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Contra la trata

Prostituidas 24 horas y encerradas en 'celdas de castigo': cae una banda que explotaba a mujeres en Barcelona y Marbella

Usaban centros de estética y masajes como burdeles encubiertos

Del prostíbulo al 'streaming': las redes de tráfico de mujeres se expanden a la prostitución 'online'

Prostituidas 24 horas y encerradas en 'celdas de castigo': cae una banda que explotaba a mujeres en Barcelona y Marbella

Prostituidas 24 horas y encerradas en 'celdas de castigo': cae una banda que explotaba a mujeres en Barcelona y Marbella / VÍDEO: MOSSOS / GUARDIA URBANA BARCELONA / POLICÍA NACIONAL

Germán González

Germán González

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Adquirían una deuda de 6.000 euros que debían saldar ejerciendo la prostitución 24 horas al día, siete días a la semana, en falsos centros de estética y masajes controlados con la banda que las había traído a España. En estos locales, ubicados en Barcelona y Marbella, realizaban servicios sexuales y vendían sustancias estupefacientes. Eran obligadas a prostituirse sin descanso, bajo vigilancia constante, siendo sometidas a agresiones físicas y sexuales, y si se quejaban los miembros de la banda las encerraban en habitaciones con candado, sin acceso a un aseo o comida y bebida durante días.

Así vivían 21 mujeres identificadas en una operación conjunta entre Mossos d'Esquadra, Guardia Urbana de Barcelona y Policía Nacional en la que han desarticulado esta banda de proxenetas. Hay 8 detenidos, de los que cinco han ingresado en prisión provisional. Los agentes han registrado cinco locales y se han clausurado dos prostíbulos que simulaban ser centros de estética y masajes.

En esta operación los policías liberaron a 18 de las 21 víctimas identificadas en las investigaciones. Señalan que eran eran obligadas a prostituirse sin descanso, bajo una vigilancia constante, siendo sometidas a agresiones físicas y sexuales, así como a castigos crueles. La investigación dio comienzo en marzo de 2025 a raíz de la declaración de una víctima que alertaba de la existencia de una organización criminal que se dedicaba a traficar con mujeres de origen sudamericano para explotarlas sexualmente en supuestos centros de estética y masajes.

La banda estaba ubicada en Barcelona y con una ramificación en Marbella (Málaga). La mayoría de las mujeres eran captadas en su país de origen mediante engaño y falsas promesas de trabajo en España. La red gestionaba el traslado a Barcelona, se encargaban de recibir a las víctimas a su llegada y trasladarlas hasta los locales donde eran obligadas a ejercer la prostitución.

La organización imponía una deuda de 6.000 euros, que debían “saldar” ejerciendo la prostitución. Los explotadores retenían el 50% de los ingresos obtenidos por las víctimas, alegando gastos de alojamiento y manutención, lo que las mantenía en una situación de endeudamiento perpetuo y dependencia total.

Las víctimas residían en los prostíbulos y debían estar disponibles las 24 horas al día, los siete días a la semana, incluso estando enfermas o durante el periodo menstrual. Los responsables ejercían sobre ellas un control total, las forzaban a consumir drogas para aumentar su rendimiento y disponibilidad, y las castigaban físicamente cuando se negaban a realizar servicios sexuales. Además, permanecían vigiladas en todo momento con cámaras instaladas en los establecimientos y su libertad de movimiento totalmente restringida. Se les prohibía salir de los locales, elegir clientes o rechazar servicios, y eran obligadas a practicar sexo sin preservativo a petición de los mismos.

"Novedad" para los clientes

Algunas víctimas relataron que ante la negativa a ejercer la prostitución, eran sometidas por parte de los integrantes de la organización criminal a agresiones físicas y sexuales, llegando incluso a ser encerradas en habitaciones con candado, sin acceso a un aseo o acomida y bebida durante días. Además, tampoco se les permitía ir al médico para ser asistidas de las lesiones graves consecuencia de las agresiones a las que eran sometidas.

La red criminal, una vez que las víctimas eran explotadas sexualmente durante un tiempo en el prostíbulo de Barcelona, eran trasladadas en tren o avión hasta el prostíbulo de Marbella, siendo controladas por algún integrante de la organización durante los trayectos, para continuar siendo explotadas y obtener el máximo de beneficios posible, ya que al cambiar de ciudad y ser anunciadas como “novedad” aumentaba la demanda y obtenían un mayor número de clientes.

Durante la investigación se comprobó que los prostíbulos utilizados para la explotación sexual también funcionaban como centros de venta y distribución de drogas, principalmente cocaína. Los agentes determinaron que parte de los ingresos de la organización procedía de esta actividad ilícita, que se desarrollaba paralelamente a la explotación sexual.

Asimismo, el líder de la red explotaba los prostíbulos mediante la creación de empresas con las que simulaba llevar a cabo una actividad legal, registrando como centros de estética y masajes, cuando en realidad, se trataban de locales donde se realizaban servicios sexuales y se vendían sustancias estupefacientes.

Durante la operación los agentes intervinieron 44.455 euros en efectivo, alrededor de 100 gramos de cocaína, 10.158 gramos de marihuana, una motocicleta, un reloj marca Rólex, 11 terminales telefónicos, diversos efectos informáticos y abundante documentación incriminatoria. Asimismo, se ha procedido al bloqueo de los activos financieros utilizados por la organización criminal para recaudar los beneficios obtenidos de la explotación sexual de las víctimas.

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