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Sucesos

Mafias internacionales cada vez más especializadas operan en Catalunya: ¿quiénes son y a qué se dedican?

Pese a que el tráfico de drogas sigue siendo la principal actividad delictiva, hay grupos organizados dedicados a la falsificación de moneda, a los robos o a la prostitución

La mafia se adapta a los nuevos tiempos digitales

Macrooperación contra la mafia armenia en toda España

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Germán González

Germán González

Barcelona
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En la última década Catalunya se ha convertido en uno de los principales exportadores de marihuana de toda Europa. Al tratarse de un negocio lucrativo, grupos internacionales dedicados al cultivo y la distribución de esta droga empezaron a instalarse en territorio catalán. Algunas bandas realizaban todo el proceso, demostrando que tenían músculo para plantar marihuana, principalmente en grandes terrenos naturales al exterior o en naves industriales defraudando la luz, recolectarla y transportarla a Europa para venderla, ya que, cuanto más al norte se distribuye, más cara se compra.

De esta forma aparecieron miembros de bandas italianas o albanesas que se dedicaban a este tráfico de marihuana con algunas variantes, como los narcochalets con los que la Mocro Maffia, la red criminal de origen magrebí con base en los Países Bajos y Bélgica, se intentó instalar en Catalunya en 2022 cuando fue frenada en una operación conjunta de la Policía Nacional y los Mossos.

Pagar con armas de guerra

Este modelo ha cambiado en los últimos años y las bandas internacionales que se han instalado en Catalunya suelen llegar a acuerdos con grupos locales para repartirse estas tareas de cultivo y distribución. Por eso hay grupos de argelinos, marroquís y tunecinos que están muy vinculados a los grupos mafiosos de Marsella y de París. Suelen llegar a acuerdos con productores de origen español o del norte de África que residen aquí que les venden la droga obtenida en plantaciones en naves industriales o locales y más pequeños, pese a que dan más cosechas al año. Además de dinero las mafias francesas suelen pagar con pistolas o armas de guerra. Estas bandas también estarían detrás del tráfico de hachís, que hasta hace un par de años solía llegar en narcolanchas y ahora lo hace camuflado en transporte por carretera.

Turcos, suecos y serbios

También atraídos por la marihuana, grupos internacionales de origen serbio o turco se han intentado establecer en los últimos años en Catalunya. Suelen operar habitualmente en la Costa del Sol con el tráfico de hachís y cocaína, pero se han intentado expandir hacia Catalunya aprovechando su mayor proximidad con Europa. Los Mossos han realizado operaciones internacionales para evitar la instalación de estos grupos. En el caso de los serbios, no tendrían que ver con los clanes Kavac y Skaljari que libran una guerra por el narcotráfico a escala mundial y que suelen refugiarse en Barcelona, donde no operan. En el último año, se han producido cuatro tiroteos con dos muertos y dos heridos de estos grupos criminales. De la misma forma se han intentado establecer miembros de la mafia turca dedicándose al tráfico de droga y armas. La policía detuvo a 14 de ellos hace unas semanas. También se han establecido, con mayor o menor fortuna, miembros de la mafia sueca o de países de la Europa del Este como Rusia o Lituania, que suelen especializarse en la compra y traslado de marihuana.

Control del puerto

La mayoría del tráfico de cocaína en Catalunya accede por el puerto de Barcelona. Hay tres principales grupos que se reparten la llegada de esta droga camuflada dentro de contenedores de mercancías. Se trata de grupos de albaneses, que controlan varios puertos por el mediterráneo como los turcos; búlgaros, que suelen operar en puertos de Sudamérica con cárteles de Colombia y Ecuador, y otros locales, que acostumbran a ser los más violentos. También el cártel de Sinaloa ha intentado establecerse en Catalunya para sumarse al tráfico de cocaína y metanfetamina a partir de laboratorios en Europa, aunque la presión policial lo ha impedido. En los últimos años, también han aparecido bandas de narcos dominicanos que se dedican a la cocaína y el hachís, principalmente en la distribución en patinete a pequeña escala. Son extremadamente violentos y sus enfrentamientos suelen acabar en ajustes de cuentas con armas de fuego.

Pugnas entre georgianos y armenios

La mafia georgiana tenía muchos tentáculos en Catalunya. Desde el narcotráfico y el blanqueo de dinero hasta grupos pequeños de ladrones especializados en viviendas. Había los llamados 'ladrones de ley', que eran como capos de esta mafia y que controlaban toda la actividad delictiva. Sin embargo, las actuaciones policiales en España, como una en 2017 tras un doble crimen, en Italia y en Georgia han hecho tambalear estos criminales que han sido sustituidos en algunas actividades delictivas por armenios. Siguen existiendo baterías de ladrones de viviendas muy activas que tienen a Catalunya como punto de residencia y se mueven por toda España.

Banqueros de narcos

Las organizaciones criminales de origen chino en Catalunya han evolucionado en los últimos años. Al inicio se centraban en controlar a las comunidades de compatriotas que venían a trabajar aquí, con la extorsión típica de dinero a cambio de protección, aunque pronto se abrieron a otros negocios. Fueron de los primeros en instalar plantaciones de marihuana en el interior de locales o en naves industriales y traían a personas desde China a las que obligaban a trabajar en condiciones de semiesclavitud cuidando las cosechas. Poco a poco fueron dejando esta actividad, aunque aún quedan algunos grupos que se dedican a ella, para establecerse como el "gran banco" de otras mafias internacionales. Utilizan el sistema "Fei Chien" (dinero volador), un método bancario paralelo e indetectable por el Banco de España que permite mover grandes sumas de dinero negro de narcotraficantes (albaneses, lituanos o el Cártel de Sinaloa) hacia China o paraísos fiscales. Las bandas chinas también suelen controlar buena parte de la prostitución, con burdeles ilegales en viviendas o los locales de 'masaje feliz'.

Tráfico de personas

En Barcelona y su área metropolitana suelen operar organizaciones criminales de origen paquistaní dedicadas a la trata de personas, la explotación laboral, el tráfico de drogas y la receptación de productos robados. Aprovechando la red de supermercados y otros negocios, suelen traer a compatriotas a España de forma ilegal, cobrándoles entre 6.000 y 30.000 euros, y los obligan a trabajar en condiciones de esclavitud en estos comercios, ya que abren 24 horas. Viven en el propio local y les hacen pagar una deuda inasumible. Estos grupos también se dedican al 'menudeo' de droga en algunos puntos del barrio del Raval de Barcelona y a la compra de material robado, principalmente teléfonos móviles, que luego son revendidos a grupos marroquís para su traslado y venta al norte de África o el terminal desmontado a trozos para ser vendido a empresas tecnológicas del sudeste asiático. Estos grupos de Pakistán y la India también estarían detrás del tráfico de material falsificado, como camisetas o bolsos, que venden los 'manteros'.

Mendicidad organizada

Otros grupos criminales instalados en Catalunya son los de origen bosnio o rumano. Suelen ser clanes familiares, en los que todos están emparentados, y se dedican principalmente al robo, ya sea en metro, zonas concurridas o en la calle. Acostumbran a ir en grupos y dominan varios métodos, desde las tradicionales 'carteristas' hasta las 'mimosas' que roban tras dar abrazos. También suelen pedir dinero o colocan a ancianos en silla de ruedas o a personas con problemas de salud en esquinas o a la puerta de supermercados y les obligan a mendigar.

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