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Negligencia médica

Una doctora y dos comadronas de un hospital de Girona se enfrentan a penas de cárcel por causar un 96% de discapacidad a una bebé

El juzgado insta a que ellas o sus aseguradoras consignen tres millones de euros por las secuelas a la menor

Una juez investiga una negligencia médica en un hospital de Girona que dejó a una bebé con un 96% de discapacidad

Uno de los módulos del Hospital Santa Caterina, en Salt

Uno de los módulos del Hospital Santa Caterina, en Salt / DIARI DE GIRONA

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Germán González

Germán González

Barcelona
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A. D. nació en el hospital Santa Caterina de Girona en noviembre de 2019 con "asfixia neonatal moderada secundaria a desprendimiento parcial de placenta", por lo que sufre una encefalopatía hipóxica isquémica grave que le causa un 96% de discapacidad, reconocida por la Administración catalana, y la hace estar atada a una máquina. Siempre tendrá una dependencia total de otra persona. Sin embargo, la Plaza 4 de la Sección Instrucción del Tribunal de Instancia de Girona considera que la menor sufre esta incapacidad por una presunta mala praxis en el parto y ha procesado a la doctora y dos comadronas que atendieron a la madre, K. D..

En concreto, se insta al juzgado penal que corresponda a procesar a estas sanitarias "como presuntas responsables de un delito de imprudencia profesional grave con resultado de lesiones" así como a las aseguradoras del centro sanitario y al Servei Català de Salut por su responsabilidad civil en los daños irreversibles que sufrió la menor con esta presunta mala praxis profesional. En este sentido, la Plaza 4 de la Sección Instrucción del Tribunal de Instancia de Girona insta a los acusados y a las responsables civiles procesadas a que, en un plazo de diez días, presten una fianza de más de tres millones de euros para hacer frente a la posible condena.

El abogado de K. D., Esteban Gómez Rovira, ha presentado un escrito de acusación en el que solicita 18 meses de prisión para cada una de las tres procesadas así como "inhabilitación especial" para ejercer como sanitarias durante 24 meses. Considera que el 25 de noviembre de 2019, la madre residía en Salt y estaba de 34 semanas cuando se le adelantó el parto. Por eso ingresó sobre las 8:15 horas con fuertes dolores en el abdomen y vómitos sobre en el hospital de Santa Caterina donde es atendida por las dos comadronas procesadas.

La paciente estuvo conectada a una máquina de monotorización cardiaca "pero no oía las pulsaciones", por lo que tuvieron que cambiarla primero a otro artefacto, que tampoco funcionó, y después a un tercero. En este se empezó a notar que existía un problema en el parto prematuro por lo que sobre las 10.00 horas de la mañana la atiende una doctora que encarga una ecografía, que se da cuenta de un desprendimiento de placenta, y después ordena una cesárea de urgencia.

Milagro en el Trueta

La niña nació a las 10.25 horas "sin respiración y con sufrimiento con anoxia". Por eso la llevaron en ambulancia al hospital Trueta de Girona y allí "milagrosamente" consiguieron recuperar a la menor aunque con graves secuelas. La acusación cree que la doctora que atendió a la paciente en el hospital de Santa Caterina cometió una presunta negligencia ante la "falta de seguimiento ante la evolución del proceso de parto", además de remarcar que el centro sanitario carecía "de medios materiales".

Además, el escrito de acusación, al que ha tenido acceso este diario, considera que las procesadas no estuvieron atentas a la paciente pese a que había ingresado "de forma urgente" y por eso fue conectada "hasta a tres aparatos de registro tococardiográcico", ya que los dos primeros ni funcionaban. También remarca que pasaron casi dos horas desde que la paciente ingresó entra en urgencias por parto prematuro hasta que se ordena la cesárea por "riesgo fetal" y que en ese tiempo las comadronas acusadas supuestamente "despreciaron el aviso de que K. había mojado con líquido la cama, diciendo que seguramente sería orina" cuando había roto aguas.

Conectada a una máquina

La menor, que vive con su madre en Girona tras pasar unos años en Francia, se alimenta por un tubo que va directamente al estómago y, a veces, sufre broncoespasmos que la hacen depender de una máquina. No puede desplazarse sola y su madre la lleva en un carrito, ya que no tiene autonomía. "Depende de mi cuidado todo el día. Le doy hasta cinco medicamentos diferentes", remarcaba la madre a este diario hace unos años. Ahora espera el final del procedimiento judicial para poder darle el mejor tratamiento a su hija. Junto con la pena de cárcel, el letrado de K. y de su hija pide una indemnización de más de tres millones de euros por las lesiones y secuelas sufridas.

En declaraciones a este diario, el abogado Esteban Gómez Rovira ha recordado que este procedimiento se ha archivado en dos ocasiones, en 2021 y 2023, aunque tras presentar recurso de apelación la Audiencia de Girona ordenó reabrir la causa y seguir practicando prueba, como la declaración de los forenses que emitieron su informe sobre el parto. En este sentido ha remarcado la importancia de que la jueza instructora cerrase la investigación remarcando que existen indicios de delito y por eso han presentado escrito de acusación por la presunta mala praxis que ha dejado secuelas de por vida a una menor, pese a que la Fiscalía no lo hace.

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