Denuncia de un exalumno
Juicio al cura pedófilo de colegio Pare Manyanet por abusos a un menor: "Me dijo que si lo contaba la próxima vez sería sin ropa"
El sacerdote Joaquim Calvet, condenado por pornografía infantil, declara que jamás ha tocado a ningún alumno: "Me parece una atrocidad"
La fiscalía pide 6 años de cárcel y la defensa del religioso pide su absolución porque no ha podido acreditarse que abusara de un menor con autismo
Otros cinco exalumnos denuncian abusos y palizas del escolapio Josep Blay: "En una salida quiso que bebiera alcohol y se me abalanzó"

Juicio al pedófilo de la escuela Pare Manyanet por abusar de un alumno con autismo en 2016 / VÍDEO: GUILLEM SÁNCHEZ

"Quiero contar lo que ha pasado". Este jueves se ha podido escuchar en la Audiencia de Barcelona el testimonio de un exalumno del colegio Pare Manyanet de Sant Andreu (Barcelona) que ha denunciado a un religioso del centro por abusos sexuales. Se trata de una víctima diagnosticada de autismo y que padeció el supuesto delito cuando tenía entre 8 y 9 años. El menor ha añadido que no dijo nada entonces porque su abusador, el sacerdote Joaquim Calvet, condenado en 2023 por tenencia de pornografía infantil, le amenazó si lo hacía: "Si cuentas algo la próxima vez será sin ropa".
Calvet, por su parte, solo ha respondido a las preguntas de su abogado. Ha dicho que solo conocía a la víctima de vista. Y ha negado los hechos: "Ni se me pasa por la cabeza tocar a un niño, no lo he hecho nunca, lo considero una atrocidad".
Los informes psicológicos concluyen que se trata de un menor que no fabula y que presenta secuelas compatibles con el delito
En 2021 Calvet fue sorprendido por un informático del colegio de Sant Andreu con 39 gigas de imágenes explícitas de menores desnudos en su ordendor personal: los niños aparecan en posturas lascivas o siendo agredidos sexualmente. Algunos eran "niños muy pequeños" según el citado informático. "Lo de la pornografía infantil era verdad pero esto no", ha exclamado al final del juicio, haciendo uso de su turno de palabra e ignorando los consejos del abogado que ha contratado para defenderse.
La fiscalía pide 6 años de cárcel para Calvet, que actualmente se encuentra en libertad. Para el ministerio público, este caso es "paradigmático de abuso sexual": un autor con ascendencia sobre una víctima vulnerable. La condición de autista de la víctima añade fiabilidad a su testimonio para la fiscal, que ha remarcado que los informes psicológicos concluyen que se trata de un menor que no fabula y que presenta secuelas compatibles con el delito.
El abogado de Calvet, por su parte, ha pedido al tribunal que el juicio se centre en los hechos de esta denuncia: los supuestos abusos y no la condición de consumidor de pornografía infantil de su cliente. Tales abusos "no han quedado acreditados", ha razonado en su exposición final. El letrado de Calvet cuestiona el relato de la víctima porque, entre otros argumentos, el menor cree que los abusos sucedieron cuando cursaba segundo de primaria y el sacerdote acusado llegó a Sant Andreu cuando la víctima cursaba cuarto de primaria.
El relato de la víctima
La víctima no ha estado presente en el juicio de este jueves. Su voz ha sonado a través de la televisión, desde donde se ha emitido la grabación de una declaración que obtuvieron psicólogas del Departament de Justícia durante la instrucción de esta causa.
En esa grabación las profesionales, con mucha mano izquierda, le lanzan preguntas concretas sobre qué pasó con Calvet. El menor cuenta que en el marco de una clase de educación física, Calvet le presionó para que lo siguiera hasta su despacho. En el interior de esta habitación, según el menor, Calvet le hizo tocamientos "por el pecho y por las piernas", sin sacarle la ropa. Después, Calvet, según la víctima, le dijo que no lo contara a nadie, porque si lo hacía volvería a llevarlo a su despacho y esta vez los abusos serían "sin ropa".
La víctima, diagnosticado de autismo, tiene una discapacidad reconocida del 70% y una dependencia de grado 1
Es una declaración que el menor efectúa a partir de respuestas muy breves, mostrando un elevado grado de afectación. Mucho más ha durado el intercambio de valoraciones entre las psicólogas que hicieron el interrogatorio y las privadas que ha contratado Calvet para rebatir sus conclusiones.
Las profesionales que hablaron con el menor creen que el relato de la víctima es compatible con los supuestos abusos y que la sintomatología posterior –no querer ir al colegio, tener náuseas y vómitos por las mañanas u odiar la asignatura de educación física– también es coherente con secuelas provocadas por esta agresión.
Por su parte, las psicólogas aportadas por Calvet niegan las conclusiones de las profesionales de la Generalitat y mantienen que no puede afirmarse taxativamente que el relato de la menor y sus secuelas sean compatibles con los abusos.
En el centro del debate está la enfermedad de la víctima, diagnosticado de autismo y con una discapacidad reconocida del 70% y una dependencia de grado 1. Para las psicólogas de la Generalitat, esta enfermedad, por sus características, añade fiabilidad a su relato dado que las personas que la sufren, y este menor en concreto, tienen "tendencia a ser honestos" y presentan "dificultad para elaborar una narrativa falsa y mantener en el tiempo un engaño".
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