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Juicio en Barcelona

El 'mosso' acusado de agredir sexualmente a una mujer con discapacidad psíquica en Rajadell tiene abierta una segunda causa por presuntamente drogar a otra joven para abusar de ella

El hombre se enfrenta a 27 años de prisión por la primera causa en un juicio que empezó ayer en la Audiencia de Barcelona

La entrada principal de la Audiencia Provincial de Barcelona.

La entrada principal de la Audiencia Provincial de Barcelona. / Albert Hernàndez Ventós / ACN

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EP

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El hombre acusado de agredir sexualmente de forma continuada a una mujer con discapacidad psíquica y de engañarla para conseguir material pornográfico en 2023 en Rajadell tiene abierta otra causa por presuntamente narcotizar a otra joven para abusar de ella. El hombre, que en el momento de los hechos era Mosso d’Esquadra en la comisaría de Manresa, como ya explicó Regió7, está acusado de drogar a la hija de su entonces pareja para agredirla sexualmente.

Los Mossos descubrieron que había una segunda víctima cuando analizaron su móvil en el marco de la investigación de la causa que ahora se está juzgando y encontraron fotografías de índole sexual con otra mujer.

Este miércoles empezó en la sección 3.ª de la Audiencia de Barcelona la vista por la acusación de agredir sexualmente a la pareja de su hijastro, una joven con una discapacidad psíquica reconocida de un 55% en el momento de los hechos —actualmente de un 75%—, después de urdir un complejo plan para engañarla. Las dos familias se hicieron amigas y acordaron que la chica pasaría los fines de semana y los lunes y martes en casa del acusado, en Rajadell, originándose así una situación de confianza y convivencia, según el escrito del fiscal, que solicita 27 años de prisión para el Mosso.

Lo acusa de un delito continuado de agresión sexual con abuso de situación mental y penetración y de un delito de pornografía en cuya elaboración se han utilizado personas con discapacidad. Asimismo, solicita para el acusado una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con la víctima durante 10 años una vez cumplida la pena privativa de libertad, así como una indemnización de 60.000 euros.

La familia de la víctima

El padre de la víctima explicó que su hija le contó que estaba muy interesada en hacer un curso de masajista en una importante academia de Manresa, de la que incluso llegó a enseñarle un anuncio, y que no fue hasta agosto de 2023 cuando, al entrar en el teléfono de su hija, vio unos mensajes que lo inquietaron. Ante la gravedad de los mensajes, ni siquiera hizo preguntas a su hija porque lo que vio le resultó tan "horrible" que creyó que era labor de los investigadores averiguar qué había detrás.

Por su parte, la hermana de la víctima describió la relación del acusado con la chica como "paternofilial", llegando a dirigirse a ella como "hijita", y dijo que nunca había visto mensajes extraños del procesado hasta que fue alertada por su padre y descubrió unos whatsapps con "prácticas asquerosas". Además, subrayó que esas conversaciones estaban restringidas, de manera que para acceder a ellas no bastaba con conocer el patrón de desbloqueo, y que "allí estaban las imágenes y los ejercicios" sexuales que le proponía el acusado, de los que hizo capturas de pantalla que entregó a los mossos porque se trataba de mensajes que se borraban automáticamente en 24 horas. Según la testigo, la discapacidad que tiene la joven no le permite ser consciente de la gravedad de los hechos sufridos, de manera que lo que más daño le ha hecho es la decepción y el engaño que ha supuesto saber que no accedería a la academia de masajes: "Era su sueño".

Tanto el padre como la hermana describieron a la víctima como una chica confiada, dependiente y sin capacidad para detectar un engaño o un riesgo, como lo haría otra persona, motivo por el cual periódicamente comprobaban su teléfono, aunque intentando respetar su privacidad.

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