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Operación conjunta

Cae en Barcelona una red familiar dirigida desde la cárcel que vendía pistolas, lanzacohetes y granadas al crimen organizado

El grupo, liderado por un hombre encarcelado por matar a su pareja, negociaba la venta desde prisión

Los nueve detenidos están acusados de organización criminal y de tenencia y tráfico de armas

Detenidos dos líderes de los Trinitarios en un macrodispositivo en Barcelona y Tarragona con 15 arrestados

Cae un clan de traficantes de armas de fuego que tenía un lanzacohetes, unas 40 pistolas y una granada

Policí Nacional y Mossos d'esquadra

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Germán González

Germán González

Barcelona
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Una operación conjunta entre los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional ha permitido detener a una familia dedicada al tráfico de armas de fuego que operaba en Catalunya y que tenía capacidad para suministrar material a otras ciudades españolas y extranjeras. Los agentes han localizado unas 45 armas de fuego, principalmente pistolas, un lanzacohetes antitanque, armas artesanales como 'bastones escopeta', una granada de mano y "bolsas enteras" llenas de munición, según ha explicado el sargento de la División de Investigación Criminal de Mossos en Sant Feliu de Llobregat encargado de las pesquisas.

En la operación han resultado detenidas a nueve sospechosos que formarían parte de esta organización. La banda estaría liderada por un hombre de 37 años preso desde 2009 en Quatre Camins por el homicidio de su entonces pareja y que desde allí hacía las operaciones de venta gracias a la colaboración de su actual mujer y su hija. Los compradores se ponían en contacto con él para adquirir armas y el sospechoso les enviaba vídeos de las pistolas o escopetas que previamente grababa su hija en su domicilio. También ofrecían armas que les llegaban en chats específicos que compartía con otros delincuentes. Después se acordaba el pago y la entrega de las armas de fuego.

Operaciones desde la cárcel

El principal sospechoso, que tenía en la celda varios teléfonos móviles, también disponía de una amplia red de colaboradores para buscar armas que le solicitaban, por lo que también actuaba a demanda o consiguiendo piezas específicas. Cada una de las armas cortas, incluida la munición, se podía vender entre 4.000 y 5.000 euros, mientras que las escopetas y las armas de guerra llegan a los 8.000 euros. Los agentes han acreditado varias transacciones de este tipo.

Los Mossos remarcan que las pistolas eran entregadas "con toda naturalidad" por la pareja del principal sospechoso "a plena luz de día en aparcamientos de supermercados o en centros comerciales". Además, señalan que los clientes eran bandas organizadas que se dedican a actividades delictivas. La investigación comenzó en enero pasado, después de que los Mossos desarticulasen en L'Hospitalet de Llobregat un grupo de la banda latina Trinitarios que usaba armas de fuego para robar. Al tirar del hilo para saber cómo habían accedido a ellas, dieron con este clan familiar de traficantes.

En paralelo, la Policía Nacional también indagaba la provisión de armas de varias bandas que operan fuera de Catalunya, principalmente en el sur de España. En un momento, confluyeron las dos investigaciones, según ha explicado el inspector jefe Carlos Gil. El pasado 7 de julio, los dos cuerpos practicaron 10 entradas y registros en L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Montcada i Reixac, Canovelles, Badia del Vallès, Piera, Reus y Pla del Penedès, además de la celda del principal sospechoso.

En total, han sido detenidos cinco hombres y cuatro mujeres, de entre 20 y 48 años, vinculados a la banda. El clan familiar, formado por el líder, su esposa y su hija, formarían el núcleo duro. El resto de sospechosos se dedicaban a tareas diferenciadas como transporte, almacenaje, ocultación o entrega de las armas. Seis de las nueve personas detenidas pasaron a disposición judicial el pasado 9 de julio. Se les atribuyen delitos de pertenencia a organización criminal y de tenencia, depósito y tráfico de armas de fuego.

El inspector jefe de Policía Nacional ha subrayado que encontraron muchas armas empaquetadas en las viviendas. También localizaron otras escondidas en el vehículo particular de las principales investigadas, que se encontraba aparcado en la calle.

Los agentes remarcan que la organización utilizaba canales discretos de comunicación para localizar y adquirir armas de fuego según la demanda de los compradores.

Dos arsenales

En las entradas y registros, los agentes localizaron dos arsenales. En uno de ellos se intervinieron 38 pistolas de imitación de la marca Glock, 140 proyectiles y dinero en efectivo. Los agentes explican que los compradores creían que adquirían Glock auténticas, cuando eran falsificaciones, pese a que eran operativas igualmente.

En otro inmueble, los Mossos localizaron un segundo depósito con un amplio arsenal en el que se encontraban un lanzacohetes catalogado como arma de guerra, un revólver, cuatro escopetas, dos chalecos antibalas y un escudo balístico, además de abundante munición de diferentes calibres. En el conjunto de los registros, los agentes han localizado un millar de cartuchos.

En otras entradas también se localizó un segundo revólver, armas detonadoras, cargadores, un dispositivo táser y una granada de mano inerte. Además de los elementos balísticos, los agentes intervinieron 12.000 euros en efectivo y diversos dispositivos de telefonía móvil. El operativo policial contra esta banda, que llevaba años traficando, contó con la participación de más de 130 efectivos policiales de diversas unidades.

Los Mossos remarcan que la operación ha permitido "cortar el suministro" de armas de fuego hacia bandas criminales. La investigación sigue abierta, ya que los agentes están rastreando el uso de las armas localizadas y si alguna ha servido para cometer algún delito tanto en Catalunya como en otros lugares de España. No se descartan más detenidos.

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