Parque de atracciones
Los drones de alta precisión revolucionan el mantenimiento de las atracciones de PortAventura como el Dragon Khan o el Shambhala
El uso de tecnología con cámaras de alta calidad permite al parque optimizar y cuadruplicar las revisiones de seguridad
IMÁGENES INÉDITAS | PortAventura reabrirá el Dragon Khan en Semana Santa tras dos meses de parón por obras

El Ferrari Land es una de las atracciones de PortAventura World cuya seguridad y mantenimiento se revisan con drones de alta precisión. / Quique García

PortAventura World ya vuelve a estar a su pleno rendimiento, tras la Semana Santa y con la llegada del buen tiempo y la temporada turística en la Costa Daurada. A finales del pasado mes de marzo, después de más de dos meses cerrado, el parque reabrió el mítico Dragon Khan tras una revisión histórica que dejó imágenes inéditas de la atracción a medio montar. Esta medida se integra en la estrategia de seguridad de PortAventura World, que ha reforzado su operativa con drones especializados, lo que permite optimizar la inspección de las grandes estructuras y cuadruplicar la frecuencia de las revisiones.
El uso de la tecnología también ha llegado a la revisión de las atracciones más grandes y más famosas del parque situado entre Salou y Vila-seca. Instalaciones como el Shambhala, el Tren de la Mina, la Stampida o el Furius Baco, consideradas las atracciones 'mayor' del parque con raíles, al ser montañas rusas, cuentan desde el año 2020 con la revisión con drones especializados, que mejoran el detalle y facilitan la detección de incidencias en la estructura. Así lo explica Sergio Fraile, director de Servicios Técnicos de PortAventura, a EL PERIÓDICO: "Con los drones ahorramos mucho tiempo y esfuerzos porque sustituyen la revisión manual de los tramos de las atracciones, que antes se hacía palmo a palmo y con escaladores o grúas para llegar a lo más alto".
El equipo tecnológico, equipado con cámaras especializadas de alta calidad, permite saltar la revisión del ojo humano y aprovechar las horas de luz natural cuando el parque está cerrado, por lo que no es necesario clausurar la atracción al público. "Colocamos los drones en lo alto de la atracción y eso nos proporciona imágenes de mucha calidad de todo el recorrido, con fotos y grabaciones de cada centímetro de la atracción", revela Fraile, que explica que de este modo se pueden detectar desviaciones habituales de los tornillos de la atracción: "Cualquier desplazamiento de los remaches deja una marca visible".
Cuadruplicar las revisiones
En una atracción como el Dragon Khan hay más de 1.000 tornillos instalados en 39 tramos de dificil acceso, que hasta hace unos años se revisaban manualmente, con operarios subidos en la atracción. Esta operación se realizaba una vez al año en cada una de las atracciones, dentro de una revisión "completa" de todas las instalaciones de PortAventura; ahora la tecnología permite realizarla cuatro veces al año. "Antes la seguridad era óptima y eso se mantiene, pero el uso de drones nos permite ser más eficientes y ahorrar tiempo", asegura el director de Servicios Técnicos del parque.

Tareas de mantenimiento en la atracción Dragon Khan de PortAventura, poco antes de ser reabierta al público el pasado marzo. / Zowy Voeten
A veces, señala Fraile, es posible ver algunos de los drones operando a lo alto de las atracciones, como por ejemplo en el Ferrari Land, que abre por las tardes y se aprovecha las horas de luz de la mañana para la actuación. El uso de drones ha facilitado, también, la coordinación y la planificación del parque y de la actividad de los visitantes.
Una apuesta por la seguridad que refuerza las acciones de revisión habituales como, por ejemplo, las repetidas vueltas de las atracciones con maniquíes que se realizan después de paradas largas, como la protagonizada por el Dragon Khan recientemente. Los operarios cargan los vagones de las atracciones con 'dummies' con un peso parecido al de una persona y les hacen dar vueltas durante horas: en el caso de la mítica atracción roja, estuvo más de dos días seguidos girando para detectar problemas en los mecanismos o desviaciones puntuales a reparar.
El uso de drones, que en PortAventura ya se ha convertido en un proceso habitual tras más de cinco años, genera tranquilidad al director de Servicios Técnicos y refuerza el mensaje de seguridad que quiere lanzar el parque, dirigido especialmente a los visitantes. Aseguran que el uso de la tecnología ha suscitado el interés de medios de comunicación internacionales y especializados, lo que los ubica en la vanguardia de la seguridad de las atracciones.
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