Tecnología en expansión

Barcelona apuesta fuerte por la revolución de la fabricación digital

La ciudad tendrá una red pública de 'fab labs' que divulgarán la cultura de la impresión 3D

Un festival y un congreso durante el próximo julio impulsarán la tecnología entre los ciudadanos

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CARMEN JANÉ
BARCELONA

Barcelona será la primera ciudad del mundo en tener una red pública de fab labs (centros de fabricación digital que usan impresoras 3D, cortadoras láser e internet para simplificar procesos industriales y promover la fabricación personal) si prospera el plan de la concejalía de Habitat Urbà que dirige Antoni Vives. La iniciativa, que lleva gestándose dos años, verá sus primeros frutos en otoño, con la inauguración oficial del primer centro, el Ateneu de Fabricació Les Corts. Antes, en julio, la ciudad acogerá el congreso mundial Fab 10, al que asistirán delegados de 250 centros de 40 países.

La red pública de fab labs -que se suma a otros ya existentes privados-tendrá sus dos primeros centros en el Ateneu de Les Corts, ubicado en la antigua fábrica de mercería Benet Campabadal, y en el de Ciutat Meridiana durante este mandato municipal (que acaba el próximo mayo). La intención es establecer después uno en cada distrito, público o a través de acuerdos con empresas.

«Cuando se inauguren, lo que ahora es una iniciativa de I+D será una infraestructura de ciudad, como los centros cívicos, que algunos son públicos y otros de iniciativa privada. En Chicago, la fabricación digital ya es una industria. Y en Barcelona queremos que sea un servicio público orientado al emprendimiento social», afirma Manel Sanromà, director del Instituto Municipal de Informática, que lidera el proyecto.

El objetivo de los fab labs municipales es que sirvan de germen para «descubrir el talento de la ciudad y que la gente vuelva a tomar el control de la tecnología», según define Eduard Martín, director de innovación del Instituto Municipal de Informática. La fórmula se ha adaptado bajo el nombre de «ateneo» para conectar la idea de fabricación con la de participación popular, «en el sentido de un centro surgido de abajo hacia arriba, del empuje de los movimientos», precisa Jordi Reynés, encargado del desarrollo de la red.

APRENDER A MANEJAR / Los fab labs públicos serán básicamente centros de divulgación con módulos de formación para todas las edades y todo tipo de personas y entidades, pero no lugares donde ir a imprimir un proyecto o a hacer un trabajo. «Si quieres hacerte una estantería para tu casa, ya hay lugares privados que lo hacen. Nosotros queremos que la gente presente proyectos y aprenda cómo hacerlos, y que lo que obtenga lo revierta en la comunidad como voluntarios o en proyectos que aporten un beneficio social, como aportar código o conocimiento. Cómo resolver problemas concretos de la ciudad, por ejemplo», apunta Reynés.

Para ello, están explicando a las entidades asociativas del barrio las bondades de la fabricación digital y se está intentando que se involucren en los llamados «retos de diseño»: detección de necesidades reales de la ciudad que pueden ser solucionadas mediante fabricación digital.

Otra propuesta es que los centros se organicen en torno a temáticas vinculadas a su ubicación. En el espacio de Ciutat Meridiana -que fue ocupado por vecinos que reclamaban utilizarlo como banco de alimentos- se ha pactado destinarlo a promover proyectos de ocupación en torno a la fabricación digital. Para ello se ha implicado a Barcelona Activa, que pondrá en marcha programas específicos. Y se ha conseguido un local para el banco de alimentos, explica Reynés.

Tras estos dos centros, el plan es crear nuevas sedes en equipamientos ya existentes y vincularlas a áreas de especialización, como las energías renovables en la Fàbrica del Sol de la Barceloneta, el diseño en el DHUB de las Glòries o la creación de nuevas empresas en el Fòrum Nord de Nou Barris, que acoge también el Cibernàrium. La idea es dar entrada también a centros privados con los que firmar colaboraciones del tipo «escuela concertada», según Reynés, «en un formato que todavía está por definir». Una propuesta es que sean equipamientos que puedan usarse unas horas al día con fines públicos y otras con fines privados.

Entre los candidatos figura el espacio de coworking Makers of Barcelona (MOB), que acoge el primer Fab Café de Europa, con el que las conversaciones están avanzadas. «Queremos ser proactivos y proponer cosas nosotros también como un reto para resolver las esquinas del Eixample con fabricación digital», explica Cecilia Tham, responsable del MOB.

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PIONEROS PRIVADOS / Fuera quedaría el Fab Lab Barcelona, el pionero en la ciudad desde el 2007 y que depende del Institut d'Arquitectura Avançada de Catalunya (IAAC). El espacio es el que ha servido como punto de inspiración para la red municipal y el que han enseñado los responsables del ayuntamiento como muestra de lo que querían hacer. Es el único que por ahora forma parte de la red del Center for Bits and Atoms del Massachussets Institute of Technology (MIT), donde nacieron este tipo de espacios. El IAAC y el MIT, con apoyo del ayuntamiento, organizarán en julio la primera edición del Fab Festival, que pretende mostrar al gran público las bondades de la fabricación digital.

El evento coincidirá en su estreno con el congreso académico itinerante Fab 10, que reúne por décimo año consecutivo a la red de los 250 fab labs existentes en el mundo y que atraerá a grandes expertos en la materia.