Nuevo auto judicial

Helena Jubany | El juez del caso pone la lupa sobre la Unió Excursionista de Sabadell

El instructor del juzgado de Sabadell cita a declarar como testigo al responsable del grupo excursionista y subraya que el crimen fue obra de dos o más autores

Helena Jubany | El juez del caso pone la lupa sobre la Unió Excursionista de Sabadell
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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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El juez de Sabadell Juan Díaz Villar, que instruye la reapertura del asesinato de Helena Jubany, lejos de atender a la petición de archivo de la defensa del investigado Xavi Jiménez, ha ordenado que se practiquen más pruebas para seguir avanzando en una causa que parecía enterrada. Citará como investigados a Francesc Macià y a un amigo de Jaume Sanllehí. Macià era el responsable de la secció Natura de la Unió Excursionista de Sabadell (UES) y Sanllehí un miembro del mismo colectivo, al cual pertenecen también Jiménez y Santi Laiglesia. Este último ya fue investigado por estos hechos en el pasado y siempre ha sido el principal sospechoso por pare de la Policía Nacional. De esta manera, la justicia pone de nuevo la lupa sobre la UES.

Ambas declaraciones se tomarán a petición de la acusación particular que ejerce Benet Salellas en nombre de la familia Jubany. Según esta acusación, Macià y Sanllehí tienen información acerca de cómo fue asesinada Jubany y, por motivos que desconocen, han actuado encubriendo a los asesinos. Que más de veinte años después, el juez enfoque de nuevo a ambos parece indicar que la instrucción señala un camino parecido. Ni Macià ni Sanllehí pueden ser investigados en esta causa porque para ambos estos hechos están prescritos. Macià declarará como testigo y el amigo de Sanllehí lo hará para debilitar la coartada de Xavi Jiménez. Jiménez había declarado que el viernes 30 de noviembre, cuando desapareció Jubany, estaba con Sanllehí. Sanllehí, que había dicho de entrada que durante esa franja horaria no se encontraba con Jiménez acabó modificando su versión para hacerle coincidir con la de su amigo, se encontraba en realidad en Barcelona, tomando unas cervezas con el testigo a quien ahora el juez tomará declaración.

En el auto para practicar nuevas diligencias ordena buscar ADN de los asesinos en la ropa de Jubany y pide que se compruebe en qué estado se encuentra la muestra desconocida que se halló en el cuerpo de la víctima


Investigación ADN

El instructor ha ordenado asimismo revisar la ropa de Helena Jubany en busca de nuevas muestras de ADN. Y, si apareciera material genético desconocido en la ropa de la víctima, entonces se contrastaría con el ADN de Jiménez. Si ello sucediera –se trata solo de una posibilidad un tanto remota– el cerco sobre Jiménez se estrecharía definitivamente. El juez solicita también que se consulte en qué estado se encuentra la muestra de una substancia que se recogió durante la autopsia que se practicó al cadáver de Jubany y que no logró identificarse. Solo se anotó que no era semen ni fluido vaginal. El examen forense concluyó hace 20 años que Jubany no sufrió abusos sexuales. Tal conclusión médica se alcanzó, sobre todo, porque no se apreciaron desgarros. Si como se sospecha ahora este asesinato es un caso de violación con sumisión química que acabó en un homicidio, poder descubrir, por ejemplo, que dicha sustancia era un lubricante, reforzaría esa hipótesis.

Los anónimos

Helena Jubany recibió dos anónimos poco antes de ser asesinada (el 17 de septiembre de 2001 y el 9 de octubre de 2001). La Policía Nacional considera que el autor de estos anónimos es Jiménez. A esa conclusión llegaron los peritos grafológicos a pesar de que Jiménez se negó a facilitar textos escritos por él relativos a 2001. Alegó que no había encontrado ningún documento con letra que hubiera escrito a mano de esa época. El juez, dado que la letra de una persona puede cambiar mucho en 20 años, quiere reforzar la tesis de la Policía Nacional –que basó su conclusión en textos actuales de Jiménez– ordenando a la Diputación de Barcelona, donde Jiménez trabajaba en 2001, que busque y entregue documentos que haya podido escribir a mano el investigado y que obren en su poder. También reclama a este organismo que aclare, si puede, dónde estaba Jiménez el día que Jubany recibió el segundo anónimo, el 9 de octubre.

Primer anónimo, imagen cedida por su hermano, Joan Jubany.

/ El Periódico

Droga en las bebidas

Ambos anónimos iban acompañados de refrescos: una horchata y un zumo de naranja. El juez señala en su auto que Jiménez sabía que Jubany adoraba la horchata porque había tomado ese refresco con ella en ocasiones anteriores. El segundo anónimo fue entregado en casa de Helena un día en el que no consta que Jiménez, entonces empleado en la Diputació de Barcelona, acudiera a su lugar de trabajo.

El contenido de los anónimos detallaba pistas, como que su autor quería estudiar inglés o que deseaba coincidir con Jubany en otra excursión con ella de la Unió Excursionista de Sabadell (UES), hicieron sospechar a Helena que Jiménez podría estar detrás de los mismos y así se lo contó a una amiga. Tanto Jubany como Jiménez eran miembros de la UES y el segundo se enamoró de ella y trató de seducirla sin éxito, un intento que generó el distanciamiento entre ambos.

Existe un vínculo claro entre los anónimos y el asesinato de Helena dado que en los refrescos que incluían se hallaron restos de benzodiacepinas, el mismo somnífero que se encontró en en cadáver de la víctima y que se usó para sedarla y arrojarla inconsciente desde la azotea del edificio de la calle de Calvet d'Estrella de Sabadell.

Segundo anónimo.

/ El Periódico

Jiménez, además, conocía el lugar en el que residía Jubany, que se había instalado desde hacía poco en Sabadell. Y el contenido de los anónimos coincide con el de correos electrónicos que Jiménez envió a Jubany y en los que también se refería a las excursiones de la UES y a su intención de estudiar inglés. El juez, en el auto de este jueves, escribe que "la persona o personas que redactaron el anónimo conocían, por tanto, el domicilio de Jubany, su gusto por la horchata, su presencia en la UES y la ausencia de Helena a las últimas excursiones. Por tanto, el círculo queda sensiblemente reducido".

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El auto que ha enviado el juzgado de instrucción 2 de Sabadell estima también oportuno revisar las listas de llamadas telefónicas que efectuaron miembros de la UES en los días previos y posteriores a la desaparición de Jubany.

Autoría múltiple

El juez de Sabadell, en el auto que dejaba en libertad con cargos a Jiménez, escribió hace dos semanas que existen "indicios suficientes" que permiten afirmar que Xavi Jiménez "participó de forma activa en la comisión del delito de asesinato de Helena Jubany". Con esa contundencia se expresaba tras tomarle declaración. En el auto en el que ordena ahora que se practiquen nuevas pruebas, el instructor Díaz Villar enumera además todos los indicios que apuntan a que el homicidio de Jubany fue obra de dos o más autores. Es decir, que Jiménez no actuó solo. La Policía Nacional siempre ha creído, así lo declaró un investigador en la serie de Crims, que Santi Laiglesia fue el principal autor de su muerte. El juez de Sabadell deja escrito también en este segundo auto que Laiglesia vivía de forma estable en el piso de Montse Careta. Careta, que se suicidó en la cárcel afirmando que era inocente, entró en prisión por los anónimos que ahora pesan sobre Jiménez y porque Jubany fue arrojada desde la azotea del edificio en el que residía.