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Fraude sanitario

Botox a 200 euros en casas particulares: la Guardia Civil cierra tres clínicas estéticas clandestinas en Reus, Valencia y Alicante

La organización ofrecía tratamientos estéticos sin cualificación profesional, ni autorización sanitaria y usaba medicamentos irregulares que adquiría de forma fraudulenta en China y otros países asiáticos

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Imagen de una de las clínicas desarticuladas

Imagen de una de las clínicas desarticuladas / Guardia Civil

Germán González

Germán González

Barcelona
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Dentro de la operación Zlata, desarrollada los días 8 y 9 de abril, la Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico internacional de medicamentos y productos sanitarios. La investigación comenzó en agosto de 2025 cuando agentes de la comandancia de Tarragona descubrieron, por ciberpatrullaje, una clínica clandestina en Reus que se promocionaba en redes sociales y ofrecía tratamientos estéticos, como poner bótox o ácido hialurónico, a un precio mucho más barato que el habitual. Por ejemplo, cobraban entre 150 y 200 euros por poner bótox cuando un tratamiento cuesta 600 euros.

A partir de detectar esta clínica, que estaba en un domicilio particular, los agentes descubrieron otros dos centros clandestinos, en Burjassot (Valencia) y en Pilar de la Horadada (Alicante), que también se dedicaban a lo mismo en viviendas particulares. Además, en esta última localización la Guardia Civil encontró un almacén desde el que se distribuían medicamentos y productos estéticos irregulares, sin las garantías sanitarias, al resto de España y a Europa, principalmente a Lituania y Reino Unido. Según los investigadores un 70% de los envíos eran nacionales.

La clínica de Reus tenía más de 2.400 seguidores en las redes sociales y que venía operando desde hacía años

Hay un detenido y tres investigados en esta operación, de origen lituano y ruso, acusados de delitos contra la salud pública e intrusismo profesional. La Guardia Civil señala que los sospechosos publicitaban con anuncios y vídeos demostrativos en redes sociales y canales digitales estas clínicas clandestinas, en las que ofrecían tratamientos estéticos sin cualificación profesional, ni autorización sanitaria y empleando medicamentos irregulares, que adquirían de forma fraudulenta en China y otros países asiáticos.

Imagen del medicamento requisado

Imagen del medicamento requisado / El Periódico

Precisamente, el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, ha lamentado este "intrusismo profesional" de los sospechosos y el riesgo sanitario al que se enfrenta un paciente cuando se somete a un tratamiento de estas características, ya que puede sufrir "una reacción adversa o una parálisis facial y la persona que te atiende no sabe cómo reaccionar a no tener conocimientos sanitarios". Por eso recuerda la importancia de seguir estos tratamientos estéticos en clínicas homologadas y que cumplen con todas las garantías.

Los sospechosos también enviaban medicamentos y sustancias irregulares por España y Europa

Prieto también ha destacado que la clínica de Reus tenía más de 2.400 seguidores en las redes sociales y que venía operando desde hacía años. El capitán David Herreros, jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Tarragona, ha remarcado que los principales responsables de la red criminal estaban en la vivienda de la provincia de Alicante y desde allí adquirían de forma ilegal grandes cantidades de medicamentos que almacenaban en frigoríficos grandes. Después los distribuían en las otras clínicas clandestinas, además de la venta a distancia.

Precios bajos

En esta vivienda también aplicaban tratamientos estéticos invasivos sin formación sanitaria y con productos que no han pasado el control médico. Los clientes iban atraídos por los precios bajos o por las ofertas que hacían en los tratamientos de belleza. Tampoco tenían titulación homologada, aunque la persona que llegaba veía numerosos diplomas en la pared, ha explicado el capitán.

En las entradas y registros los agentes han requisado numeroso material y productos sanitarios, entre los que hay 1.248 viales de toxina botulínica (bótox), 382 jeringuillas precargadas de ácido hialurónico, 269 viales de hialuronidasa, 51 envases de lidocaína, 679 envases de productos sanitarios diversos y más de 1.000 agujas y jeringuillas, equipo informático, diversa documentación y material destinado al empaquetado y distribución del material.

Los agentes señalan que la red venía operando desde 2017 y que en los registros también se encontraron miles de euros en metálico. La Guardia Civil ha desarrollado la operación en colaboración con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Además, destacan que el uso irregular de sustancias como la toxina botulínica o el ácido hialurónico fuera de centros clínicos autorizados y sin recurrir a profesionales sanitarios cualificados, puede tener graves consecuencias para la salud, incluyendo infecciones, reacciones adversas severas o secuelas permanentes.

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