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Crimen

Cinco detenidos de entre 17 y 47 años relacionados con la muerte violenta de un hombre en Balsareny

La víctima, de 51 años, vivía sola en una casa en Vilafruns de Balsareny, una antigua colonia minera

El domicilio de la víctima, en el barrio de Vilafruns de Balsareny.

El domicilio de la víctima, en el barrio de Vilafruns de Balsareny. / Nia Escolà / ACN

Laura Serrat / Regio7

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Los Mossos han detenido a cinco hombres, de entre 17 y 47 años, relacionados con la muerte violenta de un hombre en Balsareny el pasado 25 de febrero. Las detenciones se han practicado esta semana entre Manresa y Sant Fruitós de Bages y está previsto que este sábado pasen a disposición judicial. Los Mossos les relacionan con el crimen ocurrido en la colonia Vilafruns, donde Jordi L., de 51 años, fue hallado sin vida y con signos de violencia en su domicilio. La investigación sigue bajo secreto de sumario y, de momento, la policía no ha confirmado qué relación tenían los detenidos con la víctima.

Los hechos ocurrieron el pasado 25 de febrero por la noche. Después de que un familiar diera el aviso de que no podía localizar a su pariente, un amplio despliegue policial se desplazó hasta su domicilio, una de las casas de la antigua colonia minera de Vilafruns, donde localizaron su cuerpo sin vida.

Todo indica que la víctima habría fallecido a consecuencia de las lesiones que le ocasionaron varias veces con un objeto contundente. Además, los investigadores observaron que el autor o autores del crimen habían inmovilizado al hombre, que era vecino de la población, como su familia directa.

El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) confirmó el fallecimiento del hombre en el mismo lugar de los hechos. La DIC, por su parte, abrió una investigación para esclarecer las circunstancias, así como las causas de la muerte. Por eso, al día siguiente de encontrar a la víctima, la policía científica estuvo inspeccionando el interior del inmueble, consultaron a diferentes vecinos de la colonia y les pidieron ver las grabaciones de sus cámaras de seguridad para tener algún hilo a estirar.

J. L. vivía solo en el que había estado el domicilio familiar, donde había residido desde que era pequeño. Con el paso de los años, la antigua colonia minera ha ido perdiendo vida y habitantes, pero todavía viven una veintena de personas. Vecinos consultados por este diario aseguraban que la noche en que tuvo lugar el crimen no sintieron nada sospechoso, ningún signo de alguna disputa o discusión violenta que hubiera podido desembocar en la muerte del vecino. De hecho, explicaban que se enteraron de que "había pasado algo" al ver el gran despliegue policial que se activó.