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Alicante

Muere una turista británica de 66 años tras estrellarse contra las rocas mientras hacía parasailing en Benidorm

La mujer viajaba con su marido cuando una ráfaga de viento habría provocado la rotura del cabo y el paracaídas salió descontrolado hacia el Rincón de Loix

La Guardia Civil investiga las causas del accidente, ocurrido cuando se levantó el viento

Una imagen de la playa de Levante de Benidorm.

Una imagen de la playa de Levante de Benidorm. / INFORMACIÓN

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Amaya Marín

Alicante
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Una turista británica de 66 años ha fallecido este lunes en Benidorm después de sufrir un grave accidente mientras realizaba una actividad de parasailing junto a su marido frente a la playa de Levante. El paracaídas en el que viajaba la pareja habría quedado fuera de control después de que una fuerte ráfaga de viento provocara, aparentemente, la rotura del cabo que lo mantenía unido a la embarcación.

El accidente se produjo alrededor de las seis de la tarde, en un momento en el que las condiciones meteorológicas cambiaron de forma repentina en la zona y se estableció la bandera roja. El paracaídas fue desplazado por el viento desde la zona de Levante hacia el Rincón de Loix, hasta acabar impactando contra las rocas.

La mujer sufrió una parada cardiorrespiratoria tras el impacto. Los equipos de emergencia trasladaron a la víctima hasta el Puerto de Benidorm, donde los sanitarios trataron de reanimarla durante varios minutos, aunque finalmente no pudieron salvarle la vida. Su marido, que la acompañaba en la actividad, también fue testigo directo del accidente.

El cabo se habría roto en pleno vuelo

Varios testigos presenciales han relatado a INFORMACIÓN los momentos de angustia que se vivieron en la playa al comprobar cómo el paracaídas perdía el control y era arrastrado por el viento hacia las rocas. Según estas personas, pudieron observar cómo el cabo que sujetaba el paracaídas a la embarcación se rompía, provocando que la pareja quedara a merced del viento.

Los testigos aseguran que, desde tierra, la trayectoria que llevaba el paracaídas hacía prever el impacto contra las rocas. «Era inminente que se iban a estrellar», han explicado a este diario sobre unos momentos que vivieron con especial angustia.

El cabo utilizado en este tipo de actividad tiene un grosor aproximado de ocho milímetros, por lo que su rotura será uno de los elementos que deberá analizar la investigación para determinar qué ocurrió exactamente.

La Guardia Civil investiga el accidente

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación para esclarecer las circunstancias del siniestro y determinar si se produjo alguna incidencia relacionada con el material, las condiciones meteorológicas o el desarrollo de la actividad.

La embarcación que realizaba la actividad había salido inicialmente con bandera amarilla, que permite la navegación con determinadas precauciones. Sin embargo, alrededor de las seis de la tarde se produjo un cambio en las condiciones del mar y del viento, con la aparición de una fuerte racha que obligó a establecer la bandera roja.

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Fuente: Información