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Novedades del caso

La Policía Nacional no halla pruebas de que Santiago Laiglesia sea coautor de los anónimos que recibió Helena Jubany

Los peritos caligráficos mantienen que Xavi Jiménez, el otro investigado, escribió el grueso de la segunda nota y afirman que no puede determinarse quién escribió las partes restantes

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En el centro de la imagen, Santi Laiglesia, acompañado por sus abogados a su llegada a los juzgados de Sabadell para prestar declaración por el asesinato de Helena jubany

En el centro de la imagen, Santi Laiglesia, acompañado por sus abogados a su llegada a los juzgados de Sabadell para prestar declaración por el asesinato de Helena jubany / JORDI COTRINA / EPC

Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

Barcelona
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Los peritos caligráficos de la Policía Nacional han concluido que Santiago Laiglesia, el principal investigado por el asesinato de Helena Jubany en diciembre de 2001, no escribió ninguna palabra de los dos anónimos que la víctima recibió antes del crimen. En un informe anterior, estos especialistas identificaron a Xavi Jiménez, el otro investigado en esta causa reabierta en el juzgado de Sabadell, como la persona que redactó el grueso de la segunda nota. Y en este último documento, desde la Unidad Central de Criminalística, se remarca que no puede saberse a quién pertenece la letra que quedará sin identificar.

El juzgado de Sabadell, tras esta última prueba, ha dado cinco días a las partes para que pidan nuevas pruebas. Es decir, ha dejado en manos de la defensa de los dos acusados –y también de la fiscalía y de la acusación particular que ejerce Benet Salellas– la posibilidad de solicitar que se siga investigando el caso en uno u otro sentido. Transcurrido ese plazo de tiempo, la jueza valorara cada una de las peticiones si se produjeran y, si no las acepta, se cerrará la instrucción. En caso contrario, se prolongará.

La jueza da 5 días a las partes para pedir nuevas pruebas; si no lo hacen, cerrará la instrucción del caso y fijará la fecha de juicio

Ese horizonte posible, el del final de una instrucción que se reabrió en diciembre de 2021, cuando faltaba un día para que el crimen prescribiese, significaría que el juicio se celebrará posiblemente a finales de 2026 o principios de 2027. Cuando se formalice ese final de la instrucción, la fiscalía y la acusación particular deberán formalizar a quién de los dos investigados acusan –o a los dos– y detallar por qué motivos y qué pena solicitan.

La jueza también ha notificado este miércoles que mantiene la condición de "provisional" para el sobreseimiento de la causa contra Ana Echaguibel, una mujer que llegó a ser encarcelada en 2002 por estos hechos pero contra la que la familia de la víctima ya no alberga ninguna sospecha después de las últimas pruebas de ADN.

Los anónimos

El cuerpo de Helena Jubany fue arrojado desde la azotea de un edificio de la calle de Calvet d’Estrella de Sabadell la madrugada del 2 de diciembre de 2001. La autopsia concluyó que, cuando fue lanzada en ropa interior desde el tejado, Jubany se encontraba sedada con benzodiacepinas, la misma droga que contenía una de las bebidas que acompañaban los dos anónimos que, presuntamente, Xavi Jiménez y otra persona le enviaron antes de ser asesinada.

La Policía considera que Jiménez escribió el grueso de esa segunda nota pero no el encabezamiento y la última palabra que la cierra: "petons"

Las dos notas manuscritas estaban dentro de dos bolsas de plástico que dejaron colgados en la puerta de su domicilio. La primera bolsa fue entregada el 17 de septiembre de 2001 y contenía una horchata, un cruasán de chocolate y un escrito con el siguiente mensaje: "Helena "sorpresa" pasábamos por aquí y hemos dicho a ver que se explica Helena. Somos??? (te llamaremos, "a comérselo todo")".

La segunda llegó el 9 de octubre de 2001 y contenía un zumo de melocotón en un frasco de cristal y una nota más extensa, redactada aparentemente por dos autores distintos, que expresaba el deseo de los emisarios desconocidos de coincidir de nuevo con ella en otra excursión de la UES (Unió Excursionista de Sabadell) e informando que, tras dejarle la bolsa, se iban a buscar un lugar para aprender inglés en Sabadell.

La Policía Nacional considera que Jiménez escribió el grueso de esa segunda nota pero no el encabezamiento y la última palabra que la cierra: "petons". Y en este último informe de la Unidad Central de Criminalística se remarca que no ha resultado posible saber quién ha escrito la parte que no redactó, supuestamente, Jiménez. Ni tampoco el primer anónimo.

En octubre de 2001, cuando Jubany recibió ese segundo anónimo, se bebió parte de aquel zumo de melocotón, Helena cayó en un estado de somnolencia. Y sospechó que podría contener algún tipo de substancia tóxica. Había sobrado líquido en el frasco y lo llevó a un laboratorio de Barcelona para analizarlo. Dio positivo en benzodiazepina.

Los amigos de Sabadell

Helena Jubany estudió Periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y, tras conseguir un trabajo de bibliotecaria en Sentmenat (Vallès Occidental), se mudó a Sabadell, una ciudad nueva para ella. Se inscribió en la UES para conocer gente y así se acercó a un grupo de amigos del que formaban parte Xavi Jiménez, Santi Laiglesia y su pareja sentimental, Montse Careta, o Ana Echaguibel. La Policía Nacional , en 2001, puso la lupa sobre estos nuevos amigos de Sabadell a los pocos días de su muerte.

Como Helena había conservado los anónimos y también el resultado del análisis que el laboratorio practicó al zumo enviado por el anónimo, la Policía Nacional pudo vincular aquellos escritos con los asesinos: estaban unidos por las benzodiazepina.

Montse Careta vivía en el bloque desde cuya azotea fue lanzada Helena y en su domicilio los investigadores hallaron Dormicum, cuyo principio activo es la benzodiazepina. Montse fue detenida meses después del crimen, igual que Ana Echaguibel. Pero Montse se suicidó en la cárcel de Wad-Ras antes de ser juzgada. Tras su muerte, Ana salió de la cárcel y la causa se archivó hasta 2021.

Con la causa reabierta, Santiago Laiglesia es el principal investigado por estos hechos, e incluso ha ingresado en prisión preventiva durante dos meses, después de que su ADN haya sido hallado en el jersey que Jubany vestía el día de los hechos.

Xavi Jiménez, por su parte, también se encuentra investigado, sobre todo a causa de los anónimos y de las contradicciones en sus declaraciones, aunque la Policía Nacional no puede ubicarlo en el piso de Careta ni en contacto con Jubany el día de su muerte.

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