30 sep 2020

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El estado de la investigación

Los científicos de Catalunya son los más productivos de España

Madrid ocupa la primera posición en publicación de artículos, pero el impacto internacional es inferior

La medicina, la genética y otras áreas próximas suponen más del 50% de la investigación

ANTONIO MADRIDEJOS / Barcelona

Catalunya es tras Madrid la segunda comunidad autónoma en producción científica, un índice establecido a partir del número de artículos publicados en revistas especializadas, pero si se analiza el impacto internacional de los citados documentos o papers, entonces se sitúa de forma destacada en primera posición. En cierta manera, podría decirse que la producción de los centros de investigación catalanes es la de mejor calidad, la más brillante, en el conjunto de España.

Esta es una de las principales consecuencias del informe Indicadores bibliométricos de la actividad científica de Catalunya, elaborado por la Universitat Oberta de Catalunya y el grupo Scimago a partir de la base Scopus, que recopila datos de 19.000 publicaciones internacionales del ámbito científico entre los años 2003 y 2008. A falta de otro método más certero, el número de artículos publicados en revistas es el método habitual para calibrar la producción de un investigador (los autores asumen que uno de sus problemas es que discrimina a ciertas disciplinas, como la ingeniería y la tecnología, menos proclives a la publicación de papers que la genética o la astronomía).

REDUCCIÓN DE LA BRECHA / En el 2008, último año con cifras disponibles, las instituciones dedicadas a la I+D en Catalunya (centros de investigación, universidades, hospitales y otros) elaboraron 14.781 artículos, lo que supone el 26,6% del total español. Por delante se sitúa Madrid, con 19.724 papers, mientras que los siguientes lugares los ocupan, ya muy lejos, Andalucía (8.175), Comunidad Valenciana (6.757) y Galicia (3.540). «El número de publicaciones en Catalunya ha aumentado un 78% desde el 2003, lo que ha supuesto recortar la ventaja de Madrid y ascender en el ranking mundial», explica Félix de Moya, responsable del grupo Scimago e investigador del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC, en Madrid. De Moya y la rectora de la UOC, Begoña Gros, presentaron ayer el informe en Barcelona.

Al margen de la producción en bruto, Catalunya asciende a la primera posición si se analiza el impacto de los artículos, seguida de Baleares, Aragón, Madrid y la Comunidad Valenciana. Este índice de calidad se calcula a partir del número de citaciones que reciben en artículos escritos por otros investigadores. La tasa en el conjunto de Catalunya es de 1,42, lo que significa que los artículos reciben un 42% más de citaciones que la media mundial (con independencia de la cantidad total de papers). Madrid obtiene un 1,2; España, un 1,1.

ICREA, UN ÉXITO / E l dominio en bruto de Madrid se fundamenta, entre otros factores, en el tamaño de sus universidades y en la gran abundancia de centros del CSIC y de otras instituciones, destaca el coordinador del estudio. En cuanto a la calidad de la ciencia en Catalunya, De Moya insiste en cuatro factores positivos: la reciente creación de centros de investigación muy especializados al margen de las universidades, pero que trabajan en estrecha colaboración con ellas; la elevada productividad científica de los hospitales, herencia de una larga tradición investigadora; una apuesta por atraer talento internacional a partir de programas muy bien dotados, como ICREA ,y, finalmente, la mayor implicación de la empresa privada en la I+D. Grosso modo, insiste De Moya, «resulta un 10% más barato publicar en Madrid que en Barcelona».

Las disciplinas cultivadas en Catalunya son muy variadas, destaca el informe, pero es sin duda el ámbito biomédico el que se sitúa en cabeza, con más del 50% del total de papers. Entre otros campos destacan la genética, la oncología, la inmunología, la neumología, la cardiología, los trasplantes y la biología del desarrollo, mientras que las únicas disciplinas con resultados discretos son la otorrinolaringología, la anestesiología y la geriatría. «Este dominio de la biomedicina no es ni bueno ni malo, sino simplemente un signo de modernidad -precisa De Moya-. Es lo que suele pedir la sociedad en los países occidentales».

En cifras absolutas, son también disciplinas muy productivas la bioquímica, la química, la física-astronomía y la computación-informática, entre otras. Según el coordinador del estudio, los peores resultados se obtienen en el campo de las ingenierías, «ahora más desplazadas hacia los países asiáticos». «Cada país debe buscar su propio perfil», añade.

De Moya, finalmente, insiste en el riesgo que supondrá para el desarrollo científico reducir la inversión pública incluso con la «lógica» excusa de la crisis económica. «No es fácil atraer, pero tampoco mantener», concluye el investigador.