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Más de 30 robos

Prisión provisional para dos falsos revisores de gas por estafar 200.000 euros a ancianos en Catalunya

Los arrestados accedían a domicilios de personas de edad avanzada y robaban joyas, dinero y tarjetas de crédito

Tres falsos revisores del gas detenidos en Granollers por estafar 4.000 euros a una anciana

Detenidos tres hombres por estafa al hacerse pasar por revisores del gas

Detenidos tres hombres por estafa al hacerse pasar por revisores del gas / Mossos

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La justicia ha decretado prisión provisional para los dos falsos revisores de gas detenidos por los Mossos d'Esquadra por más de 30 hurtos y estafas por valor de casi 200.000 euros, según ha informado el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC).

Los dos arrestados, de 21 y 34 años, eran miembros de un grupo criminal que actuaba de manera coordinada en toda Catalunya y seleccionaban como víctimas a personas de edad avanzada haciéndose pasar por operarios. Una vez dentro de los domicilios, aprovechaban para robar joyas, dinero en efectivo y tarjetas de crédito y obtenían los códigos PIN de las mismas víctimas para realizar reintegros fraudulentos.

La investigación se inició durante la segunda mitad de julio de 2025 a raíz de la detección de varios hechos similares en el distrito de Sants de Barcelona, donde los autores se hacían pasar por trabajadores del gas para acceder a los domicilios y sustraer objetos de valor. Los investigadores determinaron que el grupo operaba de manera itinerante por todo el territorio de Catalunya y que seleccionaba a las víctimas en función de la edad, priorizando a personas de más de 80 años, algunas de ellas con enfermedades o dificultades cognitivas que facilitaban el engaño. En total, se han acreditado hasta 31 hechos delictivos, de los cuales 25 fueron cometidos por uno de los detenidos, que obtuvo un botín final de 178.709 euros.

Detenciones en Viladecans y Granollers

La primera fase de la investigación culminó en diciembre de 2025 con la localización y detención de uno de los integrantes del grupo criminal en Viladecans (Baix Llobregat). A este hombre se le imputan seis hechos delictivos, además de un séptimo cometido in fraganti justo en el momento de la detención. En el marco de esta actuación también se detuvo a otras dos personas relacionadas con los hechos. El principal investigado pasó a disposición judicial el 19 de diciembre de 2025 en el juzgado de guardia número 9 de Gavà.

La segunda fase se desarrolló durante los meses siguientes y permitió acreditar 25 hechos adicionales cometidos por otro miembro del mismo grupo. Este segundo autor fue identificado y detenido en febrero de 2026 en la ciudad de Granollers. Los hechos investigados se cometieron en diferentes municipios de Catalunya: 14 en Barcelona (4 en Sant Martí, 3 en Sant Andreu, 2 en Sants, 2 en Horta, 2 en l'Eixample y 1 en Nou Barris), 4 en el Prat de Llobregat, 2 en Mataró, 1 en Sant Boi de Llobregat, 1 en Lleida, 1 en Arenys de Mar y 2 en Sabadell.

En el conjunto de estos 25 hechos, este segundo detenido obtuvo un botín total de 178.709 euros, de los cuales 118.100 euros corresponden al robo de joyas y dinero en efectivo y 60.609 euros a reintegros fraudulentos efectuados con las tarjetas bancarias de las víctimas. En este caso, el presunto autor pasó a disposición judicial el 14 de febrero en el juzgado de guardia número 32 de Barcelona.

El 'modus operandi'

En el marco de la investigación se han intervenido diversas prendas de ropa coincidentes con las utilizadas en la comisión de los hechos, así como varios teléfonos móviles relacionados con la actividad delictiva. El grupo utilizaba siempre el mismo modus operandi para acceder a los domicilios de las víctimas. En primer lugar, estas recibían una llamada de una persona que se hacía pasar por trabajadora del gas y que les advertía de un supuesto error en la factura, hecho que generaba inquietud y las presionaba para aceptar una revisión urgente del contador.

Posteriormente, un falso técnico se presentaba en el domicilio y entretenía a la víctima mientras dejaba la puerta de entrada abierta para que accediera un segundo autor, que sustraía joyas, dinero en efectivo, libretas y tarjetas bancarias. Finalmente, un tercer miembro del grupo contactaba con la víctima con cualquier excusa para obtener el código PIN de la tarjeta, mientras el segundo autor ya se dirigía a entidades bancarias para realizar extracciones inmediatas.