En Torrevieja
Expedientado un policía local que presuntamente roba comida y bebida de sus compañeros
La Jefatura abre un expediente disciplinario por falta leve contra un agente tras varias denuncias verbales y una por escrito que le señalan, supuestamente, por aprovisionarse a su gusto del frigorífico de la sede policial

Control de la Policía Local de Torrevieja en la avenida de Delfina Viudes, en una imagen reciente / INFORMACIÓN
El agente de la Policía Local de Torrevieja "se apropió presuntamente y de forma dolosa (sic) de una botella de agua propiedad del informante que había dejado en una nevera en el comedor de la Jefatura, arrancando la etiqueta con el fin de no ser descubierto, si bien la denunciante advirtió que era su botella de agua".
Este es un extracto del expediente disciplinario abierto contra un agente de la Policía Local de Torrevieja tras las denuncias verbales y por escrito de sus compañeros que se han hartado de ver desaparecer parte de su almuerzo diario del frigorífico de la Jefatura, sede principal de la Policía Local torrevejense, formada por 180 agentes y mandos, según ha podido confirmar INFORMACIÓN.
El 25 de septiembre pasado un oficial recibió en mano un escrito con la descripción de los hechos por parte de una agente y este se lo trasladó al intendente jefe. Un inspector y un oficial de la plantilla han sido designados para instruir este expediente disciplinario por falta leve, según la orden firmada por el concejal delegado del área, Federico Alarcón, y el intendente principal accidental.
Normativa
El expediente dice que los hechos pueden ser constitutivos de una presunta falta leve recogida en el artículo 99 de la Ley de la Generalitat, de Coordinación de Policías Locales, y en el artículo 9 de la Ley Orgánica 4/2010, de 20 de mayo, del Régimen Disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, que también sirve de base para este tipo de sanciones. Una falta que consiste "en ambos casos en la incorrección con los ciudadanos o con otros miembros de los Cuerpos de Seguridad, siempre que no merezcan una calificación más grave, teniendo en cuenta que el presunto autor se ha podido apropiar de un bien ajeno sin autorización de su titular".
Según las mismas fuentes, el expediente disciplinario no se impulsa exclusivamente por la apropiación de la botella de agua mineral. Se habían reiterado hechos similares en otras ocasiones, aunque solo habían sido trasladados a los mandos de forma verbal.
Su táper
Los policías escogen entre almorzar fuera de la Jefatura en establecimientos cerca de la sede policial antes o después de comenzar su nada sencillo turno de trabajo en las calles de Torrevieja -opción más habitual hasta hace unos pocos años-, o reservar desde casa táper y bebida en la Jefatura. Esta última es la habitual entre los más jóvenes, muchos de ellos con expectativas de presentarse a oposiciones, que se cuidan así con una dieta más saludable.
Lo más frecuente es que este tipo de expedientes tenga carácter informativo y se archive sin consecuencias. Pero la actitud de este "ladrón de botellas de agua" que es, además, reincidente, debe haber cansado a la jefatura porque directamente ha optado por abrir un expediente disciplinario y entre 180 policías no va a ser difícil pasar desapercibido para que no vuelva a ocurrir, aunque la "instrucción" quede en nada.
En cualquier caso, este expediente es, sin embargo, "peccata minuta" en comparación con la convulsa historia de dos décadas de denuncias por acoso laboral e irregularidades en la plantilla policial de la que se solo ha logrado pasar página en los últimos años.
Expedientes informativos que se archivan
La instrucción de expedientes informativos es relativamente frecuente en la plantilla de la Policía Local y tratan de esclarecer conflictos en el trato de los agentes durante su relación con los administrados, los vecinos. El resultado habitual, tras la comparecencia de los implicados, es el archivo. El último expediente informativo que ha archivado la jefatura está relacionado con un agente que impidió a una vecina recuperar llaves, móvil y documentación personal de su coche justo en el momento que iba a ser arrastrado por la grúa municipal tras ser sancionado. La afectada denunciaba, además, un trato grosero por parte del policía.
La mujer, dedicada a la limpieza de portales de edificios, señaló al agente, en primer lugar, que la sanción impuesta a primera hora de la mañana era injusta porque en su opinión el vehículo estaba estacionado correctamente para, a renglón seguido, rogarle que le permitiera recoger el móvil, las llaves y su documentación del vehículo que iba a ser arrastrado por la grúa, sin las que no podía trabajar.
Sin embargo, lo tuvo que hacer ya en el propio depósito, a varios kilómetros de distancia, a la hora de pagar el arrastre. La ciudadana denunció el trato recibido por el policía -el compañero patrulla no se pronunció mientras el agente discutía con la afectada-. Los instructores no hallaron razón para abrir un expediente disciplinario. Señalaron que quizá no había sido el trato más amable, pero tampoco que mereciera una sanción.
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