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Condena judicial

La Audiencia de Girona condena a 6 años de prisión al acusado de violar a su expareja en Berga

La sentencia concluye que el procesado atacó a la víctima mientras dormía

De espaldas, el acusado de violar la expareja en Berga. Foto del juicio en la Audiencia de Girona.

De espaldas, el acusado de violar la expareja en Berga. Foto del juicio en la Audiencia de Girona. / Marina López / ACN

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Girona
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La Audiencia de Girona ha condenado a 6 años de prisión al acusado de violar a su expareja en Berga el 30 de septiembre de 2023. La víctima, que es vecina de Sant Hilari Sacalm (Selva), fue a casa del procesado a recoger sus pertenencias después de poner fin a la relación. Habían acordado que pasaría la noche allí. La sentencia concluye que hacia la una de la madrugada, y cuando la víctima dormía, el acusado se tumbó a su lado, la abrazó y empezó a realizarle tocamientos. La mujer se despertó y le exigió que parara, diciéndole que "no deseaba mantener relaciones". Aun así, el procesado se colocó encima de ella, la sujetó por los brazos "para vencer la resistencia física" de la víctima y la violó.

La fiscalía lo acusaba de un delito de agresión sexual agravada y solicitaba 13 años y medio de prisión. En el juicio, el acusado respondió solo a las preguntas de la defensa, encabezada por el letrado David Muñoz León. El procesado reconoció que empezó a hacer tocamientos a la víctima porque quería mantener relaciones sexuales, pero aseguró que enseguida comenzaron a discutir y negó la violación.

La sentencia de la sección cuarta de la Audiencia de Girona, de la que ha sido ponente la magistrada Antonia Godia, declara probado que la víctima se desplazó desde Sant Hilari Sacalm hasta Berga para ir a recoger algunos objetos personales que tenía en casa del acusado. Llegó hacia las 20:30 horas del 29 de septiembre, pasaron la tarde juntos y acordaron que ella se quedaría a dormir.

Hacia la una de la madrugada, ya del 30 de septiembre, la víctima dormía en una habitación cuando el acusado se tumbó "a su lado en la misma cama", la abrazó y empezó a hacerle tocamientos en los pechos y en los genitales. Esto provocó que la mujer se despertara: "Le dijo que no deseaba mantener relaciones, pero el acusado continuó con su actitud".

Así, pese a "la negativa", el acusado se tumbó sobre ella, la sujetó por los brazos y la violó. El tribunal indica que lo hizo siendo "consciente de la falta de consentimiento" de la víctima y sabiendo que la agredía "contra su voluntad".

Según recoge la sentencia, justo después de la agresión sexual, la víctima pudo avisar a un amigo suyo quien, a su vez, alertó a los Mossos d'Esquadra, que se desplazaron hasta el piso.

La sentencia indica que la declaración de la víctima ha sido persistente a lo largo de todo el procedimiento y que, además, el tribunal "dispone del respaldo necesario" para acreditar que fue "una relación sexual no consentida". La Audiencia subraya que hay tres pruebas "fundamentales" para condenar al acusado: los restos de ADN del procesado en la ropa interior de la víctima, una lesión que la mujer tenía en el muslo izquierdo y los mensajes de WhatsApp que intercambió con el amigo que acabó avisando a los Mossos.

La víctima tiene una discapacidad reconocida del 65% y el acusado del 51%. La Audiencia resuelve, sin embargo, que el hombre es "perfectamente capaz de comprender que un tercero se niegue a mantener una relación con él".

Por ello, lo han condenado a 6 años de prisión como autor de un delito de agresión sexual con penetración y violencia. También le han impuesto 5 años de libertad vigilada y no podrá acercarse a menos de 300 metros ni comunicarse con la víctima durante 9 años. En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar a la víctima con 30.350 euros por el daño moral y las lesiones.

La sentencia no es firme y el abogado de la defensa, David Muñoz León, ya ha presentado recurso ante el TSJC.