Con estética egipcia
Todas las claves de la gran fiesta privada que ha levantado la indignación en Ibiza
El espectacular montaje incluyó un lago artificial con al menos 170 toneladas de agua en plena prealerta por sequía en la isla

Las claves de la macrofiesta egipcia de sa Pedrera / Instagram @vanwyckvanwyck
La macrofiesta privada celebrada en sa Pedrera de Can Coix, en Sant Antoni, se ha convertido en uno de los eventos más polémicos y comentados del verano en Ibiza. Lo que empezó como una convocatoria rodeada de secretismo acabó derivando en una polémica política, vecinal y medioambiental por el uso de un terreno municipal, el importe abonado por los organizadores, la magnitud del montaje y el consumo de agua en plena prealerta por sequía.
El evento, celebrado el 13 de agosto, fue organizado por Van Wyck & Van Wyck, una firma internacional con sede en Nueva York especializada en grandes celebraciones privadas y eventos de alto nivel. La fiesta tenía autorización municipal con un horario de 18 a 3 horas y un aforo de 350 personas.
El origen: una fiesta secreta con estética faraónica
Los primeros indicios públicos aparecieron en redes sociales, especialmente en la cuenta de Instagram @pharaohsball, donde se difundieron imágenes y mensajes relacionados con el antiguo Egipto, las pirámides, Cleopatra y el eclipse. Entre ellos figuraba la frase "when the moon across the sun", una referencia al momento en el que la Luna se interpone ante el Sol.
La estética no era casual. Los preparativos para transformar sa Pedrera en un escenario inspirado en el Egipto faraónico comenzaron el 26 de julio y se prolongaron durante más de dos semanas. El montaje incluyó una gran pirámide, un lago artificial, un templo, una esfinge, obeliscos, paredes decoradas con motivos egipcios, torres de luz y potentes equipos de iluminación, sonido y videomapping.
La antigua cantera de Can Coix, de titularidad municipal, quedó ocupada durante todo ese periodo para la preparación, celebración y posterior desmontaje del evento, un mínimo de tres semanas.
Un terreno municipal por 199 euros
Uno de los datos que más polémica generó fue el importe abonado por los organizadores para utilizar sa Pedrera. El Ayuntamiento de Sant Antoni informó, tras ser preguntado por Diario de Ibiza, de que los promotores habían pagado 199 euros en concepto de tasa de actividad.
El Consistorio explicó que no dispone de una ordenanza fiscal específica que regule el cobro de una tasa por la ocupación de este tipo de espacios. También señaló que la actividad tenía "un marcado carácter solidario", ya que los promotores habían previsto una donación de 40.000 euros a Cáritas Sant Antoni y de 10.000 euros al Motoclub Formentera y Eivissa.
La comparación entre la magnitud del evento y el importe abonado por el uso del espacio municipal abrió rápidamente el debate público.
Críticas políticas y malestar vecinal
El PSOE de Sant Antoni acusó al alcalde, Marcos Serra, de estar "vendido" a los eventos privados por permitir el uso de un espacio municipal para una fiesta de estas características. Los socialistas criticaron tanto esta celebración en sa Pedrera como la autorización del Eclipse Festival en s’Arenal, justo la tarde del eclipse, cuando el pueblo iba a estar colapsado por la afluencia de miles de personas, y consideraron "muy grave" que se facilitara una actividad privada en un terreno público por una cantidad que calificaron de "irrisoria".
Los vecinos de la zona también expresaron su preocupación. Durante los días previos denunciaron el movimiento de camiones y vehículos de gran tonelaje en el entorno de Can Coix, con afectaciones en los accesos a instalaciones deportivas y educativas cercanas.
La inquietud aumentó al comprobarse la presencia de generadores y bombonas de butano en una zona agreste, limítrofe con un terreno catalogado como Zona de Alto Riesgo (ZAR), en un momento en el que Ibiza permanecía en nivel máximo de riesgo de incendio.
Un lago artificial en plena alerta por sequía
Tras la celebración, otro elemento elevó aún más la controversia: la instalación de un lago artificial como parte central de la escenografía. El estanque tenía unos 850 metros cuadrados de superficie y una profundidad aproximada de 20 centímetros, por lo que llenarlo requirió al menos 170 toneladas de agua, según pudo saber Diario de Ibiza. Los organizadores difundieron el sábado por la noche un comunicado en el que rebajaban la cantidad de agua a 60 toneladas, pero no cuestionaban las dimensiones del lago publicadas por este diario.

Llenar el lago de la fiesta egipcia requirió al menos 170 toneladas de agua. / Instagram @vanwyckvanwyck
El dato resultó especialmente llamativo porque el propio Ayuntamiento de Sant Antoni impulsa campañas de concienciación sobre el uso responsable del agua. Además, la concesionaria del servicio municipal, Facsa, mantiene en su web un aviso de "Alerta por sequía" en el que recomienda a la ciudadanía minimizar el consumo.
Sant Antoni se defiende atacando a los organizadores
Ante el escándalo del derroche tan frívolo de agua, y la indignación que provocó entre la ciudadanía, asociaciones ecologistas y la Alianza del Agua, el Ayuntamiento de Sant Antoni emitió un comunicado el domingo por la tarde en el que se desmarcaba de la fiesta y aseguraba que no sabía nada del lago, pues los organizadores no se lo habían comunicado. No obstante, Diario de Ibiza publicó cuatro días antes de la celebración de la fiesta que la espectacular escenografía iba a incluir un lago.
Ibiza se encuentra en prealerta por sequía, una situación que contempla una batería de medidas de ahorro, algunas del Consistorio y otras del Govern balear. El documento del Ayuntamiento establece que hay que "evitar llenar piscinas" y "evitar el riego entre las 8 y las 20 horas".
El Consistorio reconoce que es "difícilmente justificable" instalar un lago artificial cuando la isla se encuentra en prealerta por sequía, y expresa su rechazo "de forma rotunda" a la creación del estanque con una finalidad ornamental.
Un despliegue "digno de un faraón"
Las grabaciones difundidas por los asistentes muestran una producción de grandes dimensiones, con efectos visuales sobre las paredes de la antigua cantera, estructuras monumentales, iluminación escénica y una ambientación cuidada al detalle. Los propios organizadores promocionaban en redes el evento como una fiesta "digna de un faraón".
La paradoja está en el escenario elegido: sa Pedrera de Can Coix fue adquirida en su día por el Ayuntamiento para construir el nuevo cementerio municipal y, hasta hace no tanto, el espacio se utilizaba para guardar contenedores de basura.
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Fuente: Diario de Ibiza
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