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En San Vicente del Raspeig

La Audiencia de Alicante no ve delito en los tocamientos de un entrenador de baloncesto a sus jugadoras

El fallo solo le impone un año de cárcel por solicitar fotos íntimas a dos de las menores frente a los más de 60 que le pedía la Fiscalía

El entrenador sentado de espaldas en el banquillo el día del juicio.

El entrenador sentado de espaldas en el banquillo el día del juicio. / Jose Navarro

J. A. Martínez

J. A. Martínez

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Un año de prisión al entrenador de baloncesto femenino de San Vicente del Raspeig acusado de abusos a sus jugadoras. Le acusaban de más de 20 delitos de abusos a menores y le pedían penas que sumaban 61 años de prisión, pero solo le han condenado a un año por haber pedido fotos íntimas a dos de las víctimas, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante a la que ha tenido acceso este diario. El fallo considera acreditado que el acusado, de 35 años y segundo entrenador del equipo, abrazaba a sus jugadoras y las besaba en las mejillas, levantándolas ocasionalmente como sacos de patatas o llevándolas a caballito sin que dichas actividades tuvieran naturaleza sexual. Por ello concluyen que el procesado no realizó tocamientos libidinosos a las jóvenes y que las declaraciones de las menores que declararon durante el juicio fueron “unánimes”. Al menos diez de ellas ni siquiera se presentaron a declarar al juicio.

Los hechos ocurrieron entre septiembre de 2021 y junio de 2022. El fallo solo ha considerado probados dos de los episodios por los que se sentaba en el banquillo el acusado y que este llegó a admitir durante el juicio: haber pedido por WhatsApp a dos de las chicas fotos de sus pechos. Para ello, se inventó que tenía una pareja y que esta padecía un cierto complejo por el tamaño de sus pechos; les pedía que se las fotografiaran para que comprobaran si tenían un tamaño normal. Sin embargo, ninguna de las menores le llegó a enviar imagen alguna y rechazaron la propuesta para quedar con él. "Necesito que me ayudes. Mi novia tiene complejo porque dice que tiene el pecho muy grande. Necesito que me mandes fotografías de los tuyos con o sin sujetador, para poder ver si son normales". Este es el mensaje que recibieron por privado al menos dos de las menores a través de sus redes sociales. Una de las jóvenes llegó a recibir fotos de esa supuesta novia pidiendo consejo sobre sus pechos. La sentencia estima que ninguna de ellas llegó a enviar esas imágenes y que el acusado no hizo luego ninguna presión o coacción sobre las menores, ni se valió de su situación o insistió para conseguirlas. En este sentido, la sentencia señala que el acusado no realizó ningún acto lúbrico con las menores, ni tampoco consta que ninguna de las jugadoras tuviera que abandonar el baloncesto o precisara ayuda psicológica por estos hechos. El fallo le condena por un delito de abusos sexuales por haber contactado con menores para pedirles material pornográfico.

En la mayor parte de los casos, el tribunal considera que el comportamiento del acusado carecía de relevancia penal, aunque las jóvenes señalaron que era muy cariñoso en los partidos, más que otros entrenadores. A una de las jóvenes´de 16 años, le llegó a pedir el teléfono a lo que esta no accedió. La sala asegura que ninguna de las jóvenes llegó a ser masajeada en sus zonas erógenas, como el trasero, los pechos o la entrepierna. “El contacto físico acreditado se limitó a estirar y masajear las piernas de una jugadora que tenía una contractura muscular y darles besos y abrazos”, señala el fallo.

La sentencia inhabilita al acusado para cualquier profesión u oficio que conlleve contacto con menores durante cinco años y seis meses. La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia.

Señales de alarma

Los responsables del club señalaron durante el juicio que los abrazos en sí durante los partidos o los entrenamientos les pasaron inadvertidos. Esto cambió cuando empezaron a llegar quejas de los padres y que hicieron dispararse todas las alarmas. El entrenador pretendía quedar con ellas fuera de los entrenamientos y les mandaba mensajes a través de las redes sociales. Alguna de las jugadoras aseguró que durante el juicio que todas confiaban en él, pero creían que trataba de ganarse su confianza para luego aprovecharse. Concretamente, perdieron la confianza en él cuando les pidió fotos de sus pechos.

Sobre los abrazos y los besos, el acusado aseguraba que eran expresiones de afecto en mitad del juego. En este sentido, explicó que debido a sus limitaciones expresivas a causa de su tartamudez era una manera de expresarles su apoyo cuando le contaban sus problemas. En cuanto a lo de tratar de quedar con ellas, aseguró que se debía a tratar de limar asperezas porque había problemas con el anterior entrenador porque "era muy duro con ellas y estaban desmotivadas". Otros gestos que se consideraban no apropiados era coger alguna de las niñas y subírselas sobre los hombros, gesto para el que las agarraba de las nalgas. También le quitó connotación sexual y dijo que se trataba de un juego. También ha asegurado que en caso de lesión ha dado algún masaje en la pierna, dado que no había masajista. Según su explicación, ese masaje se limitaba a la pierna. Unas explicaciones que han servido a la Audiencia para dictar la absolución por la mayor parte de estos delitos.

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