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En el Bages

Dos robos en un estanco en un mes y medio: "Estamos completamente desprotegidos, desesperados y cansados"

Los propietarios del establecimiento de El Pont de Vilomara están preocupados por la repetición del ataque y porque se repite el mismo modus operandi.

El estanco Ponsa, en el Pont de Vilomara

El estanco Ponsa, en el Pont de Vilomara / Eduard Font Badia

Eduard Font Badia

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En el estanco Ponsa de El Pont de Vilomara (Bages) saben que se les ha acabado dormir tranquilos en mucho tiempo. Viven sobre el establecimiento, y se han despertado de golpe las dos veces que les han entrado a robar en la tienda. Pero prácticamente no han podido hacer nada. Montse, la propietaria del estanco, confiesa a Regió7 que "te sientes muy vulnerable, estás totalmente desprotegido".

La primera vez fue la madrugada del 18 de diciembre, como explica Montse, la propietaria del estanco. "Oímos un ruido y miras cámaras, miras alarmas, y cuando bajamos aquí, ya habían hecho todo el trabajo". Entraron hacia las dos y media de la madrugada, rompiendo un cristal a golpes de piedra. El caso está en investigación, y los Mossos d'Esquadra tienen las imágenes de las cámaras de seguridad, pero "ellos vienen encapuchados, con guantes, y no hay manera de identificarlos". El robo no duró más de cuatro minutos, y se llevaron una cantidad importante de tabaco. "Ni registradoras ni nada". "Del tabaco pueden sacar provecho fácilmente", afirma Montse.

Pero volvemos al robo. Curiosamente, después del primer caso, uno de los Mossos le dijo: "tranquila, porque ahora que te han entrado, ya no te volverán a entrar". Pues se equivocaba.

Y la madrugada del 3 de febrero, vuelta a empezar. "El mismo modus operandi: el mismo escaparate, la misma forma de entrar, la misma hora... sabían a dónde iban, y cómo estaba todo". La única diferencia es que "la primera vez eran dos y la segunda, tres. Y tiraron tres piedras".

Pero en casa ya no dormían tranquilos, y se despertaron enseguida. "Bajas directamente, y estaban dentro. Mi hijo se nos adelantó, y gritando como un loco, huyeron". Esta vez no llegaron a llevarse nada, pero el hijo de la familia quedó herido. Iba descalzo y se cortó con los cristales del escaparate. "Si no, uno de ellos lo habría cogido". Pero, reflexiona Montse, "¿Y si lo coges, qué pasa? ¿Por qué todo este rato, la alarma, los Mossos, los municipales... aquí no apareció nadie. Cuando llamaron de la alarma, todo había pasado".

No quiere decir que la policía no haga bien su trabajo. "No, no, claro, ellos investigan. Yo puedo pensar que puede ser una persona u otra, pero los agentes sin la orden de un juez no pueden hacer nada. Los ladrones tienen la ley de su parte. Y como la primera vez les salió bien... pues vuelta a empezar".

Ahora han puesto rejas en todo el estanco. "Con 70 años que está abierto, esto no había pasado, nunca en la vida. El cristal de por sí ya vale 2.500 euros. Y ahora hemos tenido que hacer una inversión de 3.000 más por las rejas".

Cansados, ahora quieren desahogarse. "Hacer revuelo y ruido, para que la gente sepa cómo estamos. Estamos fatal. Porque hoy me ha tocado a mí, otro día le tocará a otro". En este sentido, cree que en El Pont de Vilomara "últimamente, hay mucha inseguridad. Como Manresa, o Sant Vicenç". Y lo ha escrito en las redes sociales, diciendo que "antes, en este pueblo todos nos conocíamos, con gente que lo sentía suyo, pero ahora hay quien está a ver de qué puede vivir". Montse lamenta que "mi hijo se ha hecho daño, y si no los cogen, si no hay un juicio... Y suerte que ha sido poca cosa".

Los propietarios del estanco han hablado con la alcaldesa y han pedido más inversión en seguridad, pero sabiendo que aun así, es complicado. La reflexión final de Montse es que "todo lo que tiene que funcionar, no funciona".

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