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Interior adquiere en dos años 17.000 chalecos antibalas para los Mossos

Las nuevas equipaciones se destinarán a sustituir a las que han quedado obsoletas y a nutrir a las nuevas promociones de agentes

Los Mossos tendrán 15.300 chalecos antibalas para sustituir los que han quedado obsoletos

Agentes de los Mossos d'Esquadra con el chaleco

Agentes de los Mossos d'Esquadra con el chaleco / ACN

Germán González

Germán González

Barcelona
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El Departament d'Interior empezó hace un año a renovar los chalecos antibalas de los Mossos d'Esquadra debido a que algunos de ellos tenían caducadas las placas balísticas (las protecciones que se encuentran en el interior y que evitan el impacto de las balas o armas blancas) y desgastadas las fundas por su uso. Además, el incremento de las nuevas promociones, con las que la plantilla alcanzará los 25.000 agentes en 2030, ha conllevado un aumento de la demanda de esta equipación, fundamental para el patrullaje policial y las actuaciones de emergencia.

Entre finales de 2024 y 2025, Interior ha adquirido 9.000 chalecos antibalas, cuya partida asciende cinco millones de euros, a la Fábrica Española de Confección, empresa especializada en este tipo de material de protección para cuerpos policiales y militares. Cada chaleco comprado también incluye una funda exterior y una bolsa de transporte.

De estas 9.000 unidades adquiridas, 8.117 renovarán las equipaciones obsoletas, mientras que las 883 restantes cubrirán las necesidades de dotación de los nuevos agentes salidos del Institut de Seguretat Pública de Catalunya. A finales de este 2025 se ha ejecutado la sustitución de las últimas unidades pendientes de renovar.

Más adquisiciones

Además, fuentes policiales apuntan a que, de cara a 2026, también se han adquirido otros 5.400 (4.000 renovaciones y 1.400 para cubrir nuevas plazas). También hay abierta una licitación, pendiente de adjudicación, para sustituir a finales de 2026 otros 2.500 chalecos que caducarán entonces. La Dirección General de la Policía explica que las unidades retiradas siguen un proceso de destrucción y reciclaje.

El grueso de los chalecos que adquieren los Mossos se destinan a las patrullas que se encuentran en calles y comisarías, y a unidades como investigación, ya que son más ligeros. Están diseñados para parar un proyectil de 9 mm parabellum, el más habitual con el que se pueden encontrar en operaciones contra la delincuencia y que corresponde a pistolas. También están preparados para ataques con armas blancas.

Junto a los más comunes, los Mossos también adquieren otros chalecos más pesados destinados a unidades especiales como las de intervención y que están diseñados para evitar calibres de proyectil de armas largas como escopetas o fusiles. Son más pesados y cuesta más desplazarse con ellos. Los agentes de estas unidades suelen entrenar con ellos casi a diario para habituarse.

Funcionales

El proceso para sustituir los chalecos caducados por los nuevos se ha realizado de forma gradual según iban llegando las tallas correspondientes por parte de la Subdirección General de Administración y Servicios (SGAS) de acuerdo con la Comisaría Superior Técnica (CSUTEC). Los agentes reciben la funda, que tiene un diseño más estilizado, con nuevo sistema de cierre para ajustar mejor y más bolsillos, junto con las placas que van dentro de esta equipación y que son las que protegen la integridad física de los policías.

Desde la policía catalana se ha recordado que los modelos actuales que aún no se han cambiado son "plenamente funcionales" y que siguen garantizando la seguridad de los Mossos. Están hechos con fibra de aramida, utilizada para la ropa de protección con fines militares, y no pierden parte de sus propiedades hasta transcurridos 10 años de antigüedad tanto en los impactos de proyectiles como de armas blancas.

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