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Nueva agresión

Un preso vapulea al compañero de celda, se autolesiona y ataca a los funcionarios en Lledoners

Trabajadores piden que se apruebe "un plan piloto para el uso aerosoles de acción" para contener episodios que pueden desencadenar motines

Una funcionària de Lledoners es veu obligada a coincidir amb l'intern que la va agredir sexualment

Uno de los módulos de Lledoners

Uno de los módulos de Lledoners / Archivo

R. Tortosa

Manresa
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Un interno agredió brutalmente a un compañero y se autolesionó con los cristales de la ventana que había roto el martes en su celda del centro penitenciario de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada. Igualmente, amenazó a los funcionarios que atendieron esta emergencia. 

Como consecuencia de los golpes que le dio el atacante en la cara, la víctima sangró en abundancia. Los trabajadores consiguieron sacar de la celda al afectado mientras el primer preso seguía pegándole. La operación se llevó a cabo con la máxima prudencia debido a que el episodio se desarrolló en la zona de régimen cerrado.

Mientras se estaba formando un equipo de intervención, el director de las instalaciones trató de dialogar con el recluso, que seguía gritando y golpeando puertas y paredes. Los servicios médicos, que tardaron en llegar, según denuncian los portavoces de UGTPresons, acabaron atendiéndolo en el consultorio, donde fue trasladado convenientemente esposado. 

Los testigos afirman que los demás penados estuvieron abucheando al personal de las instalaciones, lo que todavía incrementó la tensión. Cuando el agresor tenía curadas las heridas, fue conducido a otra celda, donde se fumó un cigarrillo, para calmarse. La exigencia psicológica fue máxima y el riesgo elevado, ya que se desplazaron efectivos de otros departamentos.

La razón de esta situación es, para el sindicato, que las estadísticas "han pasado a ser la finalidad, asumiendo riesgos para que cuadren las cifras". El suceso "recuerda las épocas más oscuras de Lledoners", se quejan los representantes de los trabajadores, quienes reclaman que se apruebe "un plan piloto para el uso aerosoles de acción adecuada, tal y como viene recogido en el Reglamento Penitenciario".

Los portavoces sindicales recalcan: "La exposición continuada a factores de riesgo psicosocial puede derivar en estrés crónico, fatiga emocional, pérdida de motivación y, a largo plazo, en enfermedades de salud mental, como ansiedad, depresión o síndrome de desgaste profesional". Y todo, concluyen, porque existe "un conflicto entre las direcciones del centro y los servicios médicos para decidir si las contenciones mecánicas son de tipo regimental o médico".

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