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Heroína de la tormenta

Imma, la conductora de bus que 'salvó' a pasajeros del temporal en Tarragona: "Solo pensé cómo me gustaría que ayudaran a mis hijos"

"Muchos usuarios estaban presos del pánico, con ataques de ansiedad y llorando; era normal", explica la conductora

Tarragona se recupera progresivamente del fuerte temporal, que ha dejado árboles caídos, cortes de trenes y calles inundadas

"¡Qué barbaridad!": Las reacciones y los vídeos virales del temporal de viento y granizo que ha inundado el Camp de Tarragona

Imma, la conductora de bus que 'salvó' a pasajeros del temporal en Tarragona: "Solo pensé cómo me gustaría que ayudaran a mis hijos"

Imma, la conductora de bus que 'salvó' a pasajeros del temporal en Tarragona: "Solo pensé cómo me gustaría que ayudaran a mis hijos" / EL PERIÓDICO

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Jan Magarolas

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Tarragona
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A veces, en situaciones excepcionales, es una suerte encontrarse con personas cuyo objetivo es ayudarte. En el caso de las lluvias torrenciales vividas este lunes por la tarde en Tarragona, los usuarios de la línea L23 de la ciudad tuvieron la fortuna de cruzarse con una conductora valiente que, pese a la situación de riesgo, supo mantener la sangre fría y ayudar a varias personas. "La situación que vivimos daba miedo, era como el Titanic, donde el último en abandonar el barco es el capitán; ella nos transmitió confianza en todo momento", explica una usuaria del autobús.

Imma Munuera, residente en Cambrils, es conductora de autobús desde hace cuatro años y trabaja en la Empresa Municipal de Transportes de Tarragona (EMT) desde hace un año y un mes. Este lunes, sin embargo, asegura que vivió uno de los episodios más impactantes de su vida profesional: el temporal la sorprendió al volante de un autobús de la L23 entre el Hospital Joan XXIII y la estación de trenes. "Los usuarios del autobús son nuestra responsabilidad, es nuestra obligación protegerlos", explica en conversación con EL PERIÓDICO.

"En ningún momento nos avisaron de una situación de riesgo, pero cuando empezó a llover, el jefe de tráfico nos dijo que nos detuviéramos, que no continuáramos la marcha y que nos protegiéramos. Perdimos la comunicación durante unos diez minutos", relata Imma sobre aquellos momentos de tensión al volante. En pocos minutos, una cortina de lluvia cayó sobre la ciudad de Tarragona, acompañada de granizo y de un fuerte viento que dificultaba la visibilidad y levantaba el mobiliario urbano. Ella optó por ser más prudente que nadie, asumiendo su responsabilidad.

"Fui recogiendo a todos los usuarios que bajaban por la calle Apodaca y abría la puerta allí donde era seguro. Muchos usuarios estaban presos del pánico, con ataques de ansiedad y llorando; era normal", explica Munuera. La calle Apodaca, en pendiente, ha protagonizado algunos de los vídeos virales, con sillas y motos arrastradas cuesta abajo por la fuerza del agua. Ella preguntaba a los pasajeros hacia dónde se dirigían y, durante el episodio de lluvias intensas, los fue acercando todo lo posible a su destino: "Por seguridad, normalmente no podemos dejar a los usuarios fuera de la parada, pero entre una y otra hay mucho recorrido. Una vez fuera del autobús ya no son mi responsabilidad, pero les decía que fueran prudentes".

Los peligros de conducir entre las inundaciones

Una usuaria del autobús, Anna Gómez, que habitualmente habla de trenes por ser portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies, publicó la situación en sus redes sociales, donde se viralizó rápidamente. "La conductora dejó subir a una madre y a su hijo, un niño, que estaban empapados. Una vez dentro, les puso la calefacción porque estaban muertos de frío", explica Gómez. La complicada situación del tráfico a esa hora hacía que los autobuses no circularan con la regularidad prevista, por lo que madre e hijo podían haberse quedado mucho tiempo en la calle. Alcantarillas levantadas con el riesgo de atascar la rueda del vehículo, escasa visibilidad y objetos desplazados en medio de la calzada, como sillas, toldos y mesas, fueron algunos de los peligros con los que se encontraron los conductores durante la tarde.

"Los usuarios del autobús la aplaudimos, aunque ella nos decía que solo estaba haciendo su trabajo", relata Gómez, que añade, agradecida: "Estamos acostumbrados a la poca información en los trenes, y algo así contrasta mucho y te hace ver que a menudo existen otras realidades". La usuaria explica que los mensajes de tranquilidad que la conductora les transmitía ayudaron mucho a calmar la situación y a generar confianza: "Yo tengo claro que habría abierto la puerta y me habría puesto a cubierto".

Durante aquel tiempo, Imma Munuera transportó entre 13 y 20 usuarios, según el momento. La conductora asegura que mantuvo la calma en todo momento, esperando a que remitiera el episodio de inundaciones y siguiendo los consejos de sus compañeros. Lo del transporte le viene de familia, ya que su padre también es conductor de autobuses y camiones. "Al volante, yo solo pensaba en cómo me gustaría que ayudaran a mis hijos y a mi marido, en cómo me gustaría que me ayudaran a mí si estuviera en esas circunstancias. La protección de todos es nuestra máxima obligación", concluye la conductora.

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