juicio en la Audiencia de Barcelona

Una huella delata al albañil que intentó matar a sus compañeros con un explosivo casero

  • La fiscalía reclama para Francisco Javier P. un total de 56 años de prisión por cuatro delitos de tentativa de asesinato

El acusado Francisco Javier P., junto a su abogado, en el juicio que ha empezado este jueves.

El acusado Francisco Javier P., junto a su abogado, en el juicio que ha empezado este jueves. / El Periódico

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

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Su huella en la garrafa de gasolina usada para la fabricación de un artefacto explosivo le delató. Al cabo de unas horas, los Mossos d’Esquadra le detuvieron. En su casa encontraron temporizadores, placas electrónicas y cerillas a las que se les había quitado el fósforo. Francisco Javier P., de profesión albañil, se sentó este jueves en el banquillo de los acusados por presuntamente intentar matar a cuatro de sus antiguos compañeros de trabajo colocando el artilugio de fabricación casera en el motor de una excavadora. El fiscal reclama para él 56 años de prisión por cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa. Por suerte, uno de los trabajadores descubrió el dispositivo .

Francisco Javier P. se ha sentado en la sala de la Audiencia de Barcelona al lado de su abogado, con el que de vez cuando cruzaba comentarios. Si no lo hacía, atendía a lo que decían los testigos, en este caso mossos, su exjefe o antiguos compañeros de trabajo o escribía en un folio. El declarará este viernes. Por delante de él, pasaron los mossos que recogieron las pruebas incriminatorias.

La fiscalía sostiene que es él quien colocó entre el 9 y el 10 de marzo del 2021 un artefacto explosivo en una excavadora que estaban utilizando antiguos compañeros suyos en una obra que realizaban en la localidad de Castellbisbal. Francisco Javier P. había conducido este vehículo hasta que meses antes del suceso se despidiera de la empresa en la que trabajaba. “Había tenido conflictos con sus compañeros”, recordó ante los jueces el dueño de la empresa de construcción.

Detención de Francisco Javier P., que colocó un explosivo en un excavadora de la empresa que lo despidió, en Castellbisbal / FOTO Y VÍDEO: MOSSOS

El artefacto estaba compuesto por una garrafa que hacía de contenedor de gasolina y un dispositivo electrónico que permitía temporizar su activación. El detonante era un fragmento de hilo de una bombilla halógena que estaba en contacto con diversas cerillas y pasta de cerillas, así como a un substancia que está presente en las pastillas que se comercializan para encender barbacoa. El artilugio tenía también un interruptor de alimentación activado. Los investigadores, además, descubrieron que el acusado había buscado en internet información de cómo programar placas electrónicas similares a la hallada en el artefacto. "El artefacto era muy sofisticado", reconoció un mosso.

Programado para atacar a los trabajadores

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La explosión estaba prevista para las 9.15 horas, momento en que su antiguos compañeros estaban en la obra. Pero uno de los empleados se dio cuenta cuando llegó, llamó a su jefe y este a la policía local de Castellbisbal. Los Mossos desplazaron a varios agentes y a un equipo de desactivación de explosivos. La fiscalía subraya en su escrito de acusación provisional que si no se hubiera descubierto, la explosión habría causado graves lesiones “incompatible con la vida” a los trabajadores que allí se encontraban.

El dueño de la empresa de construcción afirmó en la primera sesión de juicio que días antes ya habían sufrido el sabotaje de las dos máquinas una de ellas la excavadora. En esa ocasión, alguien, no se sabe quién, tiró azúcar a la gasolina. A raíz de ahí, se extremó la vigilancia. Ese 10 de marzo del 2021, recordó, le llamó a primera hora de la mañana uno de sus empleados y le comentó que había encontrado en una excavadora un algo que “tenía pinta de bomba”. En un principio, admitió, pesaban que podía ser un vecino de la zona. Pero, al encontrar los Mossos la huella del procesado en la garrafa, las sospechas apuntaron hacia el acusado. “Me quedé de pasta de boniato. Aluciné”, explicó el empresario, que conoce desde hace años a Francisco Javier, con el que había trabajado desde finales del 2019 hasta mediados del 2020. La defensa pretendió en la vista desviar la atención, planteando la hipótesis de que el siniestro estuviera relacionado con una supuesta plantación de marihuana en la población.