Tribunales

Los forenses concluyen que el acusado no descuartizó a Marta dadas todas sus incongruencias

"Nos sorprendió que quisiera contarlo y la ausencia de emotividad"

Los forenses concluyen que el acusado no descuartizó a Marta dadas todas sus incongruencias

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Teresa Domínguez
Teresa Domínguez

Periodista

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El relato que hizo Jorge Ignacio P. J. del supuesto descuartizamiento del cadáver de Marta Calvo a los forenses de la unidad de psiquiatría del Instituto de Medicina Legal de València, "con total frialdad, ausencia de carga emotiva y todo lujo de detalles", que resultaron ser incongruentes, puede ser la gota que termine decantando el veredicto del jurado en un vaso que ya rebosa de pruebas en su contra tras más de dos semanas de juicio por tres asesinatos consumados y los intentos a otras siete mujeres, todas ellas prostitutas, a las que se refiere despectivamente como "una masturbación, como un objeto", según recordaron los peritos.

Los psiquiatras forenses Santiago Rincón y Juan Carlos Cauto lo tuvieron claro nada más escuchar su versión sobre el descuartizamiento. "Al salir nos miramos y tuvimos la misma impresión, que no era verdad lo que nos había contado, por lo que cuenta y cómo lo cuenta", aseguró Rincón argumentando perfectamente los motivos por los que llegaron a dicha conclusión. "La carga afectiva no es la misma si lo has vivido o no, si te has bañado en sangre, si has serrado los huesos, …", argumentó el especialista en psiquiatría.

Además detectaron numerosas incongruencias que también hacen poco creíble que descuartizara el cuerpo de Marta. "Dijo que había serrado los huesos con una sierra de metal, y eso es imposible, tendría que haber sido la de madera. Tampoco cuadra ni el tiempo que dice que tardó, dos horas como mucho, ni con el detalle de que, como dijo, había poca sangre", explicó el forense, que remarcó que para "abrir un cadáver es necesario técnica quirúrgica" y solo podría haber sido capaz de desmembrar el cuerpo en dos horas "si llevas 20 y tienes experiencia", apuntó.

A todo ello se suma que, según las horas en las que sitúa el descuartizamiento, "debía estar ya en plena rigidez cadavérica –que aparece entre las seis y doce horas después de la muerte–, y habría sido imposible bajarla por la escalera y, sobre todo, manejar el cuerpo para desmembrarlo", según explicó uno de los forenses.

De igual modo hubo contradicciones con lo que les contó a los agentes de la Guardia Civil, que empezó por la pierna derecha, y lo que les dijo a los forenses, a quienes les insistió en que empezó a trocear el cuerpo por la pierna izquierda. Pero sin lugar a dudas, lo que más llamó la atención a los psiquiatras es que recordara ese tipo de detalles y no incluyera en su declaración "los ruidos, olores, salpicaduras de sangre, que si lo hubiera hecho, estarían en su relato", puntualizaron.

Tendencia a la manipulación

A su vez esta ausencia de carga afectiva, tanto con las supervivientes como con las víctimas fallecidas, mostrada durante las tres entrevistas mantenidas con los forenses, y las características de su personalidad detectadas en tres test psicológicostendencia a la manipulación, conductas antisociales, y carácter narcisista, son rasgos propios de un psicópata.

"En los tres test, se detecta una tendencia a camuflar su verdadera forma de ser", indicó el forense, quien recordó que tardó en rellenar uno de ellos más de tres horas, mientras que lo habitual es que cualquier persona tarde unos 35 minutos, y que usó un bolígrafo porque desconfiaba de que le cambiaran las respuestas si usaba el lápiz.

Los psiquiatras se mostraron contundentes sobre su imputabilidad al no apreciar ni un solo síntoma de trastorno mental. "Sabía lo que hacía y lo comprendía", remarcó Rincón. Además, la repetición de sus acciones con todas las víctimas –introducción de grandes cantidades de cocaína en zonas genitales sin su consentimiento– "muestran un desprecio por las consecuencias de sus actos", puntualizó el forense.

En varias fases de su intervención los peritos quisieron dejar bien claro que los informes se basan en las respuestas del inculpado, no en si lo que dice es cierto o no. Aunque revelaron al jurado varias de las mentiras en las que incurrió.

"Nadie toma cocaína y se duerme"

Respecto al consumo de cocaína, que supondría algún tipo de atenuante para el acusado en caso de probarse, tanto las pruebas del cabello –que demuestran que en los diez meses anteriores a la toma de la muestra no habría consumido– ni los antecedentes médicos, así como los episodios que relata, concuerdan con dicho consumo abusivo que éste refiere –en ocasiones hasta tres días seguidos–. Tampoco concuerda su versión sobre que se durmió tras consumir tres gramos de coca el día que presuntamente asesinó a Marta Calvo y que cuando se despertó ella ya estaba muerta. "Son incompatibles, o una cosa o la otra", aclaró sobre lo extraño de que alguien se duerma tras esnifar dicha cantidad de droga estimulante.

Los forenses también evaluaron la relación del acusado con las mujeres a lo largo de su vida. La separación de sus padres porque su padre le era infiel a su madre, a la que califica de "ángel". Cómo sus dos novias lo dejaron, la última de ellas, con la que se casó, se marchó a Italia cuando él ingresó allí en prisión, pero seis meses antes de salir, también lo abandonó. En ninguno de los casos aclara los motivos de la ruptura.

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El especialista en psiquiatría forense del IML incidió en que Jorge Ignacio es reconoció que solo hacía fiesta blanca con las prostitutas, remarcando la diferente manera de hablar de ellas y del resto de mujeres. Asimismo admitió un consumo abusivo de la prostitución, hasta dos chicas a la semana. Así, buscaba "chicas llamativas con las que alguien como yo difícilmente se podría relacionar sin dinero de por medio", les argumentaba.

Los forenses también descartaron cualquier intención suicida en el acusado. "Expresa constantemente el miedo a sufrir agresiones en prisión, pese a que estas no han existido", aclara Rincón. Es más, el propio acusado les confesó que "instrumentalizó" un episodio para regresar a módulo de Enfermería donde estuvo más de año y medio. Una muestra más de las tretas que es capaz de realizar para su propio beneficio, también un rasgo psicopático.