Efectos similares al alcohol

Inhalar gas del mechero: la moda mortal que se extiende entre los jóvenes

  • Una menor de 16 años fallece en la localidad toledana Corral de Almaguer tras aspirar la recarga de un encendedor

Preocupación por la nueva moda de inhalar gas de los mecheros. / VÍDEO: ATLAS

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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Una joven de 16 años falleció el pasado día 1 en Corral de Almaguer (Toledo) tras inhalar gas de recarga de mecheros. La menor, Sabina Natalia Szakacs, falleció en el parque de la localidad en el que se encontraba con un grupo de amigos rellenando con un bote de gas, de esos que se pueden comprar en los estancos por unos cinco euros, varios mecheros. Y tal y como se ha puesto de moda entre los jóvenes, Sabina Natalia inhaló el gas de uno de ellos por la boca y se levantó.

Empezó a tambalearse porque le faltaba el aire y se cayó, golpeándose contra el suelo. Ahora la Guardia Civil investiga si el fallecimiento se produjo por el golpe recibido o por la inhalación de gas.

Ese gas que inhaló Natalia se conoce como gas isobutano o gas azul. Los efectos que provoca la inhalación de este gas son similares a los del alcohol: desinhibición, euforia... pero también falta de coordinación en los movimientos, mareos, dolores de cabeza, taponamiento de los oídos y hasta aturdimiento.

Alucinaciones y muerte súbita

Su uso prolongado genera alucinaciones, ya que deteriora la mielina, que es el tejido graso que recubre las neuronas. Otros daños irreversibles de las prácticas inhalatorias a largo plazo son la pérdida de audición, las neuropatías (vislumbradas en espasmos en las extremidades y las convulsiones) y daños en el sistema nervioso central. Pero aspirar dosis concentradas de butano puede llevar al síndrome de muerte súbita con una sola toma y esta puede ocurrir por insuficiencia cardiaca, causada por el abuso de la sustancia; o por asfixia, ya que el componente desplaza el aire de los pulmones.

Autopsia

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La autopsia practicada a Sabina Natalia determinó que la menor había consumido también hachís. Y que el efecto combinado fue lo que le produjo una parada cardiorrespiratoria.

Pero por desgracia el caso de Sabina Natalia no es único ni será el último. Los jóvenes consumen todo tipo de sustancias que adquieren de forma legal en droguerías, estancos, farmacias o locales de ocio, como el pegamento (inhalado), el alcohol o el cloretillo, un espray de uso deportivo que pulverizan en una prenda de ropa antes de inhalarlo. Los efectos ocurren en cuestión de segundos y es habitual que produzca alteraciones y cambios en el comportamiento, como estados de euforia.