Entrevista | Caso Maristas

Víctima de Arnaldo Farré, exmaestro de los Maristas: “Mi violador ha muerto como Franco, sin ser juzgado”

El exalumno sufrió los abusos entre los 8 y los 14 años en el colegio de los Maristas en Sants-Les Corts

Víctima de abusos sexuales

Víctima de abusos sexuales / JOAN CORTADELLAS

Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

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Sufrió las violaciones del profesor de primaria Arnaldo Farré durante seis años, entre los 8 y los 14 años. Conoció la zona oscura de un maestro carismático que deslumbraba a estudiantes y familias del colegio de los Maristas en Sants-Les Corts. Y la expuso a la opinión pública a través de una entrevista a EL PERIÓDICO publicada en febrero de 2016. Pero Arnaldo Farré negó los hechos. Como las denuncias que se presentaban contra Farré estaban prescritas, y ninguna autoridad iba a condenarlo ni a demostrar que mentía, 'Jota', esa era la inicial del nombre real de este exalumno (J.R.), solicitó una cámara oculta a este diario y se fue a su encuentro. Así logró este exalumno que aflorara la verdad sobre quién era Farré, tan incómoda que incluso a los propios padres de 'Jota' les había resultado imposible de creer. 

Farré, a pesar de haber sido desenmascarado, pudo huir en 2016 de Catalunya y rehacer su vida en un pueblo de Castellón, en el que finalmente ha fallecido el 12 de agosto de 2022, rodeado de vecinos a los que había ocultado su pasado y a los que aseguró que se llamaba Arnau, un nombre falso. 'Jota' ha sabido a través de EL PERIÓDICO que Farré ha fallecido, y que el ogro que le destrozó la infancia ha seguido mintiendo hasta su último día.  

-Arnaldo Farré ha muerto… Me da rabia. Ha muerto sin dar explicaciones. Como Franco. Sin ser juzgado, sin pisar una cárcel. 

-¿Qué sentimientos despierta, además de la rabia, el hecho de que su violador haya fallecido? Sobre todo, rabia. No sé. Hubiera preferido que viviera hasta los 103 años y que la gente le recordara por la calle lo que había hecho. Como la justicia no intervino porque las denuncias estaban prescritas, y nunca fue arrestado ni juzgado, al menos que hubiera pasado muchos años de vergüenza. Pero ha estado sus últimos años de vida mintiendo a sus vecinos, ni siquiera eso ha pasado.

-Por lo menos las denuncias de los alumnos y la grabación que usted le arrancó con una cámara oculta le hicieron huir… Sí. Pero ha muerto siendo el rey del mambo, como siempre. 

-La sociedad supo quién era en realidad Arnaldo Farré, fue desenmascarado… De acuerdo, pero comenzó una vida nueva. ¿Y sabemos si durante estos seis años ha seguido embaucando a niños para abusar sexualmente de ellos como hizo con total impunidad mientras fue profesor en los Maristas de Sants? No, eso no lo sabemos. 

-Hace seis años dijo que le causó tanto dolor que incluso había imaginado muchas maneras de matarlo… Sí, pero todas me habrían llevado a la cárcel, lo mío no son los homicidios.

-Usted lo conocía mejor que nadie, ¿cree que durante estos seis años Farré se ha arrepentido del daño que les causó? No. Es más, sospecho que incluso habrá disfrutado repitiéndose que se había salido con la suya con esta mudanza. Porque él era así. Y no ha cambiado. Cuando fui a su encuentro para grabarlo con la cámara oculta en 2016, vi que hacía los mismos gestos que en los 80, que hablaba de la misma forma, que olía exactamente igual que entonces. Era el mismo de siempre. 

-¿Cómo era? Tenía un casete que siempre ponía cuando montaba uno de sus espectáculos en celebraciones del colegio. Era una grabación en la que una voz decía: "La magia y el ilusionismo de Arnold". Y, tras esa presentación, salía al escenario. Era un gran imitador de Julio Iglesias. Hacía trucos de magia. Un encantador de serpientes.

-¿Le ha sorprendido que usara un nombre falso? No. Él era así. 

-¿Era un profesor querido? Era muy admirado. Y esa admiración que sentían todos hacia él hizo que nadie viera que también era el más bestia de todos. Porque había más profesores pederastas, pero nadie sometía a sus alumnos a abusos sexuales tan terribles como los de Arnaldo. 

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