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Regreso con retenciones

Más de 80.000 vehículos regresaron tras el eclipse a Barcelona y colapsaron la AP7: qué falló en la planificación

El dispositivo no incluyó medidas extraordinarias para un regreso que fue mucho menos escalonado que la ida

Trànsit admite que se registraron marchas lentas, paros intermitentes y hasta un 40% de vehículos más en las carreteras, pero valora que no se produjeran víctimas mortales

El eclipse complica la movilidad: Rodalies vive una jornada de caos, mientras que la AP7 esquiva el colapso

Tráfico en la AP7.

Tráfico en la AP7. / David Zorrakino - Europa Press

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Germán González

Germán González

Barcelona
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El Servei Català de Trànsit (SCT) diseñó un dispositivo especial de movilidad para el eclipse solar que prestó especial atención al Camp de Tarragona y a Terres de l'Ebre, la gran tribuna del fenómeno. La decisión de la gran mayoría de las personas de planificar la ida, coincidiendo con las vacaciones, hizo que la salida fuese escalonada y no se registraran grandes retenciones, más allá de los 30 kilómetros de atascos acumulados en algunos tramos de la AP-7, A-7, C-31 y A-2 hacia Lleida. De hecho, solo se registró un incremento del 7% en los desplazamientos de ida respecto al día de referencia del año pasado.

La vuelta, sin embargo, fue mucho más caótica y desbordó el dispositivo previsto. Según Trànsit, el tráfico en las carreteras del sur de Catalunya hacia el área metropolitana de Barcelona aumentó un 40% entre las diez de la noche y las tres de la mañana. En total, regresaron más de 80.000 vehículos procedentes de diferentes puntos del territorio, principalmente de Tarragona y Terres de l'Ebre. Y lo hicieron en muy pocas horas.

La intensidad del tráfico se concentró en la AP7, lo que generó circulación lenta, con velocidades inferiores a los 30 km/h y algunas detenciones intermitentes, especialmente en los enlaces con las principales vías de conexión del corredor mediterráneo, como la T11, la N340/A7, la AP2 y la A2, en el tramo entre Tarragona y Martorell. Trànsit remarca que "la movilidad alcanzó valores muy superiores a los habituales", aunque valora que no hubo ninguna víctima mortal ni accidente grave durante todo el dispositivo. El hecho, sin embargo, es que no se tomaron medidas extraordinarias para el regreso —más allá de que la restricción de camiones en la AP-7 prevista hasta las doce de la noche—, a pesar de que todo hacía pensar que los desplazamientos serían menos escalonados que durante la salida.

Doble de tiempo

Trànsit, por su parte, afirma que, pese a la elevada presión sobre la red viaria y las consecuentes retenciones, "la autopista no quedó en ningún momento completamente colapsada ni interrumpida, manteniéndose la circulación de forma continuada durante todo el retorno". Sin embargo, los responsables del gestor de tráfico catalán admiten que "los tiempos de recorrido se incrementaron significativamente y, de media, fueron aproximadamente el doble que un día habitual". Los trayectos entre Salou y Barcelona llegaron a superar las tres horas. Sobre las dos de la madrugada, la situación empezó a normalizarse progresivamente.

Desde Trànsit, sin embargo, afirman que las medidas extraordinarias adoptadas durante el dispositivo, especialmente las limitaciones y restricciones a los vehículos pesados, favorecieron una mayor fluidez de la circulación y "contribuyeron decisivamente a absorber una demanda excepcional que superó ampliamente la que se registra en un día ordinario". También afirman que el dispositivo previsto en la zona del Delta del Ebro permitió "en buena medida que no se produjeran retenciones relevantes en un tramo de la AP7 donde solo hay dos carriles".

Aumento gradual

Horas antes, en la operación salida, el aumento del volumen de tráfico en sentido sur fue gradual a lo largo de la mañana, el mediodía y la primera hora de la tarde. Sobre las diez de la mañana se constataron las primeras retenciones en la AP7, agravadas por dos accidentes, uno en Castellbisbal y otro en El Papiol, que generó colas de hasta 10 kilómetros. Posteriormente, la circulación fue aumentando paulatinamente en la mitad sur, especialmente en la AP7, N340, C32 y C31. A primera hora de la tarde, dos accidentes en la A-2 en sentido Lleida –uno en Vila-sana y otro en Granyanella– también generaron colas.

Hasta las siete de la tarde, las vías estuvieron cargadas en, por ejemplo, el tramo sur de la AP7, la C32 sur y la N340. Además, un accidente en la C31, en Les Costes del Garraf, causó colas de más de 10 kilómetros en la salida de Barcelona. A las ocho, poco antes del eclipse, ya se había normalizado la circulación. Fue tras el espectáculo astronómico cuando se produjo el caos del retorno.

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