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Obras en los túneles del Garraf

El cansancio pesa sobre los usuarios de Rodalies de Tarragona en el inicio del nuevo corte: "Solo espero que sirva para mejorar el transporte"

Los pasajeros todavía recuerdan las obras en Roda de Berà, hace un año, y se lo toman con resignación

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Autobuses del Plan Alternativo de Transporte en Sant Vicenç de Calders, en el primer día de obras en los túneles del Garraf.

Autobuses del Plan Alternativo de Transporte en Sant Vicenç de Calders, en el primer día de obras en los túneles del Garraf. / Jan Magarolas Guinovart

Jan Magarolas

Jan Magarolas

Tarragona / El Vendrell
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"La circulación de la R16 finaliza en esta estación. Viajeros con destino El Prat de Llobregat, pueden dirigirse al párquing de la estación, dónde harán enlace por carretera". Así recibe la megafonía de Sant Vicenç de Calders a los usuarios de las líneas procedentes de Tarragona desde este lunes a primera hora, a raíz del corte de Regionals por las obras en los túneles del Garraf. En la parada del término municipal de El Vendrell, los afectados se muestran cansados pero resignados: el segundo corte total en la infraestructura no parece mejorar la confianza ni la opinión de los usuarios, muchos de los cuales no tienen alternativa para desplazarse a la capital catalana.

Pocos usuarios, para ser un lunes a primera hora, han escogido la modalidad del tren para llegar a Barcelona: algunos reconocen que tienen conocidos que han dejado definitivamente Rodalies y otros que no conocían el Plan Alternativo de Transporte, por lo que se han encontrado con el corte sin esperarlo. En los andenes de la estación de Sant Vicenç de Calders, suerte había de los informadores de Renfe y, a veces, de voluntarios, que han conseguido que la primera mañana del corte no se convirtiera en otro infierno. La situación durará por lo menos tres meses.

A bordo del tren R16 con origen Tortosa, que ha salido de la capital del Montsià a las 5:44 horas, y ha pasado puntualmente por Tarragona a las 6:59 horas, ha habido algún que otro debate sobre la nueva situación provisional. "¿Este tren no llega a Barcelona?", ha preguntado un usuario con maleta al subir al tren en Tarragona, a lo que una compañera de convoy le ha contestado que 'no': "En Sant Vicenç tendrás que coger un bus hasta El Prat, y allí, el tren hasta el final". "Hay que tener paciencia, sabemos que esto es para mejorar las vías así que debemos entenderlo", resumía una pasajera procedente de Tarragona al bajar del tren en Sant Vicenç de Calders y antes de coger el autobús.

"Cada día es una aventura"

Entre los que conocían la situación había cierto conformismo. Muchos pasajeros tenían todavía en la memoria el corte de cinco meses de hace un año, cuando hubo las obras en el túnel de Roda de Berà. "La red está muy mal y hay que arreglarla así que tendremos que aguantar otro corte más, solo espero que sirva para mejorar el transporte", asumía Ingrid Marza, pasajera de Tarragona, al bajar del tren. Como ella, hay usuarios y algunos voluntarios de la plataforma Dignitat a les Vies que dan respuesta a los compañeros despistados de convoy o de andén que no conocían el corte, por lo menos a primera hora, cuando los informantes de Renfe esperaban solo en la salida.

Usuarios antes de subir al tren en la estación de Tarragona, en dirección a Sant Vicenç de Calders, El Prat de Llobregat y, finalmente, Barcelona.

Usuarios antes de subir al tren en la estación de Tarragona, en dirección a Sant Vicenç de Calders, El Prat de Llobregat y, finalmente, Barcelona. / Jan Magarolas Guinovart

César, un pasajero de Reus que se dirigía a Barcelona, conocía la situación antes de salir, se ha informado y se ha despertado más de una hora antes de lo que es habitual para llegar a tiempo al trabajo, reconociéndose "víctima" de anteriores "sorpresas" de Renfe. "No tengo coche y no puedo ir en alta velocidad, el tren es mi única opción", ha dicho, y ha explicado que vería "normal" que cada vez más usuarios dejaran el tren en favor de otras modalidades de transporte. "Hay tantas excepciones y tantos problemas que al final lo que buscas es un servicio seguro y fiable, los que nos mantenemos en el tren es que no tenemos otra salida", ha lamentado el reusense.

Silverio, un usuario habitual de El Vendrell, ha afirmado que le era indiferente coger la línea R2 Sud o el autobús para llegar al Prat, ya que no había una línea directa. "Debo ser en mi puesto de trabajo a las diez de la mañana, me voy tres horas antes para poder llegar, estoy cansado, cada día es una aventura", ha dicho. Quizá la gran diferencia con respecto al último corte en las comarcas de Tarragona sea este, la resiliencia de los usuarios, acostumbrados ya a retrasos, supresiones de trenes y planes alternativos: la mayoría se encoge de hombros y mira al cielo con resignación.

Los problemas de siempre

Parte del miedo de la plataforma de usuarios es que los retrasos habituales de Rodalies, a los que hay que añadir las limitaciones de velocidad por el estado de la vía a raíz del accidente en Gelida, provoquen que se rompan los horarios previstos de trasbordo en el autobús. De hecho, a pesar de que el primer R16 del día ha salido puntual de Tarragona, ha ido acumulando retrasos en su trayecto en dirección norte: en Altafulla ha pasado 4 minutos tarde; en Torredembarra, 6 minutos; y cuando ha llegado a Sant Vicenç, lo ha hecho 9 minutos después de lo previsto.

Altafulla y Torredembarra se han buscado su alternativa particular, con autobuses con varias paradas en ambos municipios y directos a Barcelona para salvar el corte. Esto se ha hecho patente en los pocos usuarios que han subido al tren de primera hora en estas poblaciones del Baix Gaià, lo que ha contribuido, a su vez, a bajar la saturación de los autobuses entre Sant Vicenç de Calders y El Prat de Llobregat.

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