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Vandalismo ferroviario

Las denuncias por grafitis en los trenes caen un 50% por la presión policial y el uso de drones

La última operación policial registró diez detenidos y nueve investigados por daños valorados en 377.000 euros

Los Mossos incorporan por primera vez drones para controlar a los grafiteros de trenes

Proceso de limpieza de grafitis e instalación de vinilos en trenes de Rodalies.

Proceso de limpieza de grafitis e instalación de vinilos en trenes de Rodalies. / MANU MITRU / EPC

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Germán González

Germán González

Barcelona
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A finales del año pasado, los Mossos d'Esquadra presentaron el dispositivo Iris para reforzar la vigilancia y la prevención de actos vandálicos en estaciones ferroviarias. Su principal objetivo es estrechar el cerco sobre los grafiteros que se dedican a pintar trenes, ya sea de metro, Rodalies o Ferrocarrils de la Generalitat, cuando estos se encuentran en las cocheras, aprovechando que hay poca vigilancia. Cabe decir que, en algunos casos, han llegado a detener un convoy en marcha para dejar su grafiti y salir corriendo, para estupefacción de los pasajeros.

Gracias a este dispositivo policial específico, durante los primeros seis meses de 2026 los delitos relacionados con los grafiteros han disminuido un 50% en Catalunya en comparación con el mismo periodo del año anterior, según explica a este diario el inspector Eduard Muñoz, jefe del Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) de los Mossos d'Esquadra.

Los agentes desplegaron este dispositivo de vigilancia en varias estaciones de diferentes municipios, en colaboración con los servicios de seguridad de Renfe y Adif, principalmente donde se aparcan trenes después del servicio. Así, las patrullas recorren los puntos más vulnerables de las instalaciones por los que pueden acceder los grafiteros y refuerzan la seguridad.

Más allá de eso, otro de los elementos clave ha sido la incorporación de la Unidad de Drones para realizar tareas de vigilancia desde el aire. Dotadas de cámaras infrarrojas, estas aeronaves pueden detectar cuándo los vándalos acceden a las estaciones, aprovechando que no hay nadie, y grabarlos mientras realizan las pintadas. Es en ese momento cuando se da la voz de alarma a las patrullas y, en el caso de que algún individuo logre escapar, las imágenes captadas permiten su identificación.

Diez detenidos

Junto a estas labores de vigilancia, los Mossos también han incrementado las tareas de investigación sobre actos vandálicos en los trenes. De hecho, la principal operación policial contra los grafiteros tuvo lugar el pasado abril en Barcelona. Los agentes detuvieron a 10 sospechosos, cursaron cuatro órdenes de busca y captura, y denunciaron a otras nueve personas por causar daños en el sistema ferroviario catalán valorados en 377.000 euros.

Para desarrollar esta operación, los Mossos analizaron los delitos reiterados presuntamente cometidos por los sospechosos en trenes de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), Rodalies (Renfe) y el servicio de metro de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). Fuentes policiales señalan que se trató de una investigación compleja, ya que los agentes buscaron elementos similares en las pintadas, las cotejaron con otras antiguas atribuidas a determinados sospechosos ya fichados e indagaron en las formas de colarse en las estaciones de los vándalos.

Los agentes responsabilizan a los sospechosos de 115 hechos delictivos consistentes en pintadas en vagones ferroviarios. Entre los implicados hay personas que no habían sido investigadas hasta ahora y otras que ya habían sido investigadas e imputadas por hechos similares en los años 2023 y 2024.

Impacto ambiental

En este sentido, fuentes policiales subrayan la reiteración delictiva de algunos grafiteros, que siempre actúan en grupo, con la cara tapada o con capuchas, y que suelen dejar pintadas personales a modo de firma en los trenes que vandalizan. También destacan que suelen ser muy violentos con los vigilantes de seguridad para evitar que los atrapen y que, en algunos casos, han llegado a usar gas pimienta para escapar.

Desde los Mossos subrayan que, además de los daños materiales, estos actos vandálicos generan un importante coste medioambiental, ya que se emplean disolventes fuertes y aerosoles con compuestos orgánicos que dañan la calidad del aire. Además, el lavado de los vagones genera aguas residuales contaminadas con restos de pintura y decapantes que requieren un tratamiento especial antes de ser depuradas.

Más allá de las labores de limpieza, Renfe recuerda que los grafitis suponen una afectación directa al servicio público, al tener que retirar trenes dañados, lo que genera retrasos en la circulación y perjuicios para los usuarios. También señalan los riesgos para la seguridad del sistema ferroviario por la actuación de estos grupos organizados.

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