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REDES Y APLICACIONES

Un futuro hiperconectado

La internet de las cosas y el 5G anuncian sensores y antenas por todas partes

El reto es eliminar los desfases en las comunicaciones

Carmen Jané

Estand de Intel en el Mobile World Congress 2017.

Estand de Intel en el Mobile World Congress 2017. / DANNY CAMINAL

Cuando ya están conectadas las personas, ahora tocan animales y cosas. Este ha sido el mantra en el MWC 2017 de las operadoras, que saben que no quieren quedarse fuera de lo que se augura que será el próximo jugoso mercado. Porque la internet de todo el mundo, más que internet de las cosas (o IOT, en sus siglas inglesas) supone crear un ecosistema con muchas capas: los objetos, los sensores, las conexiones, los datos, el procesamiento de esos datos y su análisis.

Si todas las cosas --y después de pasearse por el MWC se entiende que son prácticamente todas, desde la casa al coche, la industria, las tiendas, los equipamientos y servicios urbanos, los cultivos, los animales, los vehículos, robots e incluso equipos médicos-- han de estar conectadas a muchos servidores remotos (‘la nube’) desde los que se administra su funcionamiento, esto supone poner antenas y sensores por todas partes, y más importante aún, reducir los desfases en las comunicaciones (la latencia). Porque si el conductor es el software, no puede ser que la orden tarde en llegar.

Para eso se ha pensado el 5G: para dar más ancho de banda con menos latencia. Una tecnología que aún no tiene un estándar definido --ha sido uno de los temas de debate-- pero para el que operadoras, empresas de internet y de software coinciden en que han de ponerse de acuerdo. “Nos equivocaremos si no somos capaces de crear un estándar común de 5G”, afirmaba a este diario Julio Linares, vicepresidente de Telefónica y ‘padre’ del ADSL en España.

Con las antenas y equipos 4G aún relucientes, las operadoras están actualizando software para incorporar los objetos conectados a la red móvil actual, en lugar de crear una distinta. Es lo que pretende Vodafone con el narrowband IOT (NB-IOT), que está desplegando ya en Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao, Sevilla y Málaga, y que pone a los objetos o incluso animales una tarjeta SIM que se conecta a sus antenas de telefonía y datos. El furor conectador es tan grande que hasta hay SIMs para que las vacas avisen al ganadero si están a punto de parir. “Reduce la mortalidad del ganado”, añaden sus inventores.

TRES ESTÁNDARES

Para Cyril Deschanel, director de ventas IoT para el sur de Europa de Vodafone, “la ventaja de NB-IOT es que permite una comunicación constante entre objeto y servidor”, mientras que los sensores de Sigfox, que ha adoptado Telefónica, se conectan menos veces. Los de Sigfox, por su parte, sostienen que sus dispositivos, en cambio, “son más pequeños, baratos y duran más”, explica Rebecca Crowe, directora de ventas. Además de estas dos, están las redes LORA, un estándar abierto que han adoptado la mayoría de las redes wifis ciudadanas.

Para entender la magnitud de estas conexiones, un dato. Cada antena con NB-IoT admite más de 100.000 dispositivos enviando información, sea un sensor de contaminación, una plaza de párking o un semáforo.

El tratamiento de todos estos datos, incluido vídeo de alta definición, es otro de los negocios de la IOT, en el que participan Dell, Amazon, IBM o Microsoft. Y todavía más compañías añaden ahí soluciones de seguridad, trazabilidad (como la catalana Segucom), análisis con inteligencia artificial… “Como hay tantas capas, los estándares pueden convivir, porque cada una tiene necesidades diferentes”, señala Marc Pous, fundador de TheThings.io e impulsor de la comunidad IOT en Barcelona, cada vez más floreciente.

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