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Tribunales

El sospechoso de asesinar a una zapatera en Sabadell hace 18 años usó un cúter y una bombona de butano

Los Mossos sospechan que simuló un robo para desviar la atención

El juzgado deja en libertad a un acusado de asesinar a la dependienta de una zapatería en Sabadell en 2007

Imagen de la tienda en 2007 cuando los Mossos investigaban

Imagen de la tienda en 2007 cuando los Mossos investigaban / EFE

Germán González

Germán González

Barcelona
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El Juzgado de Instrucción número 5 de Sabadell ha ordenado un estudio comparativo del ADN de los pelos encontrados sobre el cadáver de Ana María Millán, la dependienta de una zapatería de la calle Sol i Padrís, de Sabadell, asesinada en febrero de 2007 en la tienda donde trabajaba, con los restos biológicos hallados en la ropa del único acusado hasta ahora de su asesinato.

Se trata de una de las diligencias de investigación ordenadas por el juzgado tras reabrir este caso sin resolver de hace 18 años gracias a las nuevas pruebas que apuntarían a un lampista, que ahora tiene 75 años, como presunto autor de este crimen. Unas clientas encontraron el cadáver de la víctima en un charco de sangre en la trastienda el 28 de febrero de 2007.

La magistrada considera que "existen indicios suficientes" que apuntarían a que el investigado presuntamente acudió a la zapatería entre las 18:30 y las 20 horas del 28 de febrero de 2007 y "aprovechando que la víctima se encontraba a solas, en la parte de la tienda restringida al público, y sin posibilidad de defenderse o de pedir ayuda" la atacó. En concreto, la jueza cree que pudo darle "numerosas puñaladas con una herramienta de trabajo", como un cúter, que no ha sido intervenida en la cara y en el cuello. "Posteriormente, le lanzó a la cabeza de forma contundente una bombona de butano, causándole la muerte" señala el auto judicial y añade que el sospechoso supuestamente "trató de simular un robo con violencia y abrió el bolso de la víctima, cogió su monedero y lanzó la documentación y monedas de su interior, al lado y sobre el cuerpo de la víctima".

Precisamente, al tocar este monedero el sospechoso dejó parte de su huella dactilar en un ticket, tal y como constataron en 2019 los Mossos cuando dieron un nuevo impulso a la investigación. Ese año detuvieron al hombre, lampista de profesión, tras sospechar que había estado en el local el día del crimen dos veces, tanto por la mañana cuando fue a hacer una reparación, como por la tarde, poco antes de cerrar. Sin embargo, el acusado lo negó. Los agentes también registraron su local de fontanería y su domicilio. Pese a esto, el juzgado archivó la investigación por falta de pruebas.

Hace unos meses la Unidad Central de Homicidios de Mossos pidió a la Policía Científica un nuevo informe a partir del análisis de la ropa de la víctima y de la ropa del autor, la cual había sido requisada durante su detención en 2019. Gracias a equipos tecnológicos los agentes confirmaron la presencia de cobre, hierro, plomo, estaño y lantano-cerio-neodimio en la ropa de la víctima, que coincidieron con los residuos detectados en la chaqueta del sospechoso que había sido intervenida durante la entrada y registro en su taller. Estos residuos estaban directamente vinculados con su oficio de fontanero, según los investigadores.

El juzgado recuerda que "la simple sospecha derivada de la existencia de dicha huella", la del ticket encontrada en 2019, y que no pudo "elevarse a la categoría de indicio suficiente para la continuación del procedimiento, a día de hoy, merece dicha calificación pues no solo el investigado sigue sin dar una explicación razonable a la existencia de la huella en el ticket, sino que ahora se le suma la falta de una explicación suficiente que ensombrezca los indicios derivados de los últimos resultados de las investigaciones policiales y basados en pruebas objetivas y que apuntan a que hubo necesariamente un contacto directo entre víctima e investigado", tal como demuestra el análisis químico de la ropa para la magistrada.

Además, recuerda que el acusado ha declarado que el día del crimen no vio a la víctima cuando fue a hacer una reparación por la mañana y que no volvió al local por la tarde, cuando presuntamente la dependienta murió asesinada. Junto a la petición del informe cotejando muestras de ADN, el juzgado de Sabadell también ha pedido la declaración como testigo de la Letrada de la Administración de Justícia que estuvo presente en el registro del local del sospechoso en 2019.

Por el momento, el acusado está en libertad investigado por un delito de asesinato con alevosía. El juzgado ordenó medidas cautelares sobre el sospechoso como retirada de pasaporte, prohibición de salida del territorio y comparecencias semanales en el juzgado. La acusación particular había pedido el ingreso en prisión provisional del acusado. El caso se sigue investigando.

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