No rehabilitado
Sale de la cárcel el sicario que ejecutó al principal sospechoso del 'crimen del bar Snoopy': "No tardará en volver a actuar"
A instancias de la Fiscalía, los Mossos harán un seguimiento "no invasivo" ante el alto riesgo de reincidencia
Se trata de un atracador multirreincidente que la última vez que dejó la prisión tardó pocos meses en volver a reincidir
Los Mossos vigilarán a un preso peligroso reincidente que sale este jueves de la cárcel de Lleida

Marcelo Miller en 1999 / OTROS

El atracador Dino Marcelo Miller, que carga a sus espaldas un largo historial delictivo desde los años 80, ya está en la calle. Este jueves ha salido de la cárcel de Ponent en la que se ha pasado cinco años condenado por dos atracos a punta de pistola en Lleida en 2021. Tiene 56 años y ha estado más de media vida en la cárcel por delitos como asesinato, estafas o robos violentos. Fuentes penitenciarias apuntan a que no está rehabilitado, por lo que los Mossos d'Esquadra, a instancias de la Fiscalía, hacen un seguimiento "no invasivo" ante el riesgo alto de reincidencia.
"No tardará en volver a actuar", han explicado fuentes penitenciarias a EL PERIÓDICO, quienes añaden que era un interno conflictivo en la cárcel, "capaz de liderar alguna protesta de otros presos", especialmente cuando era más joven y estaba en la Modelo. Por este motivo sobre él se ejercía un "seguimiento especial" por parte de los funcionarios de las diversas cárceles en las que ha estado. Varias veces fue destinado a celdas de aislamiento.
Cuando cometió los robos de 2021 hacía meses que había dejado la cárcel, tras pasar 22 años en prisión. Había empezado su carrera delictiva a finales de los años 80, con robos violentos en comercios, aunque pronto se especializó en atracos bancarios. Para ello usaba a veces un arma simulada, pero también disponía de una pistola real. Estuvo en la cárcel hasta que se benefició de la libertad condicional en 1997.
A partir de ahí su carrera criminal entró en una espiral de violencia cada vez más extrema, hasta que volvió a ser detenido en mayo de 1998. Antes de eso había asaltado varios bancos y comercios, como una peluquería, en los que, para evitar ser arrestado, incluso llegó a retener a punta de pistola a una mujer que iba por la calle. También apuñaló mortalmente a un joven en una discoteca de la calle de Enric Granados con el que tuvo una discusión y mató a un agente de Policía Nacional de 25 años en un tiroteo tras un atraco en una sucursal bancaria del Raval el 20 de mayo de 1998. En ese asalto fue detenido junto con su compinche.
Sorpresa en comisaría
Cuando los agentes comprobaron el arma de Marcelo Miller, una pistola Fire Start de 9 milímetros manipulada para disparar cartuchos del 8’8, y con la numeración borrada, descubrieron que era la misma con la que se había disparado a José Gilart en su bar de la calle Taquígrafo Garriga de Barcelona a primera hora de la tarde del 8 de mayo de 1998. Gilart era un expolicía que había sido expulsado del cuerpo por participar en una red de juego ilegal y regentaba el bar Snoopy, situado en la Gran Vía de Barcelona. En 1997, Gilart fue juzgado por presuntamente matar en 1994 a Clemente Viñas, dueño del local en el que se encontraba el Snoopy, y a Francisco Sáez, un inspector de Hacienda. Sus cuerpos nunca aparecieron y únicamente se tenía como indicios la sangre que se encontró de las víctimas en el maletero del coche de Gilart y en un machete.
La Fiscalía pedía 71 años para Gilart, al que acusó de matar a las víctimas en el sótano del bar Snoopy, descuartizar sus cuerpos y tirarlos en contenedores de basura de la avenida del Paral.lel. Sin embargo, fue absuelto y poco después, en mayo de 1998, sufrió un ataque en su nuevo establecimiento cuando un hombre le disparó un tiro por la espalda y le sesgó la médula espinal. Quedó paralítico y murió dos años después.
Ante el juez, tras ser detenido en el atraco, Marcelo Miller confesó una veintena de atracos en Madrid y Barcelona, así como la recepción de 100 gramos de cocaína y de 18.000 euros por el asesinato de Gilart, aunque no quiso confesar quién le había encargado el crimen. Fue condenado a penas que sumaban 64 años de cárcel, aunque solo permaneció en prisión 22 años: salió en 2020 también sin rehabilitar y con riesgo de reincidencia, como demuestran los dos atracos que cometió meses después en establecimientos de Lleida y en los que obtuvo unos 1.400 euros de botín.
Ahora vuelve a salir de prisión con un largo y extenso historial delictivo a sus espaldas y manteniendo el alto riesgo de reincidencia. Sigue siendo un criminal con mucha frialdad y agresividad extrema, apuntan fuentes penitenciarias. Por eso, los Mossos hacen un seguimiento discreto.
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