Tribunales

Exmilitares rusos, llaves copiadas y denuncias cruzadas en un juicio por un intento de robo de 300 bitcoins en Alicante

El acusado de planificar el asalto fallido a la vivienda carga contra la víctima y asegura que el dinero procedía de plataformas usadas para blanquear capitales

Exmilitares rusos, llaves copiadas y denuncias cruzadas en un juicio por un intento de robo de 300 bitcoins en Alicante
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J. A. Martínez

La Audiencia de Alicante sentó este miércoles en el banquillo al hacker ruso Denis Katana acusado de planificar el asalto al domicilio de un compatriota en la playa de San Juan (Alicante), con el objetivo de conseguir las claves para apropiarse de 300 bitcoins, al cambio algo más de seis millones de euros. Un asalto cometido la noche del 16 de agosto de 2019 y en el que habrían participado exmilitares rusos que estaban esperando a la víctima dentro de su propia casa a su regreso de un viaje y le golpearon para que les diera las contraseñas para desbloquear las criptomonedas. Los asaltantes huyeron precipitadamente sin lograr el botín cuando al alguien llamó por sorpresa al telefonillo del apartamento. La víctima apuntó desde un primer momento a Denis Katana porque era una de las pocas personas que sabían que esa noche volvería a su casa y el único que tenía copias de la llave de la vivienda.  

Denis Katana está actualmente en prisión cumpliendo una condena de cuatro años de la Audiencia Nacional por estafar más de cuatro millones a entidades bancarias de todo el mundo a través de un virus informático con el que podía manipular cajeros automáticos desde cualquier parte del mundo. La Fiscalía le reclama seis años de cárcel por este asalto fallido, en el que los asaltantes no pudieron ser identificados. No dejaron ni una sola huella en la casa. Katana se defendió atribuyendo tanto a la víctima como al otro empresario que le implicaba en actividades delictivas. "Tenían una plataforma que se usaba para blanquear de capitales, pero el que está en la cárcel soy yo", dijo. Katana, que solo respondió a preguntas de su abogado, negó cualquier relación con el asalto. "No tengo nada que ver con el Ejército, ni con exmilitares, yo solo soy un informático", dijo. El acusado admitió que tuvo una copia de la llave de la casa, pero que se la dio a la mujer de la limpieza.

La llave es una de las principales pruebas en la que se apoyan las acusaciones a Katana, ya que en su coche se encontraron restos de otra copia. Los policías que le arrestaron sostuvieron que el acusado de puso muy nervioso cuando le empezaron a preguntar por ella. Se trata de una llave especial para la que las copias están restringidas en la comunidad de propietarios. Las cámaras de seguridad desvelaron a la Policía que los asaltantes tenían su propia llave.

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"Entré en mi casa y vi tres siluetas en las sombras que se lanzaban sobre mi", relató la víctima al tribunal. Le ataron a una silla con cinta americana y le golpearon para que les diera las claves de su teléfono. "Hablaban con alguien por teléfono que les daba instrucciones", aseguró. Según su testimonio, para ganar tiempo les daba números incorrectos del pin de su teléfono. "Llegaron a decirme que sabían el nombre de mi madre y dónde vivía en Rusia y que si yo no se lo decía, irían a por ella", relató. 

Mientras el asalto tenía lugar, Katana estaba reunido en una terraza de la zona con otro de los socios, explicándole que tenía problemas con la víctima y recomendándole que se mantuviera al margen. Este testigo aseguró que Katana y los tres asaltantes pretendían recuperar 300 bitcoins para un tal Gregory. De las declaraciones se traslucía que el asalto pretendía recuperar un dinero que la víctima habría sustraído. Entre los tres hay varias denuncias cruzadas que se tramitan en otros juzgados de Madrid y Alicante.