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En las Jornadas Económicas de EL PERIÓDICO

Las centrales de Ascó y Vandellós estiman que el apagón nuclear llegará al quedarles "la mitad de vida útil" en Tarragona

El director de las infraestructuras enfatiza el apoyo social y económico a los municipios de la provincia tarraconense

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Jornadas Empresariales en Tarragona de EL PERIÓDICO.

Jornadas Empresariales en Tarragona de EL PERIÓDICO. / Zowy Voeten

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Manuel Arenas

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Tarragona
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El apagón nuclear previsto por el Gobierno sitúa en el año 2035 el final del cierre progresivo de todas las centrales nucleares españolas. Un plazo que el sector nuclear estima prematuro, tal y como ha sostenido este 11 de mayo Paulo Jorge Domingues, director general de la Associació Nuclear Ascó-Vandellós II (ANAV), en las I Jornadas Empresariales y Económicas de Tarragona de EL PERIÓDICO.

El responsable ha asegurado que las centrales nucleares están autorizadas para operar durante 80-90 años, por lo que el apagón nuclear está previsto cuando les quede aún "la mitad de vida útil", ha explicado Domingues en una conversación con Martí Saballs, director general de contenidos económicos de Prensa Ibérica, que ha contextualizado el diálogo en el reciente 40º aniversario del desastre nuclear de Chernóbil.

"El apoyo social y económico al territorio es total. Ahora mismo, Catalunya no es capaz de generar toda la energía eléctrica que consume", ha afirmado Dominguez para enfatizar la necesidad de que las nucleares sigan en pie.

Actualmente, dos de cada tres catalanes están a favor de reducir o directamente suprimir la energía nuclear, según el último barómetro del CEO de la Generalitat. Aun así, Domingues ha insistido en que confia en que vayan menguando los recelos de la ciudadanía: "La aceptación de las nucleares se incrementó tras el apagón", el episodio de fundido eléctrico que dejó a España a oscuras hace un año.

Miguel Àngel Ribes (XTU), alcalde de Ascó (Ribera d'Ebre, 1.594 habitantes), también se ha posicionado durante las jornadas como voz contraria al cierre de las nucleares. "Estamos trabajando mucho para que el cierre de las nucleares no ocurra según lo previsto: esperamos que los políticos se dejen de ideologías y que piensen en la estabilidad de la red", ha esgrimido Ribes, quien ha destacado el "importante" retorno a los servicios municipales que dejan en el Ayuntamiento de Ascó los ingresos por los impuestos de las centrales nucleares.

La convivencia de las nucleares y las renovables

La convivencia entre las energías nucleares y las renovables está especialmente presente en la conversación pública desde el gran apagón eléctrico en España, momento en que voces de ambos sectores colisionaron. Consultado por Saballs, Domingues ha señalado que esa convivencia es posible y deseable.

"El sistema de renovables debe estar muy bien construido para que no sea un desastre", ha agregado el responsable de las centrales de Ascó y Vandellós, que ha tildado de "apuesta arriesgada" una red configurada en exclusiva a partir de energía renovable.

Pese a que las grandes eléctricas pactaron en 2019 entre sí y con la sociedad pública Enresa un calendario para el cierre progresivo de todos las centrales nucleares que arranca 2027 y culminará en 2035, a su vez han dado el primer gran paso para intentar salvar el cierre a la central nuclear de Almaraz.

Las nucleares ven peligrar 10.500 empleos

Iberdrola, Endesa y Naturgy, que comparten accionariado en la planta, remitieron a finales del pasado año al Ministerio para la Transición Ecológica la solicitud oficial para posponer hasta junio de 2030 el cierre de la central y el departamento comandado por la vicepresidenta Sara Aagesen reenvió la petición al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para que estudie las condiciones que habría que imponer a la central para operar con seguridad.

El Foro Nuclear –entidad que agrupa a EndesaIberdrolaNaturgy, entre otros- y la patronal Foment del Treball presentaron hace un año un informe elaborado por la consultora PWC que cifraba que el apagón de los reactores nucleares supondría destruir 10.500 empleos, entre directos e indirectos en Catalunya, y restarle 900 millones de euros anuales a su PIB. El informe, eso sí, no computaba cuántos empleos crearía el despliegue de las renovables para cubrir ese vacío ni qué aportación tendría ello a la actividad económica.

Esa unanimidad entre agentes económicos del sector nuclear contrasta con la de las fuerzas políticas catalanas. Mientras que Junts y ERC facilitaron —con su abstención— en el Congreso de los Diputados una propuesta del PP para alargar la clausura de las nucleares, en el Parlament los republicanos votaron a favor, junto con PSC y CUP, de una propuesta de los Comuns para certificar el cierre de las nucleares. En el centro de la disputa se hallan los alcaldes de las diferentes fuerzas políticas que lideran municipios directamente afectados económicamente por la medida.

El cierre gradual y escalonado de los siete reactores españoles acordado por Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP contempla que Almaraz I cerrará en 2027; Almaraz II en 2028; Ascó I en 2030; Cofrentes en 2030; Ascó II en 2032; Vandellós II en 2035; y Trillo también en 2035. Unas fechas que las eléctricas ahora pretenden ir retrasando, al menos las de los primeros cierres.

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