordà (Girona) / ACN/DdG

El temor a perder el tren está llevando a lo que el analista tecnológico Antonio Ortiz ha descrito como "una suerte de fiebre del oro empresarial". Así, la BBC explica que start-ups de IA están apostando por jornadas laborales de 12 horas durante seis días a la semana.

Colaborar, no delegar

En España, un análisis de datos de Claude, en chatbot desarrollado por Anthropic, apunta a que usar la IA para delegar tareas —como resumir un texto o generar un correo electrónico— se traduce en peores resultados que si se utiliza de forma colaborativa, como un guía que acompaña al usuario durante un proceso. Esa correlación sugiere que es más óptimo recurrir a la IA generativa para validar o corregir tu trabajo que para hacerlo. En ese sentido, Navarra es la comunidad autónoma española que mejor lo hace, mientras que en el polo opuesto se encuentra Murcia.

Esa necesidad de constante supervisión del trabajo podría debilitar la promesa de una mayor productividad. Un estudio del pasado julio entre desarrolladores de software concluyó que, contrario a lo que creían los expertos, aquellos que utilizaban IA para sus tareas eran un 19% más lentos.

Ya en 1983, el libro More Work for Mother, de la reputada historiadora estadounidense Ruth Schwartz Cowan, detalló cómo la introducción de avances tecnológicos que debían reducir las tareas domésticas como las lavadoras o los lavavajillas se tradujo, paradójicamente, en una mayor carga de trabajo para las mujeres.

Tres personas sentadas frente a una oficina de empleo.

Tres personas sentadas frente a una oficina de empleo. / E.D.

¿Perderás tu trabajo?

La disrupción de la IA, especialmente a través de los llamados agentes, puede amenazar a millones de puestos de trabajo. En EEUU, la productividad laboral aumentó un 4,9% en el tercer trimestre de 2025, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Sin embargo, la IA podría haber sido responsable de casi 55.000 despidos, según la firma de recursos humanos Challenger, Gray & Christmas. No está claro que esa correlación implique causalidad.

A principios de año, Dario Amodei, cofundador de Anthropic, publicó un controvertido ensayo en el que vaticinó que la IA "acabará con la mitad de los empleos de oficina y aumentará el desempleo hasta un 10-20% en los próximos 1-5 años". El influyente investigador podría estar extrapolando lo que ve en su empresa, donde la IA está escribiendo en torno a un 90% del código informático. Algo similar está ocurriendo en firmas como OthersideAI. Su director ejecutivo, Matt Shumer, firma otro ensayo viral en el que ve la predicción de Amodei como conservadora y advierte de que la IA está construyendo la próximas generación de IA. "Ya no soy necesario para la parte técnica de mi trabajo", apunta.

Otros directivos apuntan en la dirección contraria al anticipar que, aunque puede producirse un desplazamiento de los trabajadores a corto plazo, una mayor productividad gracias a la IA llevará a mejores resultados empresariales y, por ende, a más capital para contratar a empleados.

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