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Accidente en la Fontcalda

La muerte de una niña en una zona de baño natural en Tarragona reabre el aviso: hay que vigilar también el entorno

Ríos, pozas, embalses y espacios naturales no tienen las mismas condiciones de seguridad que una piscina o una playa vigilada

Se recomienda evitar situarse bajo paredes rocosas, taludes pronunciados o zonas donde puedan caer piedras

Muere una niña de 9 años en las termas de la Fontcalda (Tarragona) a raíz de la caída de una roca mientras se bañaba

Muere una niña de 9 años en las termas de la Fontcalda

Imagenes del noroeste

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C. Sebastián

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La seguridad en pozas, ríos y zonas de baño naturales no depende solo del agua: también hay que vigilar el entorno. La muerte de una niña tras caerle una roca mientras se bañaba en las termas de Fontcalda (Gandesa, Tarragona) ha vuelto a poner el foco en los riesgos de las zonas de baño en plena naturaleza. Con la llegada del calor, ríos, pozas, embalses y espacios naturales se llenan de bañistas, pero estos entornos no tienen las mismas condiciones de seguridad que una piscina o una playa vigilada.

Las autoridades y los servicios de emergencia recuerdan cada verano que bañarse en espacios naturales exige extremar la precaución. La atención suele centrarse en el agua —corrientes, remolinos, profundidad o cambios bruscos de caudal—, pero los expertos insisten en que también es fundamental observar lo que rodea la zona de baño: paredes de roca, taludes, árboles, ramas, piedras inestables o zonas con riesgo de desprendimiento.

En ríos y pozas, el entorno puede cambiar de un año a otro e incluso de una semana a otra. Las crecidas, las lluvias, la erosión o el paso del tiempo pueden modificar el cauce, arrastrar troncos, dejar ramas ocultas bajo el agua o debilitar rocas y paredes naturales. Por eso, antes de entrar en el agua conviene detenerse unos minutos y comprobar no solo el estado del baño, sino también el terreno desde el que se accede y la zona en la que se permanecerá.

También se recomienda evitar situarse bajo paredes rocosas, taludes pronunciados o zonas donde puedan caer piedras, especialmente si se observan grietas, restos de desprendimientos previos o acumulación de rocas sueltas. En espacios naturales, la ausencia de carteles de peligro no significa necesariamente que el lugar esté exento de riesgo.

Otro de los avisos habituales es no saltar al agua desde rocas, puentes, presas o árboles. Aunque la zona sea conocida o parezca profunda, el fondo puede haber cambiado, puede haber piedras ocultas o ramas sumergidas y la profundidad puede no ser suficiente. Los golpes contra el fondo o contra elementos arrastrados por la corriente pueden provocar lesiones graves.

Corrientes y remolinos

En tramos de río próximos a infraestructuras hidráulicas, como presas, canales, balsas o centrales hidroeléctricas, el baño puede estar prohibido o desaconsejado. En estos puntos pueden generarse corrientes, remolinos o variaciones súbitas del caudal. También hay espacios naturales protegidos o zonas próximas a tomas de agua donde el baño no está permitido por motivos de seguridad o conservación.

Cuando el baño se realiza en zonas no vigiladas, la responsabilidad recae en quienes acceden a ellas. Por eso se recomienda elegir, siempre que sea posible, zonas de baño oficiales o habilitadas, donde se controla la calidad del agua y pueden existir servicios de vigilancia o asistencia. En el resto de espacios, la prudencia debe ser máxima.

La vigilancia debe extremarse especialmente con menores, personas mayores y colectivos vulnerables. Los niños no deben bañarse ni permanecer en zonas de riesgo sin supervisión constante. En entornos naturales, un resbalón, una corriente inesperada, una piedra suelta o un desprendimiento pueden convertir una jornada de baño en una situación de peligro.

Antes de bañarse en una poza, río o terma natural, conviene comprobar si el baño está permitido, observar el estado del agua, evitar saltos, no acercarse a zonas con corrientes o remolinos y mirar también hacia arriba y alrededor. En la naturaleza, el riesgo no siempre está dentro del agua.

Las claves para bañarse con seguridad

El Departament d'Interior i Seguretat Pública de la Generalitat de Catalunya ha recopilado una serie de consejos y recomendaciones para disfrutar del baño en ríos y pantanos de forma segura. Entre las principales medidas a tener en cuenta se encuentran:

  • Bañarse únicamente en zonas autorizadas y, preferiblemente, vigiladas.
  • Respetar la señalización y las indicaciones de los servicios de socorrismo.
  • Evitar bañarse en solitario y disponer de un teléfono móvil para emergencias.
  • Entrar en el agua de forma gradual, especialmente si está fría.
  • No bañarse en caso de malestar o cansancio.
  • Evitar el consumo de alcohol antes y durante el baño.
  • No lanzarse de cabeza si se desconoce la profundidad.
  • Permanecer cerca de la orilla y extremar la precaución ante corrientes o remolinos.
  • Mantener una vigilancia constante de los menores.
  • Protegerse del sol y mantener una correcta hidratación.

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