Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sucesos

"¿A que te pego un volantazo, listo?": Un ataque de furia al volante acaba en más de 2 años de prisión por intento de homicidio en Castellón

La Audiencia Provincial juzga el caso en el que un conductor embistió a un motociclista tras 'picarse' en la CV-18, entre Castelló y Almassora

El atropello le provocó heridas muy graves en la pierna al afectado y necesitó 17 operaciones

El conductor condenado, ayer en la Audiencia Provincial de Castellón.

El conductor condenado, ayer en la Audiencia Provincial de Castellón. / Mediterráneo

Ramón Pérez

Castellón
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El acusado de un intento de homicidio tras un episodio de furia al volante entre Castelló y Almassora ha llegado este jueves a un acuerdo con la Fiscalía para reconocer su culpabilidad ante el juez. Así, ha conseguido que el magistrado de la Audiencia Provincial le rebaje la pena que pedía el Ministerio Público, que era de nueve años, y finalmente se ha quedado en una propuesta de 2 años y 6 meses de prisión.

En el juicio, el responsable ha utilizado su turno de palabra para disculparse. "Quiero pedirle perdón, estoy arrepentido", ha dicho, además de recalcar que durante este tiempo se ha "convertido a Cristo".

Un 'pique' casi mortal

Todo ocurrió en la carretera CV-18 que une Castelló y Nules, en el kilómetro 2,2 de la misma. Se trata de la carretera que une varios pueblos de la Plana, que es de dos carriles por sentido y se asemeja a una autovía pero que en realidad está plagada de rotondas, además de continuas limitaciones de velocidad.

Era abril de 2021, ya por la noche, a las 21.20 horas. El escrito de acusación de la Fiscalía, con el que ha estado de acuerdo el acusado, relataba que en una rotonda empezó el 'pique' entre un turismo Volkswagen y una moto Yamaha. El conductor del coche adelantó por la izquierda a la salida de la rotonda a la motocicleta, de tal manera que le cortó el paso a la moto. Ya de por sí, la maniobra no respetaba las normas de seguridad vial.

El motociclista recriminó la maniobra al acusado tocando el claxon y haciéndole un gesto con la mano. Pero el motociclista fue más allá y se puso por el carril izquierdo en paralelo al coche que le había adelantado con esa peligrosa acción.

Ambos redujeron la marcha e iniciaron una discusión verbal. El motociclista amplió su reclamación hacia el conductor, que empezó a cruzar la línea roja de lo que se tiene que tener en cuenta cuando se está al volante de un arma potencialmente mortal.

"Listo, que eres un listo, ¿a que te pego un volantazo y te tiro?", le espetó el conductor, quien tenía como copiloto a su novia. Y, efectivamente, dio un primer giro brusco de volante para desestabilizar al motociclista por el lateral.

El ataque, la caída y la huida

Este esquivó el movimiento y aceleró a toda prisa para huir de la situación, pero para ese momento el conductor del coche ya estaba en pleno arrebato. "El procesado cambió bruscamente al carril izquierdo, situándose detrás de la motocicleta, aceleró su vehículo y, con manifiesto desprecio por la vida de [el perjudicado], le golpeó por detrás", decía el escrito de acusación.

Ahí se produjo el punto de no retorno. La moto quedó enganchada en la parte baja del turismo y el motociclista salió despedido. Cayó de bruces en el carril bici junto a la vía. Mientras tanto, el conductor trató de darse a la fuga, pero la moto que llevaba enganchada le rompió el depósito de combustible y empezó a perder toda la gasolina.

A los 400 metros, después de ir raspando la vía y de que la moto se prendiese fuego, el acusado y su pareja salieron corriendo del vehículo y huyeron.

Todo eso ocurrió mientras la víctima estaba tendida en el carril bici con heridas que representaban un serio peligro para su vida. Los otros conductores que se pararon para auxiliarlo llamaron a emergencias y le tuvieron que hacer tres torniquetes cruciales en la pierna. Si no hubiera recibido esos primeros auxilios, podría haber muerto.

"Pierna catastrófica"

En el parte médico se lee literalmente "pierna catastrófica". Exposición de huesos en varias partes, como la tibia, y fragmentos óseos con ausencia de tendones extensores del pie, en concreto. Sufrió una amputación de pierna unilateral y la extirpación de musculatura y del peroné de la pierna izquierda. Las secuelas son graves para su calidad y se prevén gastos en asistencia sanitaria futura. A todo eso se suma el cuadro de ansiedad y depresión que persiste hoy.

En la vista de este jueves, el juez ha estimado la atenuante "muy cualificada" que supone la indemnización de 35.000 euros que el conductor que tuvo el ataque de ira ya ha pagado a su víctima.

Posible suspensión de la pena

El abogado del condenado ha reclamado que la pena de prisión quede en suspenso por la vida estable y sin más delitos de su defendido, que ya permaneció en prisión preventiva tres meses y ha estado fichando en el juzgado durante todo este tiempo.

Sin embargo, la Fiscalía se ha opuesto a esta petición, así que el tribunal todavía debe dictaminar sobre si libera de más tiempo de cárcel al conductor.

TEMAS