Asturias

Las escuchas telefónicas, claves en el operativo para arrestar a los dos jóvenes en prisión por el crimen de Fomento

El fiscal ve "indicios suficientes sobre la autoría de los hechos"

La juez levanta parte del secreto de sumario

Operativo policial en los Juzgados tras la llegada de los dos detenidos por la paliza mortal de Fomento.

Operativo policial en los Juzgados tras la llegada de los dos detenidos por la paliza mortal de Fomento. / ÁNGEL GONZÁLEZ

Gabriel Cuesta

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Prisión provisional, comunicada y sin fianza por un posible delito de homicidio. Los dos jóvenes detenidos por la paliza mortal que sufrió José Antonio Justel, leonés de 44 años afincado en Gijón, el pasado fin de semana en la zona de Fomento pasaron ayer su primera noche en el Centro Penitenciario de Asturias. Una decisión que, de acuerdo con la petición de la Fiscalía, decretó la magistrada de guardia a la vista de que "existen indicios suficientes sobre la autoría de los hechos", la "gravedad de los hechos" y el posible "riesgo de fuga" de ambos implicados en el proceso. Mientras que A. G. G., vecino de Gijón de 30 años, volvió a acogerse a su derecho a no declarar, el avilesino B. H. M., de 27 años, sólo explicó que "no se acordaba de nada" pues la madrugada de autos había estado consumiendo bebidas alcohólicas desde la tarde.

Los dos encausados llegaron pasadas las nueve y media de la mañana en un furgón de la Policía Nacional, que les trasladó desde la comisaría de El Natahoyo hasta el Palacio de Justicia. Llevaban custodiados desde el pasado miércoles, cuando los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) les apresaron. A B. H. M. le localizaron en el avilesino barrio de Llaranes, y A. G. G., en Santa Bárbara. Varios familiares esperaron durante toda la mañana a las puertas de la plaza de Eduardo Ibaseta a tener noticias. Los testimonios de las personas que se encontraban a la puerta del establecimiento hostelero donde ocurrieron los hechos y el vídeo de las cámaras del local son claves para determinar la autoría.

A pesar de esas pruebas, los dos jóvenes mantuvieron la misma estrategia que en comisaría, donde se acogieron a su derecho a no declarar. A. G. G., no pronunció palabra. Tampoco su abogado, del turno de oficio. Es muy posible que este individuo también opte por un letrado particular. Por contra, B. H. M., representado por Luis Tuero, no aceptó preguntas de la magistrada ni de la Fiscalía, pero sí que aclaró que no se acordaba "de nada". Explicó que se encontraba "muy bebido" al estar celebrando un "acontecimiento familiar" desde la tarde. Dijo haberse tomado "muchas copas", pero en ningún momento habló de estupefacientes. Donde no ahondó fue en los motivos que desencadenaron la brutal paliza.

Luis Tuero, tras la comparecencia de su cliente ante la titular del Juzgado de Instrucción número 1, ayer en funciones de guardia, reconoció que los detenidos y su familia se encuentran "preocupados". "Lamentamos el fallecimiento de esta persona y mostramos nuestras condolencias a la familia. La pérdida de una vida humana hay que tomársela con mucho respeto", añadió.

Lo que cayó en saco roto fue su petición a la jueza de libertad provisional con las medidas cautelares oportunas para sus clientes. "Estamos ante una agresión a la salida inmediatamente de una discoteca. La calificación de homicidio es prematura hasta que se conozcan los pormenores, porque hay detalles aún inconcretos", defendió Tuero. A su cliente, B. M. H., se le ve en la grabación del local de fiesta propinar un primer puñetazo por la espalda a la víctima que desencadena la paliza ya en el exterior. "Lo que sabemos por ahora es que hubo una agresión en una discoteca de ciertas personas y que, desde luego, no hubo patadas en el suelo", esgrimió Tuero.

"No hubo patadas"

El ingreso en prisión de ambos está motivado por la petición del Ministerio Fiscal a la vista de las pruebas. Entiende que "existen indicios suficientes sobre la autoría de los hechos" para solicitar la medida "dada la gravedad de los hechos y lo elevado de las penas que, en caso de condena, podrían imponerse a los presuntos agresores, además de entender que existe riesgo de fuga". Más que nada, porque ya se fugaron tras conocer la muerte de Justel Alonso. Al final, tras una larga jornada en los jugados, pasadas las cinco y media de la tarde, un furgón de la Guardia Civil los trasladó al Centro Penitenciario de Asturias. La decisión tomada por la magistrada de guardia deberá ser ratificada por la titular del Juzgado de Instrucción número 5, que será la encargada del caso al encontrarse en funciones cuando tuvo lugar el suceso.

Otra decisión importante que ayer también tomó la juez fue el levantamiento del secreto de sumario sobre todas las piezas de la actuación policial. Concretamente, faltaba hacerlo sobre las escuchas telefónicas a los acusados que permanecían secretas. Haber pinchado los teléfonos de los dos jóvenes fue clave para que el intenso operativo de la Policía Nacional llegase a buen puerto. En base al atestado policial completo, que incluye grabaciones de la agresión y declaraciones de testigos, ahora las defensas y la futura acusación particular podrán conocer "los pormenores de todo" y armar su estrategia.

El operativo policial ayer en torno al Palacio de Justicia fue importante debido a la numerosa presencia de familiares y allegados de los detenidos. Decenas. Una dotación de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y varios coches patrulla realizaron labores de vigilancia durante seis horas para evitar que se produjera cualquier tipo de altercado. Fue el abogado de B. H. M., Luis Tuero, el encargado de informarles sobre cómo se desarrollaba la jornada en el Palacio de Justicia. La jornada se saldó sin incidentes.

Volviendo al auto, entre la información recabada por la Policía Nacional hay un elemento que se perfila clave: el vídeo grabado por las cámaras de seguridad del local de ocio nocturno del que los dos acusados y la víctima fueron expulsados segundos antes de que se produjera la mortal paliza. La grabación muestra cómo B. H. M. le propina un puñetazo por la espalda a José Antonio Justel nada más poner un pie sobre la calle Marqués de San Esteban, al que le siguen otros siete segundos de golpes.

Lo que no se ve con tanta claridad son los movimientos que realiza el otro arrestado, A. G. G., al que testigos presenciales señalan también como partícipe en el linchamiento. A pesar de la evidente "preocupación" por lo sucedido, ambos se han mostrado estos días "tranquilos" en el calabozo de la comisaría de El Natahoyo y durante su puesta a disposición judicial. Todo apunta a que las imágenes podrían ser muy importantes en esta causa para determinar si los golpes a la víctima se propinaron o no con la intención de acabar con su vida. De considerarse tal intencionalidad, tanto la Fiscalía como la acusación particular podrían elevar el cargo a asesinato, ya que la calificación puede ser modificada en fase de instrucción.

La víctima, José Antonio Justel Alonso, quedó en estado crítico en el suelo tras los golpes recibidos. Los acusados abandonaron el lugar sin auxiliarle y se escondieron en casas de familiares hasta el pasado martes, cuando ambos fueron finalmente arrestados. Pronto la Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia (Udev) dio con su paradero. Recibida la orden judicial para entrar a buscarlos, B. M. H. fue detenido a la mañana en el barrio avilesino de Llaranes. Al otro acusado, A. G. G., le echaron el guante pocas horas después, cerca del poblado de Santa Bárbara, en Gijón. El primero es conocido en los juzgados de Avilés y cuenta con antecedentes en Gijón y Oviedo, aunque nunca antes había llegado a entrar en prisión. El otro acusado, por su parte, tiene antecedentes por delitos de malos tratos en el ámbito familiar y otras causas en Gijón, Siero y Oviedo, como adelantó La Nueva España, del grupo Prensa Ibérica. Ayer pasaron su primer día en prisión provisional.

"Exigiremos la máxima condena; nuestro dolor crece", señala la familia de la víctima

La decisión que ayer tomó la juez no hizo disminuir el dolor de los familiares y amigos de la víctima, a las puertas de un duro proceso judicial para luchar para que se "haga justicia y los acusados afronten la máxima condena posible" tras la muerte del leonés de 44 años, José Antonio Justel Alonso. De hecho, otra de las piezas que falta por encajar en la causa es quién representará a la familia, que ha decidido que se personará como acusación particular. Incluso de conseguir para los acusados la máxima pena posible, lamentaron que "eso no es consuelo alguno" tras la dolorosa pérdida de una persona muy querida, padre de un hijo de seis años y siempre rodeado siempre de sus padres, tíos, primos y muchos amigos. Por el momento, ayer todavía no se personó el que será el representante legal de sus allegados, pero lo hará en breve, tal y como desveló La Nueva España. El entorno del fallecido ayer aseguró que la prisión provisional para los dos presuntos autores "sigue sin darnos tranquilidad". "Cada día sentimos más dolor", confesaron. Las muestras de cariño hacia el fallecido han sido numerosas desde que le arrebataran la vida el pasado fin de semana. El funeral tuvo lugar en el pueblo leonés de Santa Marina del Rey, el pueblo de poco menos de 2.000 habitantes donde Justel creció en el barrio del Crucero y mostró su carácter "bondadoso". También sus compañeros de Correos en la oficina de La Arena lamentaron la pérdida de alguien que "siempre ayudaba" y al que echarán de menos. El último gesto fue un ramo de flores colocado a las puertas del local donde se produjo la violenta agresión que acabó con su vida.

Suscríbete para seguir leyendo