Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los forenses creen que el asesino de la maestra de Rafelcofer la estranguló mientras la cosía a cuchilladas

Los médicos explican que el homicida se ensañó con su víctima y le asestó hasta 38 puñaladas, 13 de ellas profundas, una en el corazón

Un jurado popular juzga a los acusados de matar a una profesora para robarle la cartera en su casa de Rafelcofer

Un jurado popular juzga a los acusados de matar a una profesora para robarle la cartera en su casa de Rafelcofer / José Manuel López

Abraham Pérez

València
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El asesino de Rosa Carmen Pous Escrivà, la maestra asesinada en su casa de Rafelcofer la noche del 27 de abril de 2024, estranguló a su víctima mientras la cosía a cuchilladas. Así lo creen los médicos forenses que le practicaron la autopsia a la víctima en el Instituto de Medicina Legal (IML) de València, cuyos resultados han expuesto este jueves ante el jurado popular que tendrá que deliberar si Antonio 'Toni' S. E., de 46 años, y Rubén Ú. P., de 44, los dos delincuentes politoxicómanos detenidos y encarcelados por su presunta participación en el crimen, son inocentes o culpables, y si estos actuaron con ensañamiento y alevosía, como afirman las acusaciones.

Durante la tercera sesión del juicio que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Valencia se han reproducido las pruebas periciales que llevaron a cabo, y que hoy han expuesto, una docena de agentes del Grupo de Criminalística de la Guardia Civil y de médicos forenses del IML. Una de las más relevantes ha sido el informe de la autopsia, cuyos resultados determinan que la muerte de Rosa Carmen se produjo por un shock hemorrágico fruto de las 38 puñaladas que recibió esa noche en el torso, los brazos y las manos.

Una puñalada resultó letal

Aunque la mayoría fueron superficiales y no llegaron a penetrar en el cuerpo, los forenses determinaron que trece de ellas, todas en el abdomen, le afectaron a arterias y órganos vitales que le provocaron diversas hemorragias. La víctima también presentaba seis cortes en los brazos y dos en las manos, que indican que se defendió de sus agresores. De todas las lesiones halladas y examinadas durante la autopsia, los forenses determinan que una de ellas resultó letal: una puñalada en el ventrículo izquierdo, el que bombea sangre al corazón, que le causó una hemorragia, y que derivó en una parada cardíaca.

Todo esto, mientras su asesino la estrangulaba, tal y como confirman las fracturas, arañazos y hematomas que se identificaron en el cuello, la mandíbula y el rostro de la mujer, y que impedían que entrara oxígeno al tiempo que perdía mucha sangre por las hemorragias de los cortes. Sobre la posible coautoría del crimen, los forenses ven factible que todas estas lesiones podrían estar causadas por una única persona, teniendo en cuenta la complexión física de la víctima. Consideran, eso sí, que esta actuó con ensañamiento, tal y como afirma la acusación particular, ejercida por la letrada María José López Martínez.

¿Quién la mató?

Durante la tercera sesión del juicio también han declarado los agentes del Grupo de Criminalística de la Guardia Civil, quienes han señalado que del casi centenar de muestras tomadas y analizadas, los resultados solo detectaron restos genéticos de Rubén en una mancha de sangre encontrada en el marco exterior de la puerta de su casa, a poco más de seis metros de la de la víctima, donde también se identificaron restos de sangre de Rosa. En el caso de Antonio, el presunto autor material del crimen, los investigadores detectaron su carga genética en muchas de las muestras que resultan especialmente incriminatorias.

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio.

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio. / José Manuel López

Además de encontrar restos de sangre junto al cadáver, en la bata y el bolso de la víctima, y en varias estancias de la vivienda de Rosa, se identificaron también en varias habitaciones de la casa de Rubén, donde fueron tras consumar el crimen, y en el asiento del copiloto de su amigo, donde se montaron poco después para ir a comprar droga con el dinero que le robaron a su víctima, hecho que motivó el crimen. Ante el rosario de evidencias que indican que Antonio fue el hombre que mató a la maestra jubilada, su defensa, ejercida por el letrado Diego Verdú, tratará de convencer al jurado de que su cliente actuó con sus capacidades volitivas alteradas por un brote psicótico y por el consumo de drogas y alcohol, con la esperanza de que le apliquen la eximente completa de alteración psíquica.

La prueba clave

Por su parte, la defensa de Rubén, ejercida por el letrado penalista Juan Carlos Navarro, tratará de demostrar que su representado no tuvo nada que ver con el asesinato, y que todo fue obra de su compinche mientras que él se vio sorprendido y no pudo hacer nada para frenarle. Una de las principales pruebas en las que basa su defensa es un audio de casi dos horas de duración, grabado con el móvil de Rubén minutos después del crimen y obtenido por agentes del Grupo de Homicidios tras el volcado del contenido de su teléfono, en el que, aunque no se hace ninguna referencia explícita sobre el asesinato, se escuchan algunas declaraciones comprometedoras.

En la conversación grabada, cuyo contenido se ha entregado este jueves a los miembros del jurado popular que deberán decidir si el vecino es también culpable de los hechos que se están juzgando, se escucha cómo Antonio le pregunta a Rubén "¿sabes cómo yo me describo?", y este le contesta: "asesino". También se oye como Rubén hace referencia a que su amigo se ha cortado y le recrimina que le está manchando la casa de sangre. La frase más comprometedora la pronuncia Antonio, que advierte a su amigo: "Si yo caigo, tú caerás conmigo".

La pena máxima

Las acusaciones sostienen que la participación de ambos fue clave para cometer el crimen. De hecho, remarcan que sin la participación de Rubén, vecino y antiguo conocido de la víctima, no se hubiera podido llevar a cabo, ya que Rosa no hubiera abierto la puerta. De ahí que los dos estén acusados de un delito de asesinato y otro de robo con violencia e intimidación en casa habitada, por los que el fiscal les pide 28 años de cárcel, 23 por matarla y 5 por el asalto.

La acusación particular, por su parte, eleva la pena dos años más, a 30, al considerar que existen tres circunstancias agravantes: el abuso de superioridad, porque eran dos contra una, el ensañamiento y la alevosía. Este viernes se retomará el juicio con las declaraciones de los dos acusados y la reproducción de las periciales psiquiátricas solicitadas por las defensas.